campeona del grand slam en dobles

Sara Errani sale casi sin castigo de su positivo por los tortellini de su madre

La tenista italiana, finalista en Roland Garros, dio positivo por Letrozole. el tribunal considera probado que no se dio cuenta de su ingesta y que llegó a su cuerpo por un descuido de su progenitora

Foto: Errani, en Roland Garros. (EFE)
Errani, en Roland Garros. (EFE)

Sara Errani pasaba poco tiempo en casa. A los 12 años se marchó de Italia a Estados Unidos para formarse como tenista. Con 16 aterrizó en Valencia y allí se quedo en esos escasos momentos en los que no está girando con el exigente calendario del tenis. Errani ha tenido grande éxitos profesionales, ha sido finalista en Roland Garros en 2012 y puede presumir de tener todos los torneos del Grand Slam en dobles. La italiana dio positivo en febrero, la sustancia culpable era el Letrozole y un tribunal deportivo ha decidido que solo cumpla dos meses de sanción. Escasísimos sabiendo como funciona el deporte actual. Todo tiene una explicación.

El tribunal escuchó las súplicas de la tenista. Ella no había intentado engañar a nadie, a su organismo había llegado la sustancia de una manera inconsciente. Tampoco es que Errani haya sido la primera en argüir algo así, en la ya larga tradición del dopaje son escasos, si es que hay alguno, que no haya alegado su desconocimiento de estar tomando sustancias ilegales. A su favor estaba el hecho de que la cantidad que se encontró en su organismo fue muy escasa. También el hecho de que el Letrazone está en la lista de sustancias prohibidas pensando, más que nada, en el culturismo, su uso para desarrollar masa muscular puede ser positivo para un tenista, pero es bastante extraño que esa sustancia se asocie a este deporte.

Y, en la vida cotidiana ¿para qué se utiliza el Letrozole? Hay que tener en cuenta que una buena parte de las sustancias prohibidas tienen un uso común en otros campos de la vida. Lo que es una trampa en un deportista puede salvarle la vida a un enfermo. Y ese es el caso, el Letrozole se utiliza para curar el cáncer, especialmente para que no haya recaídas. A la madre de Errani se le diagnosticó un cáncer de mama en 2005 y desde entonces ha tenido dos recaídas. Desde el año 2012 toma Femara, un medicamento para detener el cáncer compuesto, en buena parte, por Letrozole.

Eso, en sí mismo, no justifica nada, no supondría un motivo para recortar una sanción deportiva, por doloroso que sea el caso. Pero la historia va más allá. Los padres, por no asustar a la hija, siempre viajando, decidieron no comentarle que su madre tomaba Femara. En todo caso, ella pasaba muy poco tiempo por casa. La madre, trabajadora a tiempo parcial en una farmacia, se sabía olvidadiza, por eso siempre tenía la pastilla encima de la zona en la que cocinaba, para recordarse a sí misma que tenía que utilizara.

La píldora y los tortellini

La madre asegura que su hija ni se enteró, la píldora cayó en la preparación que ese día estaba llevando a cabo. Unos tortellini, para más señas. Un punto del fallo del tribunal señala que los propios padres de la tenista, que comparecieron por medio de traductor, hicieron un experimento para demostrar que la pastilla sería indetectable en caso de entrar en contacto con la comida. No solo con la salsa, que era algo bastante previsible, también en el engrudo de carne utilizado para el relleno de la pasta.

Como es lógico, y aunque ciertamente resulte tierno el intento por parte de los padres, el tribunal no tuvo muy en cuenta el experimento casero de la familia Errani. Tampoco necesitaron de tanto, recabaron opiniones médicas de mayor peso que tenían más o menos claras un par de cuestiones que terminaron por empujar al tribunal a una pena bastante laxa.

Explicación de su familia

Por un lado la constatación de que la cantidad encontrada en el organismo de Errani era escasa y podía deberse a una ingesta casual, algo que, además, se correspondería bastante bien con la explicación dada por la familia de cómo terminó la sustancia en el cuerpo de la tenista. Es clave en este tipo de casos tener una versión plausible de la manera en la que se pudo contaminar el deportista. Además, otra prueba independiente se fijó en el cabello e hizo una comparación con el de la madre. En el caso de la progenitora había trazas sobradas de la sustancia, lo cual no puede ser más lógico si se tiene en cuenta que está medicada con Femara. En el pelo de Sara no se encontraron trazas de la sustancia.

La sanción pudo llegar a ser de dos años, pero el tribunal escogió la más baja de las posibles. Entienden que Sara Errani no tuvo el máximo cuidado posible para no ingerir la sustancia, como es preceptivo, aunque también consideran probado que no supo en ningún momento que había pasado. Valoran el hecho de que sus padres le estuviesen escondiendo la medicación, pero le reprochan que no se diese cuenta de que había pastillas en la zona de cocinado de su casa.También, por supuesto, que Errani tenía hasta el momento un historial limpio -aunque en Valencia estuvo a las órdenes de Luis García Montes- y que en este año ha pasado suficientes controles negativos para saber que la sustancia no era utilizada regularmente.

Errani solo estará dos meses en el dique seco, su historia personal, su argumentación, consiguió algo extraño en un tribunal deportivo: clemencia.

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