la alemana alcanza la cima a los 28 años

Kerber, la nueva reina del tenis que surgió de la nada 'copiando' a Rafa Nadal

Angelique Kerber ganó su primer Grand Slam a los 28 años. La tenista alemana, una zurda que se lleva un grande 20 años después, siempre fue comparada con Rafa Nadal por su combativo estilo

Foto: Angelique Kerber besa el título ganado en el Open de Australia (EFE)
Angelique Kerber besa el título ganado en el Open de Australia (EFE)

Dicen los entendidos que apareció de la nada en 2011. Su nombre era conocido en el circuito, pero sólo por su presencia, no por sus éxitos. Aquel año empezó de mala manera, con fugaces participaciones en diferentes torneos. Pero llegó el de Dallas, se coló por sorpresa en semifinales, días después repetía en el US Open y desde entonces su carrera no ha parado de crecer. En un abrir y cerrar de ojos pasaba del puesto 107 del ránking mundial al 33. Hasta tocar el cielo en Australia. Angelique Kerber se llevaba el primer Grand Slam del año imponiéndose ante el asombro general a Serena Wlliams. Un éxito que la ha colocado definitivamente en la élite del tenis femenino mundial, pues ya es la número 2 del mundo.

Fue una cuestión de confianza. “Ahora sí creo en mi juego”, llegó a reconocer cuando los medios y el mundo del tenis en general comenzaron a fijarse en ella. Veinte años después -la última fue Monica Seles-, una jugadora zurda se llevaba un Grand Slam. Tal vez por ello la comparen desde hace tiempo con Rafa Nadal. “Es halagador que lo hagan”, ha comentado alguna vez la heredera de la gran Steffi Graf, que resalta de sí misma su faceta de incansable “luchadora” para desvelar uno de los secretos del éxito recién firmado en Melbourne. Desde que ganara su primer título, en París en febrero de 2012, ha ido escalando peldaños hasta alcanzar la fama mundial. Hoy ya no es una desconocida para el gran público. Hace mucho que sintió que podía ganar a cualquiera y esa confianza en sí misma la ha llevado a ganar su primer grande.

Aquel 2012 la colocó en el mapa. Tambiém llegó a las semifinales de Wimbledon, demostrando que su firme progresión no era flor de un día y sí la confirmación de que tenía el potencial necesario para alcanzar la gloria. Durante aquel año que le sirvió de trampolín cambiaron muchas cosas en la vida diaria de Kerber. Entendió que para progresar de verdad y colarse entre las mejores era necesario dotar de una mayor agresividad a su juego. Tuvo claro que para batir a las mejores no debía esperar y sí dar un paso adelante en la pista para complicarle la vida a sus enemigos. Metió más carga de trabajo a sus entrenamientos y, lo que es más importante, a medida que los resultados la acompañaban su fuerza mental se iba reforzando. Todo ello fue puliendo físico y cerebro, hasta convertirla en una tenista más consistente. “Entrenar más que antes ha sido fundamental para mejorar”, dijo hace tiempo la alemana.

Angelique Kerber entró en estado éxtasis nada más imponerse a Serena Williams (EFE)
Angelique Kerber entró en estado éxtasis nada más imponerse a Serena Williams (EFE)

De la piscina a la pista

Una figura fundamental en la vida de la nueva campeona es la de la legendaria Steffi Graf. La espectacular y mítica tenista alemana -22 Grand Slam individuales decoran su espectacular carrera- fue la persona que más inspiró a Kerber en su momento y la que más incidencia ha tenido en la carrera de la nueva reina de Australia. Angelique, unida al deporte desde muy pequeña, apostó por la natación, que le apasiona y continúa practicando, pero los éxitos de su compatriota le llevaron definitivamente el mundo del tenis. Cogió una raqueta a los tres años, pero no fue hasta mucho tiempo después cuando se dio cuenta de que en una pista brillaría más que en una piscina.

Otro de los factores clave en la evolción de la tenista alemana de 28 años, que ha alcanzado la madurez a una edad tardía, es el papel que juega en su vida Torben Beltz. Es su entrenador y una persona que ha ido moldeando a su pupila hasta llevarla a ganar un Grand Slam. Hace tiempo ya reconoció que veía preparada a Kerber para ganar un grande, destacando algunos detalles fundamentales para entender la progresión de la tenista. Cuando le preguntaban si la irrupción en la élite de Angelique era un golpe de suerte, apelaba a su talento, pero también a algunos cambios de hábitos; un factor determinante fue el trabajo en gimnasio, además de un exigente y duro plan de entrenamiento hasta conseguir que el físico de la campeona aguantara sin problemas partidos largos. Como sucedió en Australia este sábado, en un duro partido a tres sets, además de haber firmado muchas remontadas merced a su poderío y una tenacidad labrada a diario.

'Mirar siempre adelante, nunca mirar atrás', es el lema que marca el camino de Angelique. Amante del baile, la comida polaca -de allí son sus raíces- y amante de la obra de Paulo Coelho -'El Alquimista' es su libro preferido-, en Australia ha demostrado con hechos que la fortaleza mental y física desplegada ha sido absolutamente básica. No conviene olvidar que en su primer partido salvó una bola de partido ante la japonesa Misaki Doi. Pasó de “estar en el avión de vuelta a Alemania” a vivir “los mejores días de mi vida”. “Sentí que el tenis era mi vida”, dijo hace mucho para desvelar qué pasó por su mente cuando aparcó la natación a un lado para centrarse únicamente en la raqueta. Un presentimiento que con el tiempo se ha desvelado como acertado...

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