EL VELÓDROMO Y EL ESTADIO DE REMO PREOCUPAN

A siete meses para los Juegos, Río no tiene quien construya el centro de tenis e hípica

Faltan poco menos de 200 días para el inicio de los JJOO de Río de Janeiro y la ciudad se prepara para el evento con inauguraciones, obras a contrarreloj y espacios que se han quedado sin constructoras

Foto: Obras del Centro Olímpico de Tenis (Reuters).
Obras del Centro Olímpico de Tenis (Reuters).

Faltan poco menos de 200 días para el inicio de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, los primeros que se celebran en América del Sur. La ciudad se prepara para el mega-evento con obras a contrarreloj e inauguraciones a bombo y platillo, como la del Museo del Mañana, firmado por el arquitecto español Santiago Calatrava.

Algo no va bien en la planificación de los catorce recintos deportivos ubicados en cuatro puntos de la ciudad tropical: Barra, Deodoro, Maracaná y Copacabana. En el Parque Olímpico, en Barra, el Centro de Tenis acumula un retraso monstruoso. Tanto que el Ayuntamiento de Río ha decidido romper el contrato con las constructoras, un consorcio formado por las empresas Ibeg, Tangran y Damini. Además, les ha aplicado una multa de 11 millones de reales (2,5 millones de euros), alegando el incumplimiento de los plazos y de las cláusulas contractuales. 

Oficialmente, sólo el 10% de las obras contratadas en 2013 están pendientes de ser concluidas. El Centro Olímpico de Tenis, con un presupuesto de más de 200 millones de reales (45,4 millones de euros), debería estar listo desde septiembre de 2015. A día de hoy, está lejos de poder comenzar a funcionar. El Ayuntamiento todavía no ha desvelado cómo procederá para terminar la construcción de esta instalación deportiva. Sólo se sabe que las constructoras implicadas no participarán más en el proyecto. El texto que rescinde el contrato ya ha sido divulgado en el Diario Oficial.

“Lamentablemente es una práctica que algunas empresas de ingeniaría de Brasil no entienden que ya no se puede usar. Es decir, llegar a esta fase de las obras y dejar de pagar a los obreros creyendo que van a presionar el Gobierno”, ha explicado el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes. “Quiero dejar muy claro que en las obras olímpicas nadie puede hacer presiones de quinta categoría para obligarnos a aumentar el valor y alargar los plazos. Quien juegue a eso, será alejado de acuerdo a la ley. No puede haber este tipo de jueguecitos en las Olimpiadas: dueños de empresas que desaparecen, empleados despedidos de forma improcedente, amenazas de despidos o despidos sin pagar las indemnizaciones. Eso se llama presión y chantaje; lo último que puede funcionar aquí es el chantaje”, ha afirmado Paes.

Una situación parecida se vive en el Centro de Hípica de Deodoro. Una semana después de rescindir el contrato del Centro Olímpico de Tenis, el 21 de enero el Ayuntamiento de Río ha hecho lo mismo con la empresa responsable del citado recinto. Con un presupuesto de 157 millones de reales (35,6 de euros), el contrato ha sido anulado por incumplimiento. La empresa Ibeg ha iniciado un procedimiento judicial en solitario para evitar esta ruptura, pero no lo ha conseguido.

El Velódromo, ubicado en la Ciudad Olímpica de Barra, también está en una situación crítica. Con tan sólo el 76% de las obras completadas, tiene un coste previsto de 112,9 millones de reales (25,6 millones de euros). Las pruebas oficiales de la instalación, marcadas inicialmente para el próximo mes de marzo, han tenido que ser aplazadas para abril por causa de los retrasos. En este caso el ritmo de los obreros también depende de las decisiones judiciales ya que el Ayuntamiento de Río de Janeiro está en pie de guerra con la constructora Tecnosolo, que en dos ocasiones ha recibido sendas notificaciones judiciales por las demoras. El Estadio de Remo, en la Lagoa Rodrigo de Freitas, también se encuentra en una situación preocupante. Los trabajos han sido paralizados por la falta de pago por parte de la Secretaría de Estado de Obras, que ha alegado un retraso en el recibimiento de los fondos del Banco de Brasil. Las obras deberían reanudarse esta semana. Por causa del corte de gastos, las gradas fluctuantes previstas en el proyecto inicial serán suprimidas. 

La buena noticia es que el 90% de las obras ya han sido concluidas, un resultado que para muchos observadores es mejor que en las obras del Mundial de Fútbol de 2014. De las nuevas instalaciones previstas para Río 2016, siete ya han sido entregadas. La última ha sido la Arena Carioca 1, en el Parque Olímpico de Barra, donde ya se ha celebrado el evento de prueba de baloncesto. En este mismo complejo, también han sido concluidas la Arena del Futuro y el Centro Internacional de Transmisión, responsable de la retransmisión televisiva de los JJOO, con 68.000 metros cuadrados y una capacidad para más de 10.000 periodistas. En el recinto de Deodoro, los circuitos de Canotaje Slalom, BMX (Bike Moto Cross) y Mountain Bike también están listos, así como el campo de golf, próximo al Parque da Barra, una instalación que será pública después de los JJOO.

En las entrañas del metro también se trabaja sin pausa para poder inaugurar a tiempo cinco nuevas estaciones, que conectarán el barrio de Barra con Ipanema y el centro de Río de Janeiro. Falta perforar los últimos 680 metros. La Secretaría Estadual de Transporte asegura que para marzo estará todo hecho. A pesar de la tremenda crisis económica que ha vaciado las arcas públicas del Estado de Río de Janeiro, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) acaba de conceder un préstamo especial de 440 millones de reales (100 millones de euros) para concluir ese proyecto. 

En medio de tanta entrega e inauguración, como la del carril bici que une el exclusivo barrio de Leblon con la playa de Barra, ha surgido un problema inesperado. El Museo Casa do Pontal, un centro de arte popular considerado una referencia en todo Brasil, se ha inundado por las fuertes lluvias de enero. Para muchos expertos, este accidente se debe a las nuevas edificaciones de este barrio, como el Centro Internacional de Medios. “Ha sido una tragedia anunciada. La situación es difícil, pero tiene solución”, afirma Ângela Mascelani, directora del museo. La solución pasaría por reubicar este centro, que está a punto de cumplir 40 años y que posee una colección de 8.500 obras. “Las obras de arte no han resultado afectadas, pero sólo porque las hemos llevado al segundo piso”, añade Ângela.

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