CAMPEONA DEL OPEN DE AUSTRALIA JUNTO A MIRZA

Hingis o cómo dejar atrás las lesiones y un positivo para volver a reinar con 35 años

La tenista suiza llegó a convertirse en una leyenda del tenis del mundial con sólo 16 años, pero su carrera se iba a truncar muy pronto. Ahora, en su segundo regreso a las pistas, brilla en dobles

Foto: Martina Hingis (I) y Sania Mirza (D), con el título logrado en Australia tras ganar a Andrea Hlavackova y Lucie Hradecka (Efe)
Martina Hingis (I) y Sania Mirza (D), con el título logrado en Australia tras ganar a Andrea Hlavackova y Lucie Hradecka (Efe)

Martina Hingis vuelve a ser feliz. A sus 35 años, la tenista suiza vive su segunda juventud, tal y como ha demostrado en el Open de Australia después de convertirse en la campeona del título de dobles junto a la india Sania Mirza. No sólo es la mejor pareja de la especialidad, sino que ya suma tres victorias en Grand Slam consecutivas. Hingis vuelve a sonreír después de convertirse en un ídolo caído en desgracia por un positivo.

La carrera de Martina Hingis siguió los pasos de los grandes mitos del tenis. Desde muy joven, comenzó a deslumbrar para, sólo dos semanas después de cumplir 14 años, debutar como profesional. Después de dos cursos mejorando de manera constante su ránking en la WTA y demostrando sobre la pista un nivel increíble para su corta edad, Hingis dio un golpe de autoridad en el Open de Australia, donde se daría a conocer a nivel mundial.

Sólo tenía 16 años, 3 meses y 26 días cuando la suiza -aunque nacida en Eslovaquia- se convertía en campeona en la Rod Laver, tras derrotar en la final a Mary Pierce. Convertida en la jugadora más joven de la historia en ganar un Grand Slam, su leyenda no hizo más que crecer como la espuma en ese 1997, cuando también fue capaz de ganar en Wimbledon y en el US Open. Casi nada para una tenista casi desconocida hasta ese momento.

Hingis o cómo dejar atrás las lesiones y un positivo para volver a reinar con 35 años

A partir de ahí, la carrera de Hingis despegó, siendo una de las mejoras jugadoras de todos los tiempos: ese año levantó doce títulos, lo que la permitió agarrarse al número 1 de la WTA, volviendo a ser la jugadora más joven de la historia en conseguirlo. Además, su simpatía, cercanía con los aficionados y dulzura sobre la pista, pronto la convirtieron en un verdadero icono: posiblemente, con el paso de los años, no supo saber gestionarlo.

Sólo tenía 16 años y toda una carrera por delante para destrozar todo tipo de récords. Después de dos brillantes años, iba a llegar su primer revés: a un juego de ganar Roland Garros, Steffi Graff la iba a remontar para arrebatarle el título. Nunca llegaría a ganar en París y se convertiría en una de sus grandes espinas clavadas. Pese a ello, siguió demostrando su gran juego con constantes títulos, hasta que llegó el maldito 2002.

Les lesiones lastraron su carrera

Con 22 años y con un buen de títulos a sus espaldas, llegarían lesiones en su tobillo derecho. Operada en varias ocasiones de los ligamentos de su articulación, los dolores y los problemas incluso para caminar con normalidad la llevaron a tomar una cruda decisión: anunciar su retirada. Tras cuatro años en los que se dedicó a estudiar -habla fluído checo, inglés, alemán, eslovaco y francés- y superar los dolores, decidía regresar a las pistas.

Como si de un sueño se tratará, volvía a jugar en 2006 y lo hacía a lo grande, como si nunca se hubiera marchado, incluso llegando a levantar tres títulos que le valieron para recibir el Premio Laureus a la mejor reaparición mundial del año. Pero el sueño se iba a convertir en pesadilla: sólo unos meses después, iba a anunciar una nueva retirada. ¿El motivo? Un positivo por cocaína durante un control antidopaje en Wimbledon acababa con su carrera.

Los dobles fueron su tabla de salvación

De nuevo lejos del tenis, el gusanillo le volvió a picar tras cumplir la sanción y, a los 33 años, volvía a anunciar su vuelta a las pistas, aunque esta vez en dobles. Después de dos temporadas retomando el pulso al juego, y ganando sus primeros títulos junto a Flavia Pennetta y Sabine Lisicki, no recuperaría su mejor momento de juego hasta que se unió a la india Sania Mirza. Desde que lo hiciera en marzo de 2015, ya han levantado juntas 12 títulos.

Y, no contenta con ello, ya suma tres Grand Slam consecutivos. Primero, consiguieron Wimbledon y el US Open el pasada temporada, corolada con el título de Maestras y dominando con mano de hierro el ránking de la WTA de dobles. No ha hecho más que comenzar la temporada y Hingis, junto a Mirza, ya ha levantado el Open de Australia. La veteranía es un grado: si logra levantar Roland Garros, habrá ganado todos los Grand Slam seguidos.

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