fueron homenajeados en oviedo

El cansancio de los All Blacks por la sidra y su optimismo con los niños de España

Los neozelandeses, cansados por el jet lag y la sidra, ofrecieron una rueda de prensa express en el Museo del Traje de Madrid y hablaron del estado del deporte en España

Foto: Barrett, Dagg y Melamalu en Madrid.
Barrett, Dagg y Melamalu en Madrid.

Los All Blacks comparecieron en el acto organizado por su embajada con rostros cansados. Han sido días intensos en Oviedo los que han rodeado a la recogida Premio Princesa de Asturias. Encabezados por el apertura del título del 87, Grant Fox, al que no le dolían prendas admitir que "no conocíamos el premio ni la trascendencia del mismo pero nos vamos muy honrados por haber recibido el galardón y el cariño de los asturianos". Detrás de él -cansados por el jet lag, el ajetreo de estos días y la sidra asturiana-, entraban Israel Dagg, Keven Mealamu y Jordie Barrett a la sala de prensa improvisada por la embajada en el Museo del Traje.

Media hora de comparecencia en la que los protagonistas se fueron animando con el paso de los minutos. Arrancó el más veterano, Keven Mealamu, 100 caps con los All Blacks y el jugador que más partidos ha disputado del potente Súper Rugby. El talonador, que dirigió la haka en el Teatro Campoamor, habló de lo vivido tras recibir el premio: "Tengo que confesar que sentimos nervios. No era el sitio habitual en el que lo escenificamos ni la audiencia que solemos tener". Dagg lo confirmaba con su cabeza y abriendo los ojos. Los All Blacks se saltaron el protocolo al ejecutar la danza de espalda a los Reyes y de cara al público, algo que fue debidamente consultado antes de la ejecución.

Mealamu, un titán en el campo, se mostraba muy cercano. Mirando a los ojos a los periodistas con los que interactuaba y concluyendo cada respuesta con un gracias y una sonrisa. Entre ambos el delfín de los hermanos Barrett, Jordie. En el último partido ante Samoa se dio la circunstancia, por primera vez en la historia de los All Blacks, que tres hermanos coincidían simultáneamente en el XV en el campo: "Es algo especial, pero en realidad los XV que estaban en el campo son mis hermanos. Así lo sentimos todos los que pisamos un campo de rugby en cada partido".

Los all-black, en el Teatro Campoamor. (EFE)
Los all-black, en el Teatro Campoamor. (EFE)

Recuerdos de España

La variopinta representación mediática lanzaba sus preguntas que eran recogidas por Grant Fox, veterano de mil batallas, para reconducir las respuestas por un camino lo más correcto posible. Diego Zarzosa, talonador internacional español y único español que ha vestido la zamarra de los Barbarians, les preguntó si sabían localizar el rugby español antes de llegar a Oviedo, acudiendo al rescate Jordie, que recordó haber "jugado en las World Series de Seven contra la selección española, que tenía muy buenos jugadores".

Minutos después Israel Dagg, al que uno apostaría que la sidra no dejó pasar buena noche, regaló un titular para la esperanza. "Hemos tenido unos entrenamientos con niños y niñas estos días, jugadores jóvenes. El juego está creciendo aquí, la gente que tiene más experiencia está ayudando a los niños, que muestran pasión y tienen mucho talento: cómo se mueven, cómo trabajan. Creo que el rugby va a crecer en España", disparó el zaguero ante las sonrisas de los presentes.

Antes de cerrar la comparecencia, Izzy respondía a José Manuel Ibáñez, de Revista 22, sobre el crecimiento de Inglaterra ce cara al Mundial de Japón en 2019. "Es muy buena pregunta, pero somos los All Blacks. Todos los que equipos que saltan al campo para enfrentarse con nosotros salen extramotivados para ganarnos. Y convivimos con ello. Inglaterra, los países del sur, Francia... Todos mejoran cuando se acerca el Mundial", apuntó.

Preguntados por las declaraciones de Doncha O'Callaghan sobre la violencia de los contactos, Fox tiró de socarronería. "¿Quién lo ha dicho? ¿Un irlandés?", para dejar luego un silencio que decía mucho. Sobre todo después del tropiezo de los kiwis el pasado noviembre ante los de verde en Chicago. Finalizaba la rueda de prensa como empezó, con el amable Mealamu revelando, esta vez, la forma que tienen estos jugadores de no perder el sentido de la realidad pese su condición de estrellas: "Somos una nación pequeña y el rugby es más que un oficio. Pero cuando llegas a casa y ves a tu mujer y a tus hijos, dejas de ser jugador y vuelves a ser la persona. En mi caso había ningún peligro, mi esposa se encargaba de bajarme de las nubes", advertía entre risas. Los apretones de manos y las fotos de rigor despedían una comparecencia histórica: los All Blacks, bicampeones del mundo, en suelo español.

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