malestar en los clubes por el acuerdo

La guerra de las cervezas divide al rugby español

Heineken patrocinará la federación y la liga por 450.000 euros, pero nada de ese dinero llegará a los clubes que, además, tienen muchos acuerdos de patrocinio con empresas cerveceras

Foto: El árbitro con publicidad de Heineken, en un partido del Barcelona. (Edu Rois)
El árbitro con publicidad de Heineken, en un partido del Barcelona. (Edu Rois)

Hace un par de semanas la Federación Española de Rugby presentó la nueva edición de la Liga de División de Honor de rugby en el Consejo Superior de Deportes. El acto estaba presidido por el presidente de la Federación, Alfonso Feijoo, junto al que se sentó Marta García Alonso, la directora de marketing de la marca que ha patrocinado la competición y que da nombre a la misma, la Liga Heineken. Escoltando a ambos, los periodistas elegidos para narrar y comentar la Liga en Teledeporte, canal con el que se ha llegado a un acuerdo para emitir en diferido los partidos semanalmente.

Pese a la relevancia del acto, por lo que significa el desembarco de Heineken en la competición doméstica del rugby, el salón estaba vacío. En primera fila estaban sentados los dos miembros de la agencia de publicidad que ha intermediado en el acuerdo entre Heineken y la Federación. A su espalda el ex secretario de la Federación durante más de 25 años, ahora asesor de Feijoo y en la práctica el hombre por cuya mesa pasan todas las decisiones del rugby nacional, José Manuel Moreno. Unos metros más atrás tres periodistas, de los cuales dos de ellos están vetados por el presidente por no estar en sintonía con la Federación.

Ni un solo representante de clubes, ni un solo jugador. Una imagen descorazonadora que retrata la situación actual del rugby nacional. Una de las causas de las ausencias, según advierte un presidente de club, "es que enviaron la noche antes la invitación. Es el modus operandi habitual de la Federación...". Detrás de ese vacío en el salón del CSD, en el que ni había representación del Consejo en la mesa presidencial, se esconde una guerra entre los clubes y una Federación que detenta los derechos de la Liga y los utiliza, según el dirigente de un club con solera en División de Honor, "para recaudar dinero imponiendo un pliego de condiciones que en muchas casos colisiona frontalmente con los intereses de los clubes y de nuestros patrocinadores".

La llegada de Heineken no ha sido bien recibida en el rugby español, y no porque exista algún tipo de animadversión hacia la marca, que lleva muchos años vinculada al rugby. El problema es que Heineken, que desembarcó en el rugby tras la marcha de Alfonso Mandado y la llegada de Cancho a la presidencia, está siendo utilizado por la Federación para avivar su enfrentamiento con algunos clubes.

Partido de la Liga Heineken. (Prensa Hernani)
Partido de la Liga Heineken. (Prensa Hernani)

El medio millón de Heineken no irá a los clubes

Heineken ha doblado su inversión en el rugby español, pasando de una cantidad que rondaba los 270.000 euros a cerca de medio millón de euros, según confirman fuentes federativas. Eso le ha servido para hacerse con los 'naming rights' de la ahora llamada Liga Heineken. El problema es que el sector cervecero tiene un amplio arraigo en el rugby español y los clubes tienen acuerdos firmados con otras marcas. Así, los dos equipos de Valladolid, los que han dominado el palmarés en la última década, son patrocinados por Estrella de Galicia (VRAC) y por Mahou (El Salvador), algo que queda de manifiesto en los campos del Pepe Rojo, donde dos vallas publicitarias situadas tras los palos. No son los únicos, ya que Estrella Damm mantiene un fuerte arraigo en los equipos de Cataluña, Ámbar está ganando peso desde Aragón y Cruzcampo protagoniza desde hace décadas los terceros tiempos en Andalucía.

Hace unos días, a escasas horas del inicio de la Liga, la Federación comunicó a los clubes que estaban obligados a lucir en la manga de sus camisetas un parche publicitario de la Liga, con la consiguiente imagen de Heineken, lo que ha provocado una protesta generalizada. Los clubes no reciben ningún euro directo del acuerdo firmado por la Federación y Heineken. Y además están obligados a ceder una parte importante de la U televisiva a los patrocinadores y espónsor de la FER cuando les toca ser televisados en diferido en Teledeporte.

Feijoo se justifica advirtiendo que "la Federación hace el esfuerzo de buscar un operador televisivo para dar visibilidad al rugby y pagar la producción de esas emisiones, algo que repercute en la imagen de los clubes a los que les permite captar más patrocinadores gracias a la televisión". Sin embargo, la propia Federación vio como el año pasado el acuerdo para televisar los partidos de Liga en directo en Eurosport no sirvió para dejar ni un euro de publicidad a sus arcas. Lejos de mostrarse proactiva, la Federación entorpeció el trabajo del asesor comercial que estaba encargado de ello, quien finalmente decidió dimitir ante la actitud de los dirigentes federativos.

El rugby español vive días convulsos por la llamada Guerra de las Cervezas, en la que la Federación cuida con celo a su principal, y casi único, patrocinador ante unos clubes que se resisten a plegarse ante las condiciones de la Federación porque invade los acuerdos que tienen firmados con sus patrocinadores. Heineken, que se mostraba extrañado por la escasa asistencia de medios y clubes en la presentación, asiste a este guerra cerrado en banda a invertir en campañas para activar un patrocinio que dificilmente tendrá en la Federación a un cómplice útil.

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