Pérdida de 50 puntos en el campeonato

La dura sanción de la FIM a Yamaha y sus equipos por irregularidades técnicas

En una inesperada y polémica decisión, los comisarios deportivos de la FIM sancionan sólo al fabricante para así no inmiscuirse en la lucha por el título de MotoGP

Foto: Maverick Viñales durante el Gran Premio de Teruel. (EFE)
Maverick Viñales durante el Gran Premio de Teruel. (EFE)

El equipo Yamaha ha sido sancionado por los comisarios de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) con la pérdida de 50 puntos en el campeonato de fabricantes, y los equipos Monster Yamaha –la escudería de fábrica- y su estructura satélite Petronas Yamaha, con la pérdida de 20 y 37 puntos, respectivamente, en la clasificación de escuderías. Puntos que corresponden a los resultados obtenidos en Jerez. Es la decisión que ha tomado los comisarios deportivos tras confirmar que Yamaha manipuló los precintos de sus motores tras las averías sufridas en las carreras realizadas el pasado mes de julio en Jerez, donde rompieron tres motores.

Al parecer, un fallo en las válvulas realizadas por uno de los proveedores de Yamaha fue el responsable de las averías. En realidad, hubo un problema de diseño, con el empleo de levas con una alzada mayor en las culatas, y por ahí llegó el fallo. Los motores de MotoGP quedan sellados una vez que arranca el campeonato y no se pueden reemplazar las piezas averiadas, salvo por razones de seguridad y previo consentimiento unánime por parte de los otros fabricantes.

Yamaha no llegó a activar esta solicitud de cambio autorizado porque, alegó que habían localizado la avería, y sabían cómo subsanar el problema sin tener que abrir el motor y por tanto romper el precinto de la verificación técnica, lo que comporta una penalización. En realidad, la marca japonesa sondeó extraoficialmente la posición de los otros fabricantes y fue Honda la que, lógicamente, quería explicaciones técnicas detalladas de la avería antes de dar su consentimiento, lo cual en la práctica suponía para Yamaha tener que revelar detalles técnicos a la competencia. Por eso no activó el procedimiento de cambio autorizado, explicando que una reestructuración de la asignación de los motores ayudaría a descargar de kilometraje los propulsores y permitiría no tener que solicitar la apertura de los motores ni la entrada de un motor extra, que penaliza el reglamento.

Viñales y Quartararo celebran su podio en Jerez.
Viñales y Quartararo celebran su podio en Jerez.

Motores abiertos

El reglamento para esta peculiar temporada establece de un máximo de cinco motores para las 14 carreras del campeonato, más que suficientes si no surgen problemas. Pero tras la segunda carrera, los pilotos de Yamaha ya habían arrancado sus cinco propulsores. A día de hoy, otros equipos han cubierto la temporada usando solo cuatro.

El reglamento autoriza a la reconstrucción de un motor, y por tanto la apertura de su precinto, cuando éste alcance los 3.600 kilómetros de uso, pero en el conjunto de la temporada ninguno de los pilotos Yamaha había alcanzado los 6.000 kilómetros de uso con la suma de los cuatro motores que tenían, con lo que según la argumentación expuesta por Yamaha en agosto, de rotar los propulsores y descargar su kilometraje todo lo posible, difícilmente alguno ha alcanzado los 3.600 kilómetros de uso.

La realidad es que Yamaha, en contra de lo que aseguraba y lo que dice la reglamentación, rompió los precintos para abrir los motores que tenía en funcionamiento y corregir el fallo que provocaba la avería. Yamaha realizó la modificación a sabiendas de que se iba a descubrir, ya que se realizan inspecciones periódicas, como la verificación técnica realizada hoy en Valencia, tras las cuales los comisarios técnicos descubrieron que los precintos habían sido abiertos, lo cual es motivo de penalización.

Yamaha pierde el liderato

Como consecuencia de todo lo anterior ha llegado la sanción de los comisarios de la FIM. La consecuencia directa es que Yamaha pierde el liderato en la clasificación de fabricantes y es superada por Ducati y Suzuki, y el equipo Petronas aunque se mantiene segundo en la clasificación de escuderías, se queda muy descolgado del líder, Suzuki, mientras que la escudería oficial de Yamaha baja al sexto puesto. No hay ninguna penalización sobre los pilotos. Sin duda, los comisarios de la FIM no han querido inmiscuirse en la lucha por el título de MotoGP, donde tienen opciones tres pilotos de Yamaha: Fabio Quartararo, Maverick Viñales y Franco Morbidelli. Pero esta decisión no puede ser más injusta con el deporte.

Conviene recordar que en los últimos años varios pilotos de Moto2 han perdido victorias y podios por infracciones técnicas menos graves que las cometidas por Yamaha: en 2014 a Takaaki Nakagami le descalificaron tras ser segundo en Qatar al descubrirse que usaba un filtro de aire no homologado; en 2017, un aceite no homologado le costó el triunfo a Dominique Aegerter en San Marino y el segundo puesto a Mattia Pasini en Cataluña; y Fabio Quartararo fue desposeído de su triunfo en Japón en 2018 por baja presión en los neumáticos…

Es evidente que sancionar a los pilotos de Yamaha en estos momentos supone influir decididamente en el desenlace del Mundial, pero la decisión política de los comisarios de la FIM no hace más que enturbiar el ya de por si extraño desarrollo de la temporada 2020.

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