GP Aragón: Mir se pone en líder sin ganar una carrera y Yamaha se sumerge en el caos

Las cosas empezaron mal con el positivo por Covid de Valentino Rossi, y fueron a peor en la carrera, donde los hombres de Yamaha se hundieron

Foto: El piloto Joan Mir (Team SUZUKI celebra su tercer puesto en el podium tras ganar la final de MotoGP (Efe)
El piloto Joan Mir (Team SUZUKI celebra su tercer puesto en el podium tras ganar la final de MotoGP (Efe)

Hemos vuelto a asistir a otro podio inédito en el Gran Premio de Aragón, con los hombres de Suzuki repitiendo en el podio, como hicieron en Cataluña, pero con victoria para Alex Rins, y con Joan Mir, tercero, ahora convertido en el nuevo líder del Mundial de MotoGP merced a su regularidad: no ha ganado una sola carrera, pero es el piloto que más podios acumula en esta atípica temporada, y eso tiene premio.

Como sucediera en Le Mans, el podio ha vuelto a estar ocupado por pilotos de fábrica, algo que debía ser lo más normal del mundo pero hasta la cita francesa no había sucedido. Quizás el campeonato comience a normalizarse e impere la lógica, pero de momento en esa lógica no entra Yamaha, que se ha vuelto a quedar fuera de las posiciones de privilegio, tras el hundimiento del hasta ahora líder del Mundial Fabio Quartararo, que terminó 18º, castigado por las molestias físicas tras la durísima caída sufrida el sábado, y la decepcionante cuarta posición de Maverick Viñales, en otra extraña e incalificable carrera.

Yamaha ha perdido el liderato de pilotos e incluso el de escuderías, en ambos casos a manos de Suzuki, que no estaba al frente de la clasificación en la máxima categoría desde 2000, cuando Kenny Roberts jr se hizo con el título en la categoría de 500 sucediendo a Alex Crivillé. Han tenido que pasar nada menos que veinte años para que algo así suceda.

Mir ha completado nuevamente con mucho oficio la carrera, en la que ha tenido problemas de neumáticos en el tramo final y ha sufrido un poco para amarrar el podio, un podio con un sabor muy especial, aunque dijera nada más terminar que el liderato del Mundial en estos momentos “ahora no sirve de nada”. Pero ahí está. Su determinación es evidente, porque ha mejorado el mayor escollo que tenía hasta el momento, su mala gestión en la tercera sesión de entrenamientos y su discreta posición en parrilla. No es que fuera una clasificación para tirar cohetes, pero por lo menos no ha tenido el lastre de otras carreras.


Reivindicación

La carrera de ayer ha servido para reivindicar también a los otros hombres del podio. A Alex Rins, porque por fin ha tenido paciencia para no precipitarse y culminar su carrera con éxito. Es el octavo ganador distinto en esta temporada, el octavo en diez carreras. Se está muy cerca de romper el récord de nueve ganadores distintos de 2018. El peor enemigo de Rins siempre ha sido él mismo, porque sus propios errores son les que le han apartado de la lucha por el campeonato, aunque todavía no está demasiado lejos. ¿Quién sabe? Pero sin duda que es una noticia excelente que haya logrado esta victoria después de la nefasta forma en la que comenzó el año, con una dolorosa lesión que le dejó en inferioridad en las primeras carreras.

Son solo dos podios, pero tampoco debemos perder de vista el buen rendimiento de Takaaki Nakagami

Ante Alex Márquez hay que quitarse el sombrero. Desde los pasados entrenamientos en Misano de hace semanas el piloto de Honda ha experimentado un cambio, una evolución. No hace falta mirar los resultados de las carreras para comprobarlo, se ve claramente en las sesiones de entrenamiento. El podio de Le Mans, en mojado, había que tomarlo con la reserva con que se acogen los resultados en agua, pero lo de ayer en Alcañiz ha sido la confirmación de su calidad. Este doble campeón del mundo, que ha sido sistemáticamente menospreciado desde que se anunció que correría con el equipo oficial de Honda, ha demostrado sobradamente que no le falta calidad para el puesto que ocupa.

Son solo dos podios, pero tampoco debemos perder de vista el buen rendimiento de Takaaki Nakagami, el único piloto que ha puntuado en todas las carreras. Es cierto, la Honda solo gana con Marc Márquez, pero también puede ser efectiva usando un estilo completamente diferente.

En Honda lucen con orgullo este podio. “Los pilotos necesitan su tiempo”, decía Alberto Puig, máximo responsable del equipo Repsol Honda, al terminar la carrera. Y tiene razón. Pero, inexplicablemente, los equipos viven con demasiada urgencia. Es un mal hábito.

Basta con echar un vistazo a cualquier equipo, porque prácticamente todos experimentarán cambios en su formación en 2021, unos cambios precipitados con mucha antelación. Si pudieran volver atrás, ¿tomarían las mismas decisiones de hace unos meses? ¿Volvería Ducati a poner en el disparadero a su mejor piloto de los últimos años, el único que se mantiene en la lucha por el título? ¿Volvería Honda a sacar del equipo de fábrica a Alex Márquez? ¿Volvería Yamaha a realizar la temprana renovación de Maverick Viñales por dos temporadas antes de que el Mundial echara a andar?

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