La preocupante fragilidad de Yamaha

El quebradizo liderato de Fabio Quartararo en un Mundial de MotoGP imprevisible

El Mundial de MotoGP 2020 no deja de sorprendernos: el liderato de Quartararo, el triunfo de Binder con la KTM, y ahora una segunda victoria de la marca austriaca con Oliveira…

Foto: Fabio Quartararo durante el Gran Premio de Estiria. (EFE)
Fabio Quartararo durante el Gran Premio de Estiria. (EFE)

Marc Márquez tardará en regresar al paddock de MotoGP entre dos y tres meses. Es una verdadera lástima su ausencia por culpa de una lesión, pero desde el plano deportivo, nadie lo echa de menos. MotoGP se ha convertido en un campeonato imprevisible, donde cada domingo asistimos al más difícil todavía. A ver, ¿qué resultado podría superar el doblete de Fabio Quartararo en Jerez? Pues va el debutante Brad Binder y gana en Brno con la KTM. No está mal. Imposible mejorarlo. ¿Seguro? Va Miguel Oliveira y se lleva el triunfo en la segunda cita austriaca, de nuevo con KTM. Esto ya solo lo supera una victoria de Aprilia…

Desde que el Mundial se asentó en el Este de Europa hemos asistido a situaciones de lo más turbulentas, en especial en las dos paradas austriacas. El remate ha sido el impresionante accidente de Maverick Viñales, que se ha tenido que tirar de su Yamaha en la frenada de la primera curva, cuando estaba por encima de los 220 km/h. Afortunadamente, Viñales está sano y salvo –hay que felicitar a Alpinestars y Arai, sus marcas de equipamiento, por la extraordinaria calidad de sus productos-, pero la situación en que queda Yamaha es preocupante.

Fragilidad mecánica

Todo deriva de las averías sufridas en Jerez, y lo que era un problema de fiabilidad ahora empieza a ser un problema de seguridad. En Japón ya han descubierto que la rotura se ha debido a un fallo de las válvulas procedentes de uno de los dos suministradores que les atienden, cuya partida ha resultado defectuosa y deriva en una fatiga de material que produce la rotura del motor. Recordemos que en las dos citas de Jerez se rompieron tres motores (Rossi, Viñales y Morbidelli).

Desde entonces, como medida de precaución, los técnicos de Yamaha han modificado el régimen de giro de los motores para que alcancen menos revoluciones y no comprometan la fiabilidad de las válvulas. Desde Brno se encuentran en esta situación. Lógicamente, se pierden prestaciones.

Para solucionarlo, lo más 'sencillo' habría sido cursar una petición a la asociación de fabricantes (MSMA) y, con su autorización unánime, abrir los motores y sustituir las piezas sin ser penalizados. Pero para ello Yamaha tiene que ofrecer una explicación precisa y razonada, y eso supone desvelar cierta información sensible sobre el diseño de su propulsor, algo a lo que no parece dispuesta la marca japonesa, que el pasado sábado anunció que había identificado por completo la causa de la avería (las válvulas defectuosas), y que no pedirían autorización a la MSMA para abrir sus motores, realizando ellos mismo una gestión controlada de los propulsores útiles que les quedan, y que serían capaces de completar el campeonato con solo tres motores.

Fabio Quartararo durante el Gran Premio de Estiria. (Reuters)
Fabio Quartararo durante el Gran Premio de Estiria. (Reuters)

Freno motor

Una medida para evitar estresar las válvulas es actuar en la electrónica y reducir el efecto del freno motor, la retención mecánica del propio propulsor en las desaceleraciones, que es la situación en la que realmente más se somete a las válvulas al sobrerégimen. Y esa actuación es, probablemente, la que ha provocado la fatiga de los frenos en todas las Yamaha, que han sufrido especialmente Viñales y también Quartararo.

Como hay una actuación menor del freno motor, los discos de los frenos delanteros se han visto sobrecargados en una pista que es una de las cinco más exigentes en el apartado de frenada. Hay tres desaceleraciones fortísimas en las que se pasa de 300 km/h a menos de 100 km/h. Durante el warm up matinal Quartararo ha tenido varias salidas de pista intentando adaptarse a la nueva gestión electrónica del freno motor, y durante la carrera los pilotos de Yamaha han tenido que correr ajustando constantemente la presión de la bomba de freno, hasta que iniciando la vuelta 17ª Viñales ha visto que los frenos no respondían y se ha tirado de la moto. Por cierto, que la moto se ha pulverizado contra las protecciones y después se ha incendiado. Pronto sabremos si ese motor ha quedado inservible también.

Lo que queda de este periplo por el Este es un quebradizo liderato de Fabio Quartararo, que a pesar de todos los sinsabores sigue en cabeza de la clasificación, aunque ahora solo tiene tres puntos sobre Andrea Dovizioso. Ahora llega territorio favorable. Las dos próximas citas son en Misano, un circuito menos exigente con los motores, por lo que las Yamaha M1 tendrán un respiro, y también sus pilotos. Quedan nueve carreras y nadie es capaz de señalar a un favorito ni descartar a un piloto. El Mundial de MotoGP nunca ha estado más emocionante.

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