Un líder sólido

Fabio Quartararo se confirma y las averías de Yamaha provocan incertidumbre

El sólido liderato del francés podría verse comprometido si la fragilidad mecánica de Yamaha, que ha sufrido tres averías mecánicas en las dos primeras carreras, también se manifiesta en su moto

Foto: Fabio Quartararo no tuvo rival en el Gran Premio de Andalucía. (Reuters)
Fabio Quartararo no tuvo rival en el Gran Premio de Andalucía. (Reuters)

No cabe duda que el joven Fabio Quartararo se ha convertido en el principal candidato al título de MotoGP. Su solvencia, tanto en el Gran Premio de España, recuperando terreno para ponerse en cabeza, como en el Gran Premio de Andalucía, liderando con autoridad desde la pole y controlando de la primera a la última vuelta, lo reafirman. Dadas las circunstancias estamos, como decíamos hace una semana, a las puertas de un cambio de ciclo. Si no surgen complicaciones, Yamaha podría recuperar el cetro de la categoría tras años de dominio de Honda, aunque todavía hay muchos kilómetros que recorrer.

En el pasado, cuando Maverick Viñales apuntaba como el talento emergente de la categoría, lo considerábamos como la alternativa natural al dominio de Marc Márquez, pero se trataba de un compañero generacional del campeón. Ahora Quartararo no solo representa la alternativa desde el punto de vista de las fábricas, sino también la alternativa generacional, siete años más joven que el piloto de Cervera.

Lo que resulta evidente es que Viñales, aun saliendo segundo de Jerez y consolidado en la segunda posición del campeonato, ha quedado seriamente tocado tras la carrera de hoy. Ha sido incapaz de seguir a Quartararo, y le fue imposible batir en la primera mitad de carrera a Valentino Rossi, que a sus 41 años ha vuelto a subir a un podio del Mundial. ¡Bravo!

Viñales continúa arrastrando problemas en el inicio de carrera. Ya no es una situación tan crítica como en el pasado, pero hubo un momento en el que lo superaron también Bagnaia, Miller –aunque se cayó unas curvas después- e incluso Morbidelli. La caída de Miller y las averías de Bagnaia y Morbidelli le dieron un respiro, y al menos supo guardar sus energías para el final, batiendo a un exhausto Rossi que en la vuelta de honor pidió agua a los comisarios de pista. Viñales es segundo del Mundial, pero está completamente ensombrecido ante la figura de Quartararo, que a partir del año próximo será su compañero en el equipo de fábrica.

Fallos mecánicos

Yamaha ha colocado tres motos en el podio, algo que no sucedía desde 2014, y por momentos llegó a tener sus cuatro motos entre los cinco primeros puestos de la carrera. Pero se ha encendido una señal de alerta en el garaje de la marca japonesa. La semana pasada, Viñales rompió un motor el sábado por la mañana y Rossi sufrió una avería en carrera, y hoy Morbidelli se ha retirado por avería cuando era cuarto.

Mientras que los demás fabricantes solo han empleado dos motores en estas dos primeras carreras, en Yamaha han tenido que usar prácticamente todos los que tienen: Viñales ya ha usado los cinco que tiene a su disposición esta temporada (siete para KTM y Aprilia que se benefician de las concesiones del reglamento), y tanto Quartararo como Rossi y Morbidelli llevan cuatro. Tras la avería de hoy, Morbidelli seguramente estrenará su quinto y último propulsor en Brno.

Fabio Quartararo durante el Gran Premio de Andalucía. (Reuters)
Fabio Quartararo durante el Gran Premio de Andalucía. (Reuters)

Esto es preocupante. Sobre todo para Viñales y Rossi –y ahora seguramente también Morbidelli-, porque sus motores averiados han sido retirados y solo podrán disponer de cuatro propulsores para el resto del campeonato. Es decir, que acumularán más kilometraje que el de la competencia y mayor fatiga de material. Los motores están preparados para aguantar un elevado promedio de kilómetros, pero las repetidas averías en los hombres de Yamaha hace pensar en que puede haber algún tipo de fallo no detectado que genera una inevitable incertidumbre en el fabricante.

¿Qué puede hacer Yamaha? No dispone de mucho margen, la verdad. El análisis de los motores de Viñales y Rossi, enviados a Japón la semana pasada para realizar un profundo estudio y poder sacar conclusiones. Es pronto para especular, pero si los problemas no se solucionan –se dice que el trabajo a tan elevadas temperaturas en Jerez ha pasado factura a sus motores-, quizás en la parte final de la temporada tengan que replantearse reducir el régimen de giro del motor y bajar potencia para reducir la fatiga mecánica y asegurar la fiabilidad. Pero, insisto, es precipitado hablar de ello.

No obstante, en el garaje de Yamaha sonríen pero cruzan los dedos. Primero, que Quartararo y Viñales, sus mejores hombres, sigan librándose de estas roturas en carrera. Y segundo, que no tengan que sacrificar prestaciones en el futuro, cuando Marc Márquez ya esté de vuelta y pueda exprimir al máximo su moto, que estará menos castigada que las Yamaha, tras su ausencia en la segunda carrera de Jerez.

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