Su estilo no es el de Honda

Por qué Álex Márquez no es un enchufado (pero lo tiene crudo con la Honda de MotoGP)

El menor de los Márquez, que compartirá box con su hermano la próxima temporada, firma solo por un año y tendrá la obligación de obtener resultados inmediatos con una moto muy difícil

Foto: Álex Márquez, con la Kalex de Moto2 durante el GP de Motegi. (EFE)
Álex Márquez, con la Kalex de Moto2 durante el GP de Motegi. (EFE)

Álex Márquez es mucho más que el 'hermanísimo' de Marc. Algunos críticos tratan de menospreciar su talento simplemente por el hecho de haber nacido tres años más tarde que uno de los grandes pilotos de la historia. Dicen que la envidia es el deporte nacional. Álex Márquez ostenta dos mundiales: uno de Moto3 (2014) y otro de Moto2 (2019). Es piloto Repsol desde sus inicios y, como en su día Pedrosa o el propio Marc, se ha ganado por méritos propios el derecho de ascenso al box oficial de Honda. Lo dicen los Espargaró y también Valentino Rossi: "No le ha robado a nadie". La retirada de Jorge Lorenzo ha precipitado los acontecimientos, previstos, en teoría, para 2021. "Si no consideramos su apellido, cualquier piloto que gana un título merece esta oportunidad en Honda", explicó Alberto Puig, jefe del equipo, a 'AS'.

A principios de mes, la celebración de su nuevo cetro en Sepang se convirtió en una especie de reivindicación: Álex es Álex. Así es, porque su carrera en nada se parece a la de su hermano. Emilio Alzamora, manager de ambos, lo tiene claro: "Álex es más diesel que gasolina, más reflexivo que explosivo". Viven en la misma casa de Cervera y comparten idénticas aficiones, pero son distintos. Mientras Marc tuvo una carrera meteórica, pasando de 125cc a MotoGP en solo cinco años, a Álex le ha costado más: ocho cursos.

Tras proclamarse campeón de Moto3 dio el salto a la categoría intermedia con la Kalex del equipo Marc VDS. Sus dos primeros años fueron una acumulación de errores y caídas que casi acaban con su carrera deportiva. Álex necesitó nada más y nada menos que 31 carreras para subirse al podio y siete más para conseguir la victoria. En 2017 empezó a sembrar el camino que le llevaría directamente al título este 2019. A pesar de que le costó horrores adaptarse, su equipo nunca perdió la fe en él. Esta temporada, Álex pasó por una mini crisis cuando encadenó tres carreras consecutivas sin subirse al cajón que pusieron en serio riesgo el cetro, pero supo sobreponerse a ello. Álex lleva años cargando sobre sus hombros la presión por ser quien es. Los aficionados pueden esperar a muchos pilotos, pero no a él, que parece condenado a cumplir ciclos a la misma velocidad que su hermano. Pese a todo, él insiste en que necesita sus tiempos. Quiere evitar comparaciones.

Márc Márquez se saca un 'selfie' junto a su hermano Álex y Dalla Porta, campeón de Moto3. (EFE)
Márc Márquez se saca un 'selfie' junto a su hermano Álex y Dalla Porta, campeón de Moto3. (EFE)

Una moto agresiva

El problema para él ahora es que, al firmar solo por un año, está obligado a conseguir resultados prácticamente desde el inicio del campeonato.Tras una temporada horrible con Lorenzo, Honda no se puede permitir de nuevo tener una segunda moto poco competitiva. Álex se ha demostrado como un piloto rápido, tranquilo y maduro. Como decimos, está acotumbrado a lidiar con la presión desde bien pequeño. Conoce la técnica para sacarle el máximo a la difícil RC213V, es cuestión de que pueda aplicarla de forma aceptable. A su lado tendrá al mejor mentor posible, un Marc con el que comparte entrenamientos. Este martes arrancan los primeros test en el mismo circuito de Cheste y Álex podrá empezar a calibrar la altura del salto a la máxima cilindrada del Mundial (lo hará todavía con la moto de este año).

Honda apuesta por la proyección de Álex -en vez de por la veteranía de Zarco o Crutchlow- y su gran afinidad con Marc para que ambos se conviertan en la mejor pareja posible y eleven aún más la imagen de la marca. Tras sufrir la decadencia de Dani Pedrosa -que solo sumó seis victorias en sus últimos cinco años- y también la de Lorenzo, la fábrica nipona espera ahora que con Álex la moneda caiga cara. El pequeño de los Márquez tendrá ahora que cambiar sensiblemente su estilo de pilotaje, más fino y redondo que el de su hermano, para domar una montura extremadamente compleja. A su favor, su juventud. Álex es una esponja, tiene ganas y capacidad para conseguirlo. No es un piloto completamente hecho, como sí era Lorenzo, sino en crecimiento.

Álex dejará de lado el reto de defender corona en Moto2, ya de por sí complicado, para enfrentarse a uno mayor: domesticar una RC213V agresiva para sus caractéristicas y que ya se ha llevado por delante a otros dos españoles, mitos del motociclismo. Si la jugada le sale bien a Honda, la temporada que viene solo quedará celebrar. Si no, la marca podría bajar a Álex y, de esta forma, enfrentarse a su gran campeón, Marc, al que Ducati sigue desde hace tiempo. El de Cervera termina contrato el curso que viene y podría buscar nuevos retos. Ganar con la Desmosedici, algo que no pudieron conseguir ni Rossi ni Jorge, es uno de ellos.

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