QUÉ LE PASA PARA QUE NO LEVANTE CABEZA

La traba de Maverick Viñales o la (odiosa) comparación con Valentino Rossi

Una pretemporada prometedora, llena de esperanza, dos Grandes Premios en primera línea de parrilla, y dos resultados decepcionante. Pero, ¿qué está pasando con Maverick Viñales?

Foto: Maverick Viñales en su box de Argentina. (Foto: @mvkoficial12)
Maverick Viñales en su box de Argentina. (Foto: @mvkoficial12)

Sé que en la distancia es muy fácil hablar, pero resulta aún más complicado cuando se trata de Yamaha y sus pilotos, y en especial de Maverick Viñales. Si nos ceñimos a los resultados que, dicen, es el juez definitivo de las carreras, si nos limitamos a poner sobre la balanza estas primeras carreras de Valentino Rossi y las de Viñales, la situación es incomparable. Pero no es extraño que esto sea así, porque Rossi y Viñales son, desde su primer encuentro en el seno de Yamaha, son como la noche y el día, tal y como ha quedado demostrado nuevamente en este GP de Argentina de MotoGP.

En la pretemporada, Viñales disfrutaba de un optimismo desbordante, se le veía confiado y satisfecho con la evolución de la moto. Rossi se reservaba sus energías y no se mostraba tan fascinado como su compañero. Y cuando han llegado las carreras, Rossi ha estado más apurado en los entrenamientos, mientras que Viñales se ha ganado un puesto en la primera línea de parrilla. Incluso en Qatar logró la pole.

Pero cuando se apagan los semáforos, una fuerza extraña e invisible se apodera de ellos. A Rossi lo propulsa hacia delante, mientras que a Viñales lo deja trabado, lo atrapa y lo manda en medio del pelotón, donde no consigue manejarse con soltura. Fue un mal que sufrió a lo largo de 2018, y que se repite ahora. Es un lastre que arrastra, como si no fuera capaz de ganar carreras si no consigue ponerse en cabeza desde la salida, aunque el año pasado en Australia demostró que no necesita salir primero para ganar.

Entonces, qué pasa con Viñales, nos preguntamos todos. Sólo él tiene la respuesta. Es muy difícil entender la situación, sobre todo cuando vemos que en el otro lado del garaje, a pesar de los problemas evidentes, se consiguen resultados. Viñales queda aún más en evidencia cuando, para colmo, el resultado es como el de este domingo, cayendo cuando pelea por la sexta posición con un piloto satélite de su propia marca.

¿Problemas de adaptación?

Se habla mucho de los problemas de adaptación de Jorge Lorenzo a otras motos: primero con la Ducati y ahora con la Honda, con la que tampoco terminan de rodar las cosas bien y sigue sin estar plenamente acoplado. La evidencia fue el detalle de los entrenamientos, cuando a Márquez, siempre celoso de su rebufo, no le importó dar rueda a su compañero porque “al haber bastante diferencia no me preocupaba que me siguiera”, dijo textualmente, mientras que Lorenzo reconocía haber aprendido algo más sobre la Honda.

No me he ido por las ramas, simplemente quería exponer una idea. ¿No será que Viñales tiene problemas de adaptación a la Yamaha que no consigue solucionar? Sí, arrasó en la pretemporada y ganó tres de las cinco primeras carreras que disputó con la M1, y luego el caos. Esta es su tercera temporada con Yamaha y se supone que tendría que estar más que acoplado a la moto, pero las cosas no le salen, y eso que le han dado la vuelta a la moto como si fuera un calcetín.

Se habló de todo tipo de cosas para justificar la caótica situación: neumáticos, chasis, electrónica, motor… Se cambió de ingeniero de pista, dejando fuera nada menos que a Ramón Forcada, que ganó tres títulos de MotoGP. Incluso se han probado diferentes embragues (hidráulico, de cable) para intentar solucionar sus malas arrancadas. Lo cierto es que Viñales no consigue ser constante, y eso es terrible.

Es terrible para él y para Yamaha, porque su vínculo se extenderá hasta el final de la temporada 2020, estaba llamado a ser el hombre que 'jubilara' a Rossi, y parece que vaya a suceder al revés. ¿Es un problema de mentalidad? Viñales tiene un entorno estable y acogedor desde que aterrizó en Yamaha, y a él siempre se le ve relajado y accesible durante los fines de semana de Gran Premio.

Es muy difícil saber si su mal es verdaderamente técnico o tiene otro componente que desconocemos. Lo único claro es que nadie, ni él ni Yamaha, se pueden permitir seguir así, porque lleva ya casi dos años sin pelear regularmente por la primera plaza.

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