MOTOGP: fin a la peor racha histórica de yamaha

MotoGP: El golpe de Maverick Viñales en Yamaha o cuando el tiempo le da la razón

Maverick Viñales lleva semanas reivindicándose como piloto, y en el Gran Premio de Australia volvió a ganar: el mensaje más claro e inequívoco para Yamaha

Foto: Maverick Viñales no ganaba una carrera desde mayo de 2017 en Le Mans. (Reuters)
Maverick Viñales no ganaba una carrera desde mayo de 2017 en Le Mans. (Reuters)

Maverick Viñales rompió la mala racha de Yamaha, la peor de su historia en la máxima categoría del campeonato del mundo, pero está por ver si la situación se va enderezando o han sido las circunstancias. De momento, la victoria está aquí, que es lo más importante, lo que cuenta. Fue una victoria merecida, trabajada en todos los frentes, dentro y fuera de la pista, porque Viñales ha empeñado en seguir su propio camino y ha terminado recogiendo sus frutos: lo hizo en Buriram, donde fue tercero, y lo hizo este domingo en Phillip Island logrando la victoria.

Viñales puede estar más que orgulloso y satisfecho, porque esta era una victoria muy necesitada, para él, pero quizá más para un fabricante que ha quedado en entredicho porque no está siendo capaz de seguir el paso de los demás, y para su propia escudería, que tampoco ha entendido los repetidos mensajes de auxilio que ha lanzado el piloto español.

Lo más importante de esta carrera no solo es el triunfo, sino también la aguda e inteligente lectura que hizo Viñales después de la carrera, manteniendo su perfil bajo y su serenidad. No echó las campanas al vuelo y entendió la situación. "Aquí hemos decidido correr con la moto exactamente igual que en Tailandia, ni un clic más ni un clic menos, y a esta pista le tengo muy bien cogido el 'feeling", dijo.

Y reconoció que el mal resultado de Motegi la semana pasada tuvo que ver con los cambios realizados en la moto, por lo que decidió regresar a la configuración que tenía en Tailandia, que le ofrecía mejores sensaciones. Eso y una pista como Phillip Island, en la que siempre se ha sentido muy a gusto, permitió a Viñales volver a pilotar con confianza. Al final, por mucho que se hable de neumáticos, de chasis, de electrónica o de motor, en el motociclismo la clave sigue estando en el ser humano que se sube a la moto, afortunadamente. Y la moto tiene que estar en su sitio, lógicamente, porque si no es suficientemente competitiva, no hay nada que hacer. En Australia los factores jugaron a favor de Viñales y él hizo el resto.

Mensaje en la pista

Como hemos venido contando en las últimas semanas, desde hace algún tiempo Viñales reclama más atención en Yamaha. Sus declaraciones del pasado jueves ("que hagan una moto para mí y podrán estar delante ganando carreras") parecían un exceso por su parte y no se correspondían para nada con el piloto al que estamos acostumbrados. Sonaba prepotente. Pero solo hablan así los que son capaces de cumplir lo que dicen, y Viñales lo ha hecho. Ha tomado su camino y ha vuelto a ganar.

Ahora lo que hace falta es que Yamaha actúe, que no se limite a escuchar y aplaudirle ahora que gana. El fabricante tiene que actuar y darle todo el apoyo que reclama, porque el futuro de Yamaha en MotoGP está en manos de Maverick Viñales. En estos momentos, Valentino Rossi está por delante de él en la tabla, y el piloto italiano ha sido siempre la referencia de la marca, pero hay que reconocer que, por encima de su extraordinaria carrera deportiva, más pronto que tarde Rossi dirá adiós.

Viñales reclama confianza en él. Por si no hubiera quedado claro con los mensajes de las últimas semanas, en Australia, tras su regreso a la victoria, lo volvió a decir, de una forma expresa e inequívoca. "Realmente el mensaje que quiero dar es que confíen en mí, que confíen en mi pilotaje, que es el que me ha traído hasta aquí, a ganar carreras", dijo en la rueda de prensa tras la carrera, con una sinceridad y una humildad que desarma a cualquiera.

Maverick Viñales rodó en solitario durante 20 vueltas para ganar en Phillip Island. (EFE)
Maverick Viñales rodó en solitario durante 20 vueltas para ganar en Phillip Island. (EFE)

Todo por hacer

Que nadie piense que una victoria tan brillante como la conseguida por Viñales pone fin a los problemas. Queda todo por hacer. El próximo fin de semana, en Sepang, tocará sufrir. Phillip Island es favorable a Yamaha porque es una de las pistas donde el motor es menos importante: el hecho de ver a cuatro marcas –que con la retirada de Marc Márquez quedaron reducidas a tres– pugnando por el podio lo confirma.

Ducati no tenía un buen rendimiento en la pista australiana desde los tiempos de Casey Stoner, y esta vez Dovizioso y Bautista –¡bravo por el de Talavera!– estuvieron peleando por el podio, y Suzuki hizo lo mismo con Iannone (y Rins también rodó cerca). Y Honda volvió a estar presente con Márquez. Si había un sitio donde todos los fabricantes tendrían una oportunidad era este, y así fue.

Viñales jugó hábilmente sus cartas y supo aprovechar su oportunidad, superando los complicados inicios de carrera que protagoniza esta temporada, sin perder la calma. En las tres primeras vueltas rodó noveno, y hasta la quinta se mantuvo en la octava posición, pero en Phillip Island es difícil que la carrera se rompa al inicio y haya grandes diferencias: Viñales solo cedió poco más de un segundo. Después, la desaparición de Márquez y Zarco le dio aliento, y dos vueltas después lideró la carrera, y allí se mantuvo, al frente, durante 20 giros, hasta la caída de la bandera de cuadros. A lo largo de toda la temporada sólo había logrado liderar una vuelta.

En Phillip Island, Viñales dio el primer paso para que la situación cambie. Inició su propio camino. Ahora hace falta que Yamaha lo acompañe.

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