su capacidad para enmendarse

El mensaje de Marc Márquez a Honda para que espabile

Marc Márquez se quita la espina en sus pugnas de última curva con Andrea Dovizioso, y tendrá opciones de coronarse campeón en el Gran Premio de Japón

Foto: Marc Márquez, tras su victoria en Tailandia. (EFE)
Marc Márquez, tras su victoria en Tailandia. (EFE)

Otra carrera estratégica, y otra demostración más de la inacabable capacidad que tiene Marc Márquez para encontrar recursos donde, aparentemente, no hay. Márquez es el gran prestidigitador del motociclismo contemporáneo, es una esponja que absorbe información en cada momento, que la aplica de inmediato, corrigiendo errores, mejorando fallos. La forma en cómo ha resuelto la carrera en las últimas vueltas, resolviendo las dificultades que tenía en el tramo final del circuito, de las curvas 10 a la 12, demuestra una capacidad de superación extraordinaria.

Durante toda la carrera, Andrea Dovizioso dominaba los puntos clave del circuito: las aceleraciones desde la curva 1 a la 3, la salida de la curva 10, y la entrada en la comprometida última curva. Y a Márquez se le resistía precisamente el tramo clave, de la 10 a la 12, que condicionaba los demás. Dovizioso siempre parecía tener una décima de ventaja, incluso en la última y crucial vuelta, pero la diferencia en los dos últimos giros es que Márquez ha sabido mejorar su salida de la curva 10, y es ahí donde ha labrado su victoria, porque eso le ha permitido llegar a la última curva con opciones a entrar delante en la línea de meta, que estaba a sólo 115 metros de la curva, una de las distancias más cortas de todos los circuitos del Mundial.

Márquez lo tenía fácil, le bastaba con no arriesgar, con no jugársela y sumar los valiosos 20 puntos del segundo puesto, y habría llegado a Japón con muchos puntos de ventaja y con opciones matemáticas para ser campeón en Motegi. Pero la presión de Ducati desde el segundo tercio de la temporada y el recuerdo de las batallas perdidas ante Dovizioso el año pasado, cuando lo batió en Austria y Japón, hizo que Márquez tirara de amor propio, de orgullo, y sacara a relucir su capacidad de superación.

Lo que ha hecho Márquez con estas dos victorias consecutivas en Motorland y Buriram es cortar la racha de Ducati, que con los triunfos consecutivos de Dovizioso y Lorenzo tras el parón veraniego mostraba cierta superioridad técnica sobre la Honda. Afortunadamente, en el motociclismo el factor humano cuenta mucho, muchísimo, y lo que le falta a la RC213V lo suple Márquez con su calidad, su talento y su valentía. Cada victoria de Márquez es un mensaje directo para Honda, para que mejore pensando en 2019, y evite así los sufrimientos que ya tuvo en 2016 y 2017 a principio de temporada.

Gracias a los teloneros

Algunos pilotos de MotoGP han hablado recientemente de los problemas que se encuentran por correr después de Moto3 y Moto2, alegando que estas categorías dejan mucha goma en pista –sobre todo de la categoría intermedia-, con un compuesto diferente ya que corren con neumáticos Dunlop, que provoca dificultades de agarre a las MotoGP, y alguien ha llegado a plantear un cambio de orden en las carreras, con MotoGP corriendo por delante de Moto2, como sucede en las sesiones de entrenamiento.

Pero hoy los pilotos de MotoGP tienen que estar agradecidos de que los de Moto3 y Moto2 les sirvan de teloneros, porque eso les ha permitido ver lo delicada que estaba la pista en determinados tramos, donde las caídas han sido numerosas y hasta sorprendentes, como le ha sucedido a Dani Pedrosa, que ha tenido una caída superado el ecuador de la carrera, cuando incrementaba su ritmo y progresaba, y se ha ido al suelo sin hacer aparentemente nada extraño, al pisar un pequeño bache.

Pedrosa ha pagado los platos de tener que correr con el neumático duro, la única opción posible dadas las altas temperaturas de la pista, por encima de 50ºC en el asfalto. Para su bajo peso ese compuesto no siempre es la mejor opción, pero Michelin recomendó no usar otro compuesto. Aleix Espargaró se la jugó y corrió con el compuesto blando, y no le sacó excesivo rendimiento.

Yamaha, la sorpresa

El Gran Premio de Tailandia nos deja la grata sorpresa de ver a las Yamaha oficiales peleando por el podio desde la primera vuelta. De hecho, Yamaha ha colocado tres motos justo por detrás de Márquez y Dovizioso. Se van de Buriram con un buen sabor de boca, una merecida alegría tras muchas decepciones, pero sin una gran celebración porque tampoco tienen claro por qué este fin de semana ha funcionado todo de forma razonable. Valentino Rossi decía tras la carrera que habían mejorado aparentemente la aceleración, su talón de Aquiles, “pero no sabemos si seremos competitivos en las próximas cuatro carreras”, ha dicho, donde tanto Honda como Ducati tienen un buen rendimiento.

También es elogiable el buen nivel que están alcanzando Alex Rins y Suzuki, confirmando en Buriram el rendimiento de las últimas carreras. No ha estado tan cerca de los primeros como en Misano y Motorland, pero carrera a carrera se consolida, todo lo contrario que su compañero Andrea Iannone, que aunque habitualmente se sitúa por delante de Rins, tiene una trayectoria marcada por los altibajos.

El futuro de Suzuki recae sobre los hombros de Rins. En 2019 la marca japonesa correrá sin concesiones, como Honda, Ducati y Yamaha, como ya sucedió en 2017. En aquella ocasión erraron en el desarrollo de la moto, en una campaña llena de cambios. Si aciertan en 2019 y Yamaha también recupera el camino perdido, el Mundial de MotoGP será aún más intenso.

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