MotoGP: La crisis de Yamaha o cuando tu moto B puede ganar a Viñales y Rossi
casi un año sin ganar una carrera

La crisis de Yamaha o cuando tu 'moto B' puede ganar a Viñales y Rossi

Yamaha lleva 14 carreras sin ganar en MotoGP. En total, 11 meses. Este fin de semana, en Le Mans, tendrá una oportunidad de redimirse. ¿Pero con qué piloto?

Foto: Maverick Viñales subió al podio en el GP de las Américas. Es su mejor resultado en lo que va de temporada. (EFE)
Maverick Viñales subió al podio en el GP de las Américas. Es su mejor resultado en lo que va de temporada. (EFE)

El Gran Premio de Francia de 2017 fue la última gran carrera de Yamaha. Tenía tres pilotos en puestos de podio, y los hombres de fábrica, Maverick Viñales y Valentino Rossi, peleaban por la victoria, hasta que a unas pocas curvas del final Rossi se cayó. Pero ganó Viñales y Johann Zarco fue segundo, completando un brillante doblete. Eran tiempos felices. Luego llegaron las complicaciones, los cambios, las pérdidas de rumbo, y desde entonces la marca de los diapasones solo ha sumado una victoria, la conseguida por Rossi en Assen. Han pasado 11 meses de aquel último triunfo, 14 carreras.

Es una mala racha, pero no es de las peores que ha padecido Yamaha. En el periodo 1993-2003, el fabricante japonés no sumó un solo título en la máxima categoría y sufrió largos periodos de sequía. Entre 1997 y 1998 estuvo 22 carreras sin ganar. La insólita victoria de Simon Crafar –hoy comentarista de MotoGP para Dorna– en Donington Park con neumáticos Dunlop en pleno dominio de Michelin supuso un alto en el camino antes de enlazar otras 18 carreras sin triunfos, una serie interrumpida por Regis Laconi en 1999 en el Circuit Ricardo Tormo.

El equipo oficial de Yamaha no gana una carrera de MotoGP desde el Gran Premio de los Países Bajos 2017. (Reuters)
El equipo oficial de Yamaha no gana una carrera de MotoGP desde el Gran Premio de los Países Bajos 2017. (Reuters)

Hasta que Rossi no aterrizó en Yamaha en 2004, el fabricante japonés no volvió a la senda de la victoria de forma habitual. Fue un periodo complicado. En la fase final del Mundial de 500 y los primeros años de MotoGP, los pilotos satélite de Yamaha ganaron más carreras que los pilotos de fábrica. La situación es muy similar a la actual: ahora, de momento, no ganan ni los satélite ni los de fábrica, pero es Zarco, el piloto de Tech 3, el que está aportando los mejores resultados a la marca.

Este fin de semana, Zarco se enfrenta a uno de sus mayores desafíos desde su llegada a MotoGP. El circuito de Le Mans se presenta como un escenario favorable a las Yamaha, aunque a estas alturas es difícil saber si la situación de la YZR M1 es suficientemente óptima como para salir a ganar. Y de entre los pilotos de Yamaha con aspiraciones, Zarco es el que parece tener más opciones, porque mantiene una trayectoria estable y al alza: ha sido segundo en las dos últimas carreras disputadas, es segundo del campeonato y fue segundo el año pasado. Todas las quinielas les señalan, y habrá que ver si en esta ocasión, con tanta atención sobre él, es capaz de controlar los nervios y no sucumbir a la tensión de intentar ganar en casa.

La mejor Yamaha de la temporada no es una del equipo oficial, sino la Tech 3 de Johann Zarco. (EFE)
La mejor Yamaha de la temporada no es una del equipo oficial, sino la Tech 3 de Johann Zarco. (EFE)

La insólita herencia gala

Para cualquier piloto, correr el gran premio de su país es siempre una responsabilidad. La afición da aliento, impulsa, pero la tensión atenaza. Es un complicado equilibrio. Los franceses están deseosos de ver a uno de los suyos en lo más alto del podio de MotoGP, algo que no pasa desde hace casi 20 años, desde que Laconi ganara en Cheste. Lo cierto es que Francia se ha prodigado poco en la máxima categoría. Solo cuenta en su palmarés con tres triunfos: el ya citado de Laconi; la histórica victoria de Christian Sarron bajo la lluvia en Hockenheim en 1985, batiendo a Freddie Spencer; y un lejano triunfo de Pierre Monneret en el Gran Premio de Francia de 1954 disputado en Reims.

Aquella victoria de Monneret –que además hizo el doblete ganando también en 350cc– fue la primera de un piloto francés en el Mundial y permitió que por primera y única vez un piloto francés liderara el campeonato del mundo en la máxima categoría. Un liderato efímero, que perdió tres semanas después en la visita a la Isla de Man, donde no acudió Monneret y ganó Geoff Duke, a la postre campeón esa temporada.

Zarco tiene en su mano emular a Monneret, aunque los 12 puntos que le separan de Marc Márquez obligan a que se produzca una complicada carambola: Zarco tiene que ganar y que Márquez no pase de un quinto puesto para acceder al liderato de MotoGP, o alguna combinación aún más compleja.

Lo cierto es que Zarco representa el anhelo de una afición que ha despertado con él. Francia es un país de larga tradición motociclista, pero falto de pasiones en este deporte. Quince años después de Monneret, Jean Aureal, precisamente en Le Mans, se convirtió en el segundo francés que lograba ganar un gran premio. Luego llegó la 'generación maldita' que lideró Patrick Pons, el hombre que impulsó el cambio en el motociclismo galo, pero que nunca llegó a ganar un gran premio. Francia ha tenido decenas de ganadores desde entonces, pero sólo cinco campeones antes que Zarco: Jean Louis Tournadre (1982), Christian Sarron (1984), Alain Michel (1990), Arnaud Vincent (2002) y Mike DiMeglio (2008). Y luego llegó Zarco, que con sus dos títulos en Moto2 (2015-2016) y sus 15 victorias en el Mundial se ha convertido en el mejor piloto francés de todos los tiempos. Y si la suerte le es propicia, puede que este fin de semana en Le Mans escriba otra gran página en la historia del motociclismo francés.

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