entrevista al presidente del COE

"¿Bolsas de sangre? Lo que queremos es saber los nombres de los tramposos"

La operación Puerto, que tanto daño ha hecho al deporte español, da sus últimos coletazos. Alejandro Blanco analiza el caso y otros retos de este país en materia de dopaje

Foto: Alejandro Blanco. (EFE)
Alejandro Blanco. (EFE)

Madrid hizo tres intentonas para hacerse con unos Juegos Olímpicos y no lo consiguió. Se puede pensar que los rivales fueron mejores, o más poderosos o más influyentes, pero en un análisis más concienzudo era inevitable señalar una mácula en el deporte español: el dopaje. La operación Puerto fue un proceso judicial abierto en 2006 que tuvo como punto máximo una macro-redada con varios detenidos, entre ellos el jefe de la trama, el doctor Eufemiano Fuentes, y 96 bolsas de sangre encontradas en los locales registrados. Ese proceso derivó en un universo judicial propio del que los principales encausados terminaron salvándose, en parte porque la ley del momento no contemplaba sanciones para los delitos deportivos, y un fortísimo golpe para la imagen del deporte español. 

Nadie fuera de España comprendió el farragoso proceso. No se entendía que esas bolsas no se analizaran para saber quiénes eran los deportistas tramposos y que la justicia del país no se moviese con más celeridad. La imagen del deporte español se resintió, principalmente por ese proceso mal ejecutado. Y también porque se vio, en casos como el de Lance Armstrong, que muchos deportistas sospechosos de todo el mundo tenían en España su base de operaciones. Mala mezcla. 

El larguísimo proceso judicial ha dado en estos meses sus últimos coletazos, después de años tortuosos. La Audiencia de Madrid absolvió a todos los imputados el pasado mes de junio, alegando que la ley del momento no reflejaba ningún delito de los encausados. También decidió una cosa más, algo que sorprendió: la entrega de las bolsas a las autoridades deportivas. Se decidió que la AMA recogería las bolsas para analizarlas, aunque todos saben que no puede haber condena por ellas. Está todo prescrito. Los tramposos, por lo tanto, no tendrán sanción, pero sí pueden tener el escarnio público de que se conozcan sus prácticas ilegales. Es a lo máximo que se ha podido llegar en todo esto, y bastante parece, pues durante meses se pensó que el proceso se encaminaba, inexorablemente, a la destrucción de las bolsas por parte de las autoridades judiciales. Y, consecuentemente, al desconocimiento eterno de quiénes realizaban esas prácticas. 

A Alejandro Blanco todo este proceso le ha cogido en la presidencia del Comité Olímpico Español. Él, que presidió una de las candidaturas de Madrid, ha tenido que responder en innumerables ocasiones las preguntas sobre el estado del dopaje en España, sobre el lento caminar de la operación Puerto y lidiar con las sospechas de sus colegas por un proceso que dañó al deporte que él defendía. Ahora se ve la luz al final del camino, aunque España sigue teniendo retos en cuestiones de limpieza, como el cierre del laboratorio de Madrid o la no adecuación de la ley de dopaje a las normas internacionales por la ausencia de Gobierno. Todas esas cuestiones las responde a El Confidencial Alejandro Blanco, tratando de ser didáctico y no quedarse, como pasa con frecuencia, en la superficie de temas que son crudos, pero también muy importantes para medir la salud del deporte de un país.

PREGUNTA. Después de todo lo ocurrido en estos meses con la AMA, la resolución de la operación Puerto, el cierre del laboratorio… ¿llega España con su imagen dañada a estos Juegos?

El presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco. (EFE)
El presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco. (EFE)

RESPUESTA. A nosotros lo que nos ha hecho daño de verdad es la operación Puerto, llevamos 10 años en el punto de mira de todo el mundo, porque, como explicaba el presidente Rogge, y yo he dicho muchas veces, no se puede explicar lo que no se puede entender. Esa fue una operación que buscaba sin duda un gran objetivo, que era perseguir a aquellos que delinquen en el deporte, pero la realidad es que ha sido mala para la imagen del deporte español. Gracias a Dios, la justicia ha dado las bolsas y ahora podremos saber quiénes eran los deportistas implicados.

P. ¿Y lo del laboratorio?

R. El tema de los laboratorios no ayuda, no es de lo mejor que hemos hecho, pero es más preocupante el tema de la ley, no tenerla adaptada. Y hay que ponerse muy serios, porque si todo el mundo la adapta, no podemos ser una excepción. Solo dos países lo son, y España no puede ser uno de ellos. He hablado con las máximas autoridades de este país, y hablo de máximas máximas, y espero que cuando haya un Gobierno se pueda adecuar la ley inmediatamente. Porque lo que no puede ser es que estemos así nosotros, que podemos presumir de un deporte limpio de verdad, y ahí están los resultados de nuestros deportistas, que los controlan las federaciones internacionales, no las nacionales. No puede ser que tengamos un deporte limpio y que arrastremos una imagen mala por una operación mal resuelta y, sobre todo, por declaraciones que dicen que hay deportistas muy importantes. No, nombre y apellido, y así quedaremos todos tranquilos. Lo que hay que hacer es adaptar la ley y mirar el futuro con optimismo.

P. Se sabrán los nombres de la Puerto, pero no puede haber sanciones.

R. Como todo va mal planteado, no vamos a encontrar la perfección. Pero creo que, nosotros los primeros, y al lado de nosotros todo el mundo, queremos saber esos nombres de los que han hecho trampas. Por una cuestión sencilla, por conocer esos nombres y por eliminar dudas sobre otros deportistas a los que intencionadamente se les ha metido en ese saco.

P. La imagen de España en el mundo, en cuestiones de dopaje, fue muy mala durante muchos años, deportistas probadamente tramposos, como Lance Armstrong, tenían aquí su centro de operaciones, algo que tuvo peso en las candidaturas de Madrid a los Juegos. ¿Se ha conseguido desterrar esa idea de España como paraíso de tramposos?

R. Creo que sí, y te voy a explicar. El Comité Olímpico Internacional en el año 2013 elige nuevo presidente, Thomas Bach, y nosotros hemos luchado siempre, si seguís mis declaraciones, por que al dopaje se le gana desde la investigación. Que a los deportistas sea más difícil engañarles, que los controles sean más fiables y lleguen a campos donde no llegaban. Lo primero que hace el presidente Thomas Bach es poner dinero para investigación, y el primer comité olímpico con el que firma un convenio de investigación es el español. Eso hay que decirlo. Para nosotros ha sido tan largo en el tiempo de la Puerto que nos ha perjudicado, pero la imagen del deporte español y del deportista español es buena, muy buena. ¿Qué es lo que nos falta? Hay que adecuar la ley, no podemos estar otra vez con lo mismo. En las dos últimas candidaturas, sobre todo en la última, el debate era la famosa ley, yo creo que ese hueco que tenemos ahí hay que corregirlo, y desde ahí no podemos poner un pero.

P. Habla de la importancia de la investigación, pero en la lucha contra el dopaje se dan casos como el de Lidia Valentín, que quedó cuarta detrás de una tramposa y solo ha podido disfrutar de su medalla años después, sin podio, sin ceremonia… ¿Hay modo de corregir esto?

R. Siempre que hay un positivo podemos tener un problema como el de Lidia, acuérdate del caso de Manolo Martínez, que le pasó lo mismo, y ahora probablemente haya otra medalla más. Si no das positivo allí, te dan la medalla, a partir de ahí, si sale el positivo, no se va a quitar ese momento de gloria al deportista. Pero lo importante es la medalla, es que Lidia, que se merece la medalla, se la merece porque es una de las mejores de la historia en el mundo, que tenga ese reconocimiento, aunque sea tarde. Y es importante lo que está haciendo el COI para que esos deportistas que han hecho trampas, aunque sea con retraso, se conozcan. Hay que modificar el sistema de detención para poder pillarles en la competición en la medida de lo posible, pero al que no pilles allí, por lo menos que le puedas atrapar más tarde. Lo más importante es que el tramposo sea consciente de que los métodos de detección cada vez serán más precisos y cada vez será más difícil burlarlos, y que si has hecho trampa, te pillarán, aunque no sea en ese momento.

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