tim krul paró dos penaltis (4-3)

Una genialidad de Van Gaal entierra el sueño de la intrépida Costa Rica

Tras el 0-0 en los 120 minutos reglamentarios, Costa Rica se topa con Krul en los penaltis. El meta reserva tulipán paró dos y mete a Holanda en semifinales

Foto: Una genialidad de Van Gaal entierra el sueño de la intrépida Costa Rica

"No somos un gran equipo, pero sí un equipo difícil de batir". Y más con un portero con rasgos arácnidos como as debajo de la manga. En la previa del encuentro ante Costa Rica, Louis Van Gaal definía la esencia de una Holanda que ha ido creciendo a medida que avanza el Mundial. En cuartos no bastó fiar su destino al desequilibrio de un Robben grandioso. Hubo que echar mano de un héroe inopinado que emanó de la genial visión del técnico holandés. Aunque un enorme Keylor Navas empujaba a una intrépida Costa Rica con una ristra interminable de soberbias intervenciones, el sueño acabó en los guantes de Tim Krul. Los ticos se toparon en los penaltis con el mágico recital del portero suplente del combinado holandés. Saltó al campo un minuto antes del final, tiempo más que suficiente para revolucionar el encuentro. Tras el 0-0 en los 120 minutos reglamentarios, sus dos paradas y la insultante parsimonia de las vacas sagradas del combinado tulipán desde el punto fatídico citan a la 'Oranje' con Argentina en semifinales. 

Paradojas del destino, ambos equipos salieron sin contemplaciones y dispuestos a no dejar nada para el final. Las carreras de una a otra punta se sucedían. Una anarquía fuera de control. A la hora de lanzarse al ataque, Costa Rica se saltaba los pasos necesarios para fabricar un ataque ortodoxo. Las arrancadas cargadas de desenfreno no encontraban eran cortadas con de forma expeditiva por la zaga holandesa. Y es que a la ‘Sele’, por méritos propios la gran revelación del Mundial, le faltaba algo, una dentellada que mostrara sus credenciales. Las mismas que les había llevado a ser el orgullo del modesto país centroamericano.  A su favor  lucía el férreo 4-5-1 planteado por Jorge Luis Pinto para tratar de colapsar  el previsible bombardeo holandés. Sin embargo, loa ticos no podían repicar y oficiar la homilía.  

De una recuperación en defensa de los ‘oranje’ llegó la primera gran oportunidad del encuentro. Contra dirigida por Robben  que combinó con Memphis Depay. Tras recibir en la frontal del área, filtró hacia su izquierda donde aguardaba solo con su rifle Robin Van Persie. Por suerte para Costa Rica, Keylor Navas anduvo ávido para salir de puerta y achicar espacios. No conforme con la primera, el todavía portero del Levante repelió con jerarquía el rechace que había pescado Wesley Sneijder en el balcón del área. Con Holanda capitalizando el sentido del choque, Van Persie no medía las distancias con la zaga costarricense y le costaba salirse del fuera de juego. Los pocos momentos de calma en un primer acto marcado por el frenesí los ponía Holanda. Los de Van Gaal querían dejar claro que los tímidos arrebatos de Costa Rica no inquietaban su statu quo y se fueron apoderando del control de la situación.

El asedio naranja seguía en buena parte gracias a los intentos por no contemporizar de una atrevida Costa Rica. Una apuesta arriesgada que tenía sus puntos negros. Bryan Ruiz regaló un balón en la medular que sirvió en bandeja una contra de regaló una contra que a punto estuvo de costarle muy cara a Costa Rica. Memphis Depay zumbó como un resorte hacia el área rival. Su remate duro y raso buscó el primer palo pero se encontró con la pierna derecha de un imperial Keylos Navas. Pasada la media hora, Pinto se arrepentía y devolvía a Bryan Ruiz a la derecha y a Joel Campbell a su posición de ‘nueve’ puro. Robben seguía causando estragos en la zaga costarricense. Su verticalidad sorteaba rivales con una facilidad pasmosa. Carreras de aquí para allá que provocaron numerosas faltas tácticas en cualquier rincón del verde. Una de ellas le valía la amarilla a Júnior Díaz y daba pie a una nueva oportunidad para los holandeses. Keylor, desde hoy el meta con más paradas en la historia de los Mundiales, se lanzó con un tigre hacia la escuadra donde la diestra de Sneijder había programado un gran libre directo.

Sin tiempo para más, aquel chico que algún iluminado quisó mandar a casa cuando era un niño, Keylor volvió a comprar papeletas para proclamarse héroe nacional. Robben coló un balón hacia Robin van Persie en el corazón del área. Antes de que el delantero del United controlara, el inspirado cancerbero costarricense se echó encima para arrebatarle el cuero con astucia. La paciencia de los tulipanes a la hora de tocar y combinar en horizontal chocaba depleno con el rigor táctico del que hacían gala los ticos. Un acordeón que iba de un lado a otro basculando con maestría.

A la vuelta de la caseta, Robben exageraba el vuelo tras una contundente entrada de Umaña. La pizarra de Van Gaal se puso en marcha pero el disparo de Sneijder se marchó arriba. En la enésima embestida de la noche, un centro de Júnior Díaz desde la derecha no pudo rematarlo un Joel Campbell que suplicaba trató de rascar un penalti imposible. Agua. Por desgracia para él y por suerte para el fútbol, el colegiado uzbezko Ravshan Irmatov pasó de puntillas en un duelo cargado por la honestidad y la buena exhibida por ambos contendientes. Sólo acaparó el foco cuando perdió su spray con el que afinar las distancias en las faltas en lo que fue la anécdota del partido. De forma desordenada y gracias a las jugadas a balón parado, su arma más fiable a la hora de generar peligro.

Holanda había perdido la pelota y entraba en una fase turbia y oscura. En estas, agitaba el cesto Pinto con una apuesta chocante. El elegido para ir al banco era Joel Campbell. En su lugar entraba Marcos Ureña, un segunda punta con el que llenar de responsabilidades a Bolaños y Bryan Ruiz. Con Bryan Ruiz junto a la línea de cal, su capacidad de percutir se multiplicaba y Costa Rica lo agradecía. Los minutos pasaban y los rostros en Salvador de Bahía empezaban a torcerse. La preocupación y la tensión llegaron para quedarse y decidir el destino de ambos equipos. Aunque se agarró al césped lo que pudo, el lateral diestro Cristian Gamboa dijo basta y se vio obligado a dejar su sitio en medio de a Dave Myrie. Diez minutos antes, la rodilla le hizo un extraño al aterrizar tras un salto en un balón dividido con Blind.

Con el reloj achuchando y las fuerzas flojeando, Holanda despertó y se encomendó a Robben, líder espiritual de esta Holanda de transición que ha callado alguna boca por el camino. El determinante jugador del Bayern acompaña los palos que sufre con una sobreactuación que disipa las dudas de cualquier árbitro. Tendido sobre el vértice zurdo del área, sonreía sabedor de que era el protagonista. No era para menos. El lanzamiento de Sneijder impacto en el palo diestro de la meta de Keylor para enmudecer a la entregada parroquia tica. El influjo de Robben levantó el ánimo de los suyos y el guión volvió a su boceto inicial. Robin van Persie se revolvió dentro del área entre un bosque de piernas para sacar un disparo bajo a quemarropa que Keylor Navas ahuyentó con corazón. Costa Rica apretaba los dientes. Había que mantener vivo el sueño.

Con los cuatro de propina luciendo en la tablilla, Costa Rica tuvo que tragar saliva hasta en dos ocasiones. El partido había tornado en una agonía difícil de gestionar. Robben, libre como el viento, no saciaba su sed. En una falta sobre el crack tulipán en las inmediaciones del área que debió mandar a la ducha a Junior Díaz, Van Persie obligaba a emplearse a fondo a un gigante con guantes.  En el minuto 93, Yeltsin Tejeda se disfrazó de ángel de la guarda para, tras un barullo dentro del área y valiéndose de la inestimable ayuda del larguero, sacar bajo palos un tiro de Van Persie impregnado de maldad.

Antes de la prolongación, Holanda, que nunca había salido victoriosa al final de sus tres prórrogas mundialistas (1938, 1978 y 2010), echó mano del chaleco refrigerador, útil artilugio que reduce la temperatura corporal, las pulsaciones al tiempo que acelera la recuperación física. Sobre el verde, el sitio a la meta de Keylor Navs continuó. Los intentos por adelantar metros de Costa Rica se diluían como un azucarillo. El balón pasaba más tiempo en el aire que a ras de césped. El juego brillaba por su ausencia. Los despejes se sucedían en uno y otro bando. La humedad, superior al 80%, era un obstáculo que mermaba el físico de Holanda, menos acostumbrado a esas sensaciones climatológicas.

Unas carencias que se suplían con calidad y una buena dosis de orgullo. Costa Rica rifaba el esférico sin ambages. Los ticos tenían la cabeza en la lotería de los penaltis. En medio del desconcierto, la guerra a tumba abierta nos dejó con unos últimos minutos apasionantes. Primero Marcos Ureña, que echó mano de la reserva para plantarse ante un Jasper Cillessen que respondió al envite con mucha clase. Poco después, el infortunio volvía a dar la espalda a Sneijder, que impactaba un sutil disparo con el interior en el travesaño. El gran Keylor dempostró que también tiene ángel. 

Sobre la bocina, un hecho poco habitual: Van Gaal, que hizo calentar a su meta suplente Tim Krul durante la prórroga, preparó el terreno para la rifa con su hombre de confianza a la hora de parar penaltis. Y la jugada salió a la perfección. El meta del Newcastle detuvo los lanzamientos de Bryan Ruiz y Umaña y adivinó la trayectoria de los otros tres. Una actuación estelar. Ello, unido a la sangre fría de Van Persie, Robben, Sneijder y Kuyt, rompió la maldición holandesa con los añadidos en los Mundiales. Por su parte, tras México en 1986, la aguerrida Costa Rica se convierte en la segunda selección de la historia en irse de un Mundal sin perder. El peor final para un cuento de hadas con final trágico. En medio del éxtasis ‘oranje’, el abrazo entre sus dos porteros resume el acierto rotundo del flamante nuevo técnico del United. A Argentina más le vale espabilar para evitar por todos los medios llegar a una muerte súbita donde, visto lo visto, tienen todas las de perder.  

Ficha técnica:

0.- Holanda: Cillessen (Krul, m.120); Martins Indi (Huntellar, m.105), De Vrij, Vlaar; Kuyt, Blind, Wijnaldum, Depay (Lens, m.76); Sneijder, Robben y Van Persie.

0.- Costa Rica: Keylor Navas; Gamboa (Myrie, m.78) Acosta, González, Umaña, Díaz; Borges, Tejeda (Cubero, m.96); Bolaños, Ruiz y Campbell (Ureña, m.66).

Tanda de penaltis: 0-1: Borges. 1-1: Van Persie. 1-1: Bryan Ruiz, para Krul. 2-1: Robben. 2-2: González. 2-3: Sneijder. 3-3: Bolaños. 3-4: Kuyt. 3-4: Umaña, para Krul.

Árbitro: Ravshan Irmatov (Uzbekistán). Mostró cartulina amarilla a Díaz (m. 36), Umaña (m.66), González (m. 78) y Acosta (m.106) por parte de Costa Rica y a Martins Indi (m.66) y Huntelaar (m.111) por parte de Holanda.

Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final del Mundial de Brasil disputado en el estadio Arena Fonta Nova de Salvador de Bahía ante cerca de 51.000 espectadores.

Mundial
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios