182 goles en 204 partidos en la Eredivisie

El insólito caso de De Jong y por qué todos le defienden en Sevilla

El jugador del club hispalense, uno de los mayores delanteros recientes de Holanda, está pasando por una auténtica crisis goleadora en España. Monchi, Lopetegui y Koeman le apoyan

Foto: Luuk de Jong, con el Sevilla en el Camp Nou. (EFE)
Luuk de Jong, con el Sevilla en el Camp Nou. (EFE)

Luuk De Jong (Aigle, 1990) parece no inmutarse pese a ser el centro de todas las miradas. Con su casi metro noventa y aires de electricista despistado, el holandés quiere vivir ajeno a unos números tan negativos que se le clavan en el corazón casi sin darse cuenta: 8 partidos de Liga, cero goles. Solo marcó en el amistoso de Dallas (un golazo, por cierto) y desde entonces, nada. Su caso es insólito pero no ruega para que se lo trague la tierra, pues siente el apoyo y afecto de todo el Sevilla y, en la lejanía, también nota una corriente de calor desde Holanda.

En el PSV, De Jong hizo la friolera de 182 goles en 204 partidos. Pero desde que este verano llegó al Sevilla (que abonó casi 10 millones de euros) como delantero referencia, no huele la portería. En Julio hizo un gol al Dallas y desde entonces, la nada más espantosa. El pasado domingo, un buen Sevilla salió de nuevo goleado en Barcelona, pero antes de la lluvia de goles de Messi y sus amigos, Luuk De Jong se puso de gol tres veces y en las tres se quedó con cara de pasmo, si bien Ter Stegen sacó su mano felina en una de ellas. Para rematar su noche embrujada, un disparo suyo se estrelló en el poste. De Jong no podía creérselo.

Monchi, el hombre que más apostó por él, aprovechó una entrevista en Ser Sevilla para dar la cara por el tulipán: “Tengo mucha confianza en De Jong y más pronto que tarde el gol va a llegar. No se puede entrar en comparaciones con otros jugadores, pero los hubo (acordándose de Kanouté y Luis Fabiano) que también tardaron en arrancar. Un delantero es un jugador de rachas. No es ningún argumento defensivo ni una excusa. Si De Jong no mete goles, será fracaso mío, pero soy positivo hasta la fecha en que los delanteros van a hacer goles, que hasta ahora se han hecho sin que participen ellos”.

El holandés, ante Messi en el último partido de Liga. (EFE)
El holandés, ante Messi en el último partido de Liga. (EFE)

Guiños y apretones

El entrenador Julen Lopetegui ha apostado por De Jong contra viento y marea, dejando en la banca a Chicharito Hernández, a Munir y a Munas Dabbur, todavía inédito en la Liga. El técnico donostiarra pone la mano en el fuego por el holandés cuando le piden que analicen la incómoda situación del delantero: “Él hace un trabajo colectivo importante y todos los goles llevan la camiseta del Sevilla, los haga quien los haga. Lógicamente, los que juegan más cerca de la portería harán más goles. Estamos contentos con su trabajo, tranquilos con Luuk y con todos”.

En el mismo vestuario barcelonista y durante el viaje de regreso, De Jong recibió el afecto silencioso de sus compañeros, con guiños y apretones de hombro; mucha cercanía. Fernando, con el que chapurrea inglés, y algo castellano, fue muy explícito: “Luuk lo está pasando mal, tuvo oportunidades de marcar ante el Barcelona y no pudo hacerlo, pero él está trabajando bien y estoy seguro que marcará muy pronto”.

Ronald Koeman, seleccionador de Holanda, tiene muy claro que el trabajo de De Jong, al que ha vuelto a convocar. El ex barcelonista está convencido de que, más pronto que tarde, tanto esfuerzo tendrá recompensa. Ayer mismo se explayaba en la prensa holandesa: “Este domingo pensé que era el primer partido en el que De Jong gozaba de oportunidades para marcar. Está claro que el entrenador (Lopetegui) tiene fe en él. De lo contrario, no mantendrías a tu delantero durante los ocho primeros partidos de la Liga. Ahora bien, creo que (ante el Barça) debería haber hecho alguno. Estaba infeliz y tuvo mala suerte", agregó.

Koeman, a muerte con él

En Sevilla, Luuk de Jong trata de adaptarse lo antes posible a la ciudad y a sus costumbres. Tanto él como su pareja no son de callejear mucho, aunque han tenido ya tiempo de pasear por las tripas de la histórica ciudad y alabar sus monumentos. De Jong siempre tiene a mano un librito diccionario y ya suelta alguna que otra frase en castellano. Promete estar listo para una conversación en español en un par de meses; pero, mientras, se maneja en inglés con todos, en especial con Chicharito, Dabbur, Carriço, Gudelj, Vaclik y Fernando. También con Jesús Gómez, director de comunicación del club, satisfecho por el exquisito trato que el jugador holandés dispensa a todos los empleados de la entidad, desde el primero al último.

De Jong, como buen centroeuropeo, no es precisamente la alegría de la huerta, pero se integra en los saraos que se cuecen en el vestuario sevillista y que suelen prodigar gente como Nolito, Navas o los jóvenes Reguilón, Óliver, Ocampos, Jordán y Pozo. Todos quieren que marque De Jong y el día que lo haga seguro que le harán fiesta. Mientras, el futbolista y su mujer pasean al perro en los atardeceres por los alrededores pardos de su casa, dentro del Club de Golf, en Montequinto, a diez minutos caminando de la Ciudad Deportiva, donde se vive el fútbol en clave de alegría y gramos de drama.

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