El peor inicio en 25 años

El resbalón de Junior Firpo y la crisis del Barcelona en la Liga de las sorpresas

Los de Valverde se estrellaron en Los Cármenes ante el Granada, un recién ascendido que es el nuevo líder de la Liga. Junior debutó como titular de la peor forma. Messi y Ansu Fati no avivaron a los culés

Foto: Messi, pensativo al final del encuentro ante el Granada. (EFE)
Messi, pensativo al final del encuentro ante el Granada. (EFE)

El Barcelona sigue sin carburar fuera del casa y este sábado en Los Cármenes contra el Granada volvió a caer de manera estrepitosa (2-0). El equipo rojiblanco es un recién ascendido que ahora mismo ostenta el liderato de la Liga. Ver para creer. Un lobo con piel de cordero. El conjunto de Ernesto Valderde, aún con Messi presente, se arrastró por el campo como en las peores noches europeas. Jugó porque así lo refleja el acta arbitral, pero como si no hubiera hecho acto de presencia. Junior Firpo, en un error de bulto nada más empezar el choque, y una inocente mano de Vidal en el área condenaron a los azulgranas, que no fueron capaces de aprovechar el tropiezo del Atlético de Madrid. El Barça no intimida como antes y, por momentos, parece arrugarse. Se ha caído del pedestal, de esa senda victoriosa por la que no hace tanto transitaba cómodo en la competición doméstica. El Barça está en crisis. Su imagen en casa contrasta con la que deja fuera, horrible.

No existe ni por asomo una manera peor de estrenar una titularidad que la de Junior Firpo. El ex del Betis partía en el once por la lesión de Jordi Alba y su primera intervención fue un esperpento. El joven, uno de los fichajes que más peleó el Barça en verano, se resbaló ante Antonio Puertas, un constante incordio durante la primera parte para la defensa culé, y la autopista que dejó no la desaprovechó el conjunto entrenado por Diego Martínez. Puertas centró, Piqué tocó ligeramente el cuero y despistó a Ter Stegen, que no pudo hacer nada cuando Azeez remató en la misma línea del gol para subir el primero al marcador. El error mermó la confianza de Junior, que no levantó cabeza en los minutos restantes. Perdió balones, llegó a tropezarse con la pelota en los pies, no percutió por su banda y tampoco se entendió ni con De Jong ni con Griezmann, aunque aún está por ver quién es capaz de entenderse con el francés, que pone empeño, pero no termina de cuajar con sus compañeros.

Fue tan desastroso el partido de Junior que Valverde decidió retirarlo del campo a la vuelta de vestuarios. En su banda prefirió colocar a Semedo, que de nuevo mutó su posición como en Dortmund. El internacional sub21 volvió a los entrenamientos la semana pasada tras unos días de baja por lesión y todavía no está en las mejores condiciones. Ha desaprovechado su primera gran oportunidad, mostrándose endeble en defensa. Nunca fue su principal virtud y el Granada, un equipo físico, correoso y muy rápido, supo aprovecharse de eso. Puertas le buscó muchas más veces y casi todas ellas con éxito. Los andaluces insistieron con ahínco por su banda y supieron sacar tajada. El rendimiento del resto del equipo, no obstante, tampoco fue mucho mejor. El Barcelona no tiró ni una sola vez a puerta y se atascó en el medio. Dominó, pero no encontró situaciones para hacer daño. Los escasos centros de Carles Pérez no encontraron nunca rematador. Los rojiblancos estaban perfectamente plantados y con las ideas claras. Valverde se desesperó en la banda. El Barça tuvo la posesión y, sin embargo, no inquietó lo más mínimo.

Junior, en su debut como titular con el Barça en Los Cármenes. (EFE)
Junior, en su debut como titular con el Barça en Los Cármenes. (EFE)

Un tridente desaparecido

El 'txingurri' agitó el equipo tras el descanso en busca de la remontada. Salieron Ansu Fati y Messi, que por fin debutaba en Liga. El argentino se perdió toda la pretemporada y tuvo sus primeros minutos en Europa contra el Borussia. Este sábado volvió a quedar de manifiesto que se encuentra muy lejos de su mejor forma. De mediapunta, por detrás de Suárez, como le gusta, con libertad de movientos...ni eso. El tridente del Barça se estrenó con derrota. Ni rastro de la química con el uruguayo, su tradicional pareja de baile, y mucho menos con Griezmann, que se desplazó a la derecha del ataque, una zona más de su agrado, para continuar siendo una sombra de aquel jugador que deslumbró en San Sebastián y Madrid. Las risas en los entrenos previos al traslado no se reflejaron a la hora de la verdad. Queda trabajo por delante para encajar a estas tres piezas en el mismo terreno, pues parecen anularse las unas a las otras. El efecto Ansu Fati, ya español, al menos en estos dos últimos partidos, también parece haberse desvanecido.

En este momento al Barça no le funciona nada. En cinco jornadas se ha dejado ya ocho puntos, es su peor arranque en 25 años. Preocupa la falta de respuestas. Fuera de casa los culés son como un mimo temblando en el camerino y cualquier equipo es capaz de agigantarse. Ezeez y Vadillo llevaron la locura a las gradas de Los Cármenes. El triunfo de los rojiblancos es bien merecido. Sorprendieron a su rival a las primeras de cambio y jugaron con su angustia hasta desesperarle el resto del tiempo. Los andaluces disfrutaron la temporada pasada en Segunda División y continúan de dulce en la máxima categoría del fútbol español. Todo lo contrario que los azulgranas, que terminaron el curso en depresión y no terminan de salir del túnel. Miedo, demasiado respeto, dudas, malos recuerdos, conservadurismo, buscar el mal menor y debacles. Todo eso se le pasa por la cabeza al Barcelona en sus desplazamientos, en los que al mínimo contratiempo se hace pequeño.

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