Un nuevo adiós a andrés iniesta

El Barcelona consigue un doblete que sabe a poco por culpa del Real Madrid

Es el octavo doblete de la historia, el 25º título liguero, pero solo será realmente celebrado si el equipo blanco no logra llegar a la final de Kiev. Habrá rúa para homenajear a los campeones

Foto: Jordi Alba e Iniesta celebran el título. (EFE)
Jordi Alba e Iniesta celebran el título. (EFE)
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El Fc Barcelona ha conquistado su 25ª Liga en Riazor a falta de cuatro jornadas para que concluya, una Liga impoluta donde aún no ha perdido ni un solo partido, la séptima en la última década. Y lo ha logrado una semana después de ganar la Copa del Rey tras una exhibición en la final contra el Sevilla. En sus 118 años de historia es la octava vez que el club consigue el doblete, pero hay muchos culés a los que les sabe a poco. No, no es broma.

Seguramente son los mismos que en agosto, tras el revolcón que les dio el Real Madrid en la Supercopa hubieran firmado que la campaña terminara así, pero el estigma de la eliminación contra la Roma pesa como una losa en el ánimo de los aficionados azulgranas que, sobre todo, rezan para que el Bayern logre eliminar al Madrid mañana. La Liga ha sido plácida para el Barça y la Copa sirve como guinda al pastel, pero hay quien lo cambiaría todo con tal de que el conjunto blanco no se plante otra vez en la final de la Champions. No, tampoco es broma.

La posibilidad de que el máximo rival pueda ganar su tercer título europeo consecutivo, y además en la ‘era Messi’, es demasiado dolorosa para la afición azulgrana, por mucho doblete y récord habido y por haber. Es más, esta pasada semana he escuchado a socios de 50 años y a otros de 18 -que no tienen nada que ver, unos son los ‘levantaRecopas’ y otros los que han nadado en la abundancia- coincidir en algo: que el récord les daba exactamente lo mismo y preferían cantar el alirón el próximo domingo en el Clásico “para darle en los morros al Madrid”.

A punto estuvieron de ver cumplidos sus deseos después de que Çolak empatara en el 64’ un partido que el Barça iba ganando 0-2 y tras una segunda parte a ratos lamentable del conjunto catalán, lo que enfrió aún más los ánimos, pero Messi -quién si no- zanjó el suspense y se coloca con su triplete con 32 goles por delante de Salah en la lucha por la Bota de Oro. Otro logro más.

La rua, preparada para hoy

Mientras los jugadores y Valverde asumen la pifia de la eliminación europea, pero reivindican el mérito de ganar Liga y Copa, gran parte de la afición no ha asimilado aún el disgusto y da la sensación de que si la Juve hubiera logrado cargarse al equipo de Zidane, la celebración azulgrana sería mucho más eufórica. El club, como es lógico, no va a esperar a ver qué hace el Madrid y ya tiene preparada una rua que recorrerá hoy las calles de la ciudad para festejar el doblete y que comenzará a las seis de la tarde. Ninguna ha sido un fiasco y es de esperar, siendo día festivo además, que los culés se levanten del sofá para aplaudir a su plantilla, pero curiosamente no terminará en el Camp Nou como suele ser habitual, porque la entidad prefiere esperar hasta el Clásico. Si se gana al Real Madrid, el jolgorio está asegurado. Si encima el conjunto blanco no se clasifica para la final de Kiev, la fiesta sería completa.

Sobre el césped de Riazor la celebración de los jugadores fue comedida. El Deportivo acababa de hacer oficial su descenso a Segunda y no era cuestión de hacer sangre, pero en cuanto los futbolistas de Seedorf se marcharon del campo los del Barça escenificaron de manera más efusiva su alegría con los 500 aficionados que se habían desplazado a A Coruña y con un protagonista indudable: Andrés Iniesta. Es su último título con el club de su vida y salió a falta de tres minutos (por culpa de unas molestias musculares) en medio de una gran ovación.

Gente congregada en Canaletas. (EFE)
Gente congregada en Canaletas. (EFE)

Poca fiesta en Canaletas

“Este título sabe a gloria, siete Ligas de diez es una barbaridad. Y es casi perfecta, todavía no hemos perdido y ahora queremos seguir. Ha sido una temporada muy buena, de notable alto, aunque es cierto que un poco empañada por lo que pasó en Roma, pero el doblete es espectacular”, afirmó Busquets a los micrófonos de Movistar nada más concluir el encuentro. En ese momento algunos aficionados empezaban a congregarse en La Rambla en la fuente de Canaletas siguiendo con la tradición, pero las imágenes desvelaban que la afluencia era mucho menor de lo habitual.

“La eliminación de Champions nos ha marcado un poco al ser inesperada, pero lo que hemos hecho en Liga es muy difícil. Es mi primera Liga en España y estoy muy contento, pensamos que hemos hecho una gran temporada. Quizás si la hubiésemos ganado en el último partido en el último minuto estaríamos más expresivos o tirando confeti… pero la Liga no es el trabajo de un día, sino de muchos. Es verdad que en algunos momentos nos ha faltado brillantez, pero siempre hemos sido competitivos”, explicaba Valverde.

La explosión de felicidad que debería haberse producido tras ganar una Liga una semana después de la Copa no se produjo anoche en la ciudad de Barcelona. Sí, hablo 'de oídas’. Vivo en el céntrico barrio de Sant Antoni y por primera vez tras ganar un título no escuché ni un solo petardo, ni un claxon siquiera. Será por la ‘panxa plena’, la ‘tripa llena’, como calificó Guardiola en su día a esa sensación de estar saciado, de haberse habituado a lo que hasta no hace tanto era una heroicidad. Será porque ya van tres años consecutivos cayendo en cuartos de la Champions, será porque lo doméstico se les queda ya pequeño, será porque el Real Madrid se juega su pase a la final de Kiev mañana. Será a lo mejor por todo lo anterior. Pero el caso es que esto es lo que hay: el doblete sabe a poco.

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