cambió el partido con su entrada

Media hora de Messi, incluso medio lesionado, basta para resucitar al Barcelona

El argentino, todavía con molestias, entró con 2-0 en el marcador y cambió el partido. El Sevilla pudo marcar algún gol más, pero acabó cediendo un empate tras el gol de Messi en el 89

Foto: Denis Suárez y Jordi Alba celebran con Messi el 2-2 en el Sevilla-FC Barcelona. (EFE)
Denis Suárez y Jordi Alba celebran con Messi el 2-2 en el Sevilla-FC Barcelona. (EFE)

Empezaré desvelando una curiosidad interna. En el minuto 75 avisé a la redacción de que no pensaba ponerme a escribir hasta el final porque no me fiaba. La respuesta fue: "Con Messi en el campo yo tampoco". Porque parecía que era el día en el que el FC Barcelona iba a morder por primera vez el polvo y caer después de 29 jornadas invicto. Y encima iban pasando los minutos y en el 87 el resultado era de 2-0 para el Sevilla, pero no. Media hora de Messi es más que suficiente para resucitar a un Barça que estuvo medio muerto durante gran parte del encuentro y al que el argentino espoleó.

Fue salir en el 58 y el Sánchez Pizjuán le recibió con una sonora pitada, temiendo lo que se le venía encima. Y con razón. Messi ya intimida hasta calentando por la banda, y su entrada al terreno de juego fue determinante para que el milagro se produjera. El Sevilla, que había tenido hasta cuatro ocasiones claras en la segunda mitad, vio cómo se le escapaban tres puntos que parecían cantados. Es el efecto Leo. El de 'con él todo es posible'.

El Txingurri Valverde debía tomar una difícil decisión con Leo Messi, que no disputó ninguno de los dos encuentros amistosos con su selección por molestias en los isquiotibiales. Se lo llevó a Sevilla, aunque lo dejó de inicio en el banquillo. Tampoco estaba Busquets, que sigue sin entrenar con el grupo, y Rakitic fue una sombra de sí mismo, fatigado y espeso después de jugar en Miami y México y con el 'jet lag' en las piernas y la cabeza. El Barça no fue un desastre, pero se le notaba menos intenso de lo habitual, impreciso y poco fluido y el gol de Vázquez en el 36, solo dentro del área con Umtiti y Piqué de espectadores, certificó la sensación de que no estaban finos.

A los 45 segundos de comenzar la segunda parte, Valverde dio la orden de que Messi comenzara a calentarse y desde la banda vio el gol de Muriel en el 50 y cómo en el 55 entre Navas y Vázquez no fueron capaces de rematar a un Barcelona que boqueaba. Pero fue entrar Messi y el panorama cambió; se tornó eléctrico, el equipo se reactivó y la sospecha era que la renta podía no ser suficiente para el conjunto andaluz a pesar de que con Leo ya en el campo el Sevilla pudo sentenciar con un par de llegadas a campo abierto.

En el 88, Luis Suárez marcó el 2-1. Y un minuto después Messi se encargó de certificar que el mal presentimiento del Sánchez Pizjuán —y de todos los que llevamos años viendo al argentino hacer y deshacer a su antojo—, todas esas sensaciones que no tienen que ver con tácticas, dibujos, supersticiones o malos farios, sino con la certeza de que un futbolista determinante, fuera de clase, puede dar la vuelta a un partido, estaban justificadas. "El rival ha sido superior en momentos del partido y ha tenido muchas ocasiones, pero demostramos mucho orgullo y estar bien anímicamente", afirmó Luis Suárez nada más concluir el encuentro a Movistar+. Para ese cambio de actitud, de moral, esa fuerza sobrenatural, era necesario que Messi estuviera sobre el césped. El Barça suma ya 37 encuentros en Liga sin perder y está a solo uno de la mejor racha histórica del campeonato.

Leo Messi comenzó el partido desde el banquillo. (Reuters)
Leo Messi comenzó el partido desde el banquillo. (Reuters)

El Barcelona se podía permitir una derrota en Sevilla gracias al colchón de puntos que ha ido acumulando, pero al argentino no le gusta perder ni en los entrenamientos, como cuentan todos los que le conocen y conviven con él. "Messi es decisivo cada vez que toca la pelota, tenía previsto que jugara en la segunda parte. La primera parte ha sido más igualada, pero con el segundo gol nada más comenzar la segunda parte ya hemos sufrido mucho exponiéndonos a recibir un tercero. Messi ha sido simplemente decisivo", sentenció Valverde. "Con él el Barça ha sido otro equipo", reconoció Montella.

El argentino iba a jugar unos minutos independientemente de cómo fuera el marcador. Era un riesgo calculado porque sigue sintiendo molestias, pero se sabe modular y necesitaba minutos para recuperar sensaciones antes del partido de Champions frente a la Roma. "Con y sin Messi todos los equipos son diferentes. ¿Qué le vamos a hacer?", se preguntó Valverde antes de abandonar la sala de prensa. La respuesta ya la ha dado él también en muchas ocasiones, igual que todos los entrenadores que le han tenido: disfrutarle.

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