EL BARCELONA ES EL ÚNICO INVICTO EN EUROPA

La histórica primera vuelta del Barcelona de Valverde... y de Luis Suárez

El Barcelona continúa con paso firme en la Liga gracias, entre otras cosas, a un excepcional manejo del vestuario de Valverde y a la recuperación de Luis Suárez de cara a portería

Foto: Luis Suárez y Messi, este domingo en Anoeta. (EFE)
Luis Suárez y Messi, este domingo en Anoeta. (EFE)

Al Barça de Valverde no hay quien lo pare y cerró en Anoeta, tras ganar 2-4 a la Real Sociedad, una primera vuelta casi impoluta en la que no conoce la derrota. Un total de 16 victorias y tres empates es el extraordinario balance de un equipo al que sus perseguidores ven a lo lejos —nueve puntos le saca al Atlético, 11 al Valencia y 19 al Real Madrid— deseando que la pifien sin éxito. Y eso que este domingo parecía el día: en su campo maldito donde no ganaban desde hace 11 años y tras un 2-0 en el marcador en el minuto 34 en el que la Real les borró. Pero nada, no hay manera; el Barcelona está en un momento dulce y ya son 29 partidos en el total de competiciones invicto.

Nadie hubiera apostado por una situación tan extraordinaria (en la Liga es la tercera mejor racha de la historia después de la de Tito Vilanova y Guardiola) cuando comenzó la temporada en medio de las dudas por la marcha de Neymar, la incógnita de cómo funcionaría Valverde y la sensación de que al Barça le faltaba plantilla después del revolcón que le propinó el Real Madrid en la Supercopa. Fue entonces cuando Luis Suárez se hizo daño en su rodilla derecha, se le produjo un quiste sinovial y jugaba partido sí y partido también con molestias. Físicamente mermado, el uruguayo solo fue capaz de marcar tres goles en 14 partidos oficiales y en noviembre, en el parón de selecciones, se llegó a plantear pasar por el quirófano.

Suárez, clave tras el último parón

El delantero tenía la última palabra y optó por un tratamiento conservador. Durante dos semanas realizó un plan específico para recuperarse que, a la vista está, funcionó de maravilla. En el siguiente partido, frente al Leganés, se reencontró con el gol y desde entonces no ha parado. Ha anotado siete goles en los últimos seis partidos de Liga, 10 en los últimos ocho, y ya es el segundo máximo goleador del campeonato con 13 tantos, por detrás de su compañero, vecino y amigo Leo Messi, con 17.

Antes de ese parón de noviembre a Suárez se le veía desquiciado, atolondrado, por su falta de puntería. Después es un vendaval. En Anoeta, el campo gafe, fue la clave, porque cuando peor lo estaba pasando su equipo dio la asistencia a Paulinho en el primer gol, marcó un golazo de vaselina para empatar y se buscó el espacio para el 2-3, antes de que Messi apuntalara la victoria con un gran tanto de falta. “Se terminó la mala racha y estamos contentos por haber vuelto a ganar en un campo tan difícil. Es la mejor manera de terminar la primera vuelta, ganando y dando la vuelta al resultado, y hay que valorar que el equipo no bajó los brazos en ningún momento”, declaró el uruguayo a Movistar nada más terminar el encuentro.

La remontada les sabe a gloria a los azulgranas y refuerza aún más su moral. La inercia no puede ser más positiva y son conscientes de que victorias como la de ayer desmoralizan a los rivales. Valverde, que dejó a Iniesta en el banquillo, optó por un 4-4-2, con André Gomes por la izquierda y Paulinho por la derecha, en la primera mitad que naufragó, pero no se descompuso y realizó el primer cambio —Paulinho por Dembélé— en el minuto 65, cuando su Barça ya había empatado. El Barça es el único equipo invicto de las grandes ligas de Europa después de que el City de Guardiola perdiera ante el Liverpool, siendo el máximo goleador del campeonato nacional con 52 tantos y el segundo menos goleado con nueve después del Atlético. Los números cantan, el equipo ha respondido de manera fabulosa en la primera vuelta y ahora cuenta con los refuerzos de Dembélé, recuperado ya de su lesión, y de Coutinho, que estará listo en dos semanas. Si hasta ahora se elogiaba su solvencia, su solidez, resulta difícil imaginar el salto de calidad que puede dar.

“Lo mejor ha sido haber creído que lo podíamos conseguir a pesar del resultado, del estadio y de un rival que nos tiene tomada la medida y que juega muy bien al fútbol”, aseguró Valverde tras el encuentro. La fe, la solidaridad grupal y un Messi que siempre está les han llevado a ser líderes en solitario, los únicos invictos de las grandes ligas. El Txingurri, mientras, sigue con su discurso tranquilo: “Hay que seguir apretando y se pueden perder puntos en cualquier sitio, pero desde luego que es nuestra intención que se sepa que somos un equipo difícil de batir. Siempre hemos ido paso a paso, hay que mantener el equilibrio y desde luego que todavía no somos campeones porque todavía quedan 19 partidos”.

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