inauguración del wanda metropolitano

El Atlético, de nuevo en busca de una identidad en el campo de los mil problemas

El Atlético de Madrid se cambia de estadio, sí, pero no sufran demasiado, que si se pasó del Retiro a O'Donnell o del Metropolitano al Calderón, se le cogerá cariño al Wanda Metropolitano

Foto: El Atlético ya está en su nueva casa. (EFE)
El Atlético ya está en su nueva casa. (EFE)

Todo aquel que se haya mudado de casa entiende lo que significa para un aficionado atlético el traslado del Calderón al Wanda. Millones de personas han tenido que cambiar su lugar habitual de residencia por otro diferente. Independientemente de los motivos (obvio que si el traslado resulta forzoso, el dolor es muchísimo mayor, ya que se le une la sensación de injusticia), abandonar ese lugar que consideras tu hogar supone dejar un trocito del corazón guardado en esa cajita de madera de roble que trajiste de un viaje que tienes en la repisa de la entrada. Dejas atrás infinidad de recuerdos, quizás algunos de los más bonitos de tu vida, donde aprendiste a tocar la guitarra, donde te diste tu primer beso, donde viste caminar a tu hijo por primera vez... simplemente, donde fuiste feliz.

Bono, el cantante, no el exministro, expresó este sentimiento en 'Sometimes you can't make it on your own' cuando decía "A house doesn't make a home" (una casa no hace un hogar). Hay hogares que llegan a exigir una reforma integral, pero hasta esa humedad de la pared del salón la sientes como propia, igual que esa señal de tráfico que te agenciaste en la juventud y que te niegas a tirar porque tiene un valor sentimental infinitamente mayor que el mueble nuevo y carísmo que adquiriste el pasado otoño.

El Atleti se va de casa a una mejor. Eso dicen, al menos. El Wanda Metropolitano actualiza al Atlético al fútbol del siglo XXI en el que el estadio es una productora de dinero, un espectáculo de luz y sonido, una belleza a simple vista. Va a ser más grande, infinitamente más cómodo, elegante como los mejores del planeta, un motivo para sentirse orgulloso. Pero de las características positivas materiales a sentir ese trozo de cemento, metal y plástico como propio hay un trecho que el respetable rojilbanco tardará décadas en recorrer. Sí, el Calderón estaba muy viejo, prácticamente nunca tenía el césped en condiciones, y qué narices, hacía un frío del carajo de septiembre a mayo. Pero como ya dijo Cordell Hull, secretario de Estado de Franklin Delano Roosevelt, sobre Anastasio Somoza, "puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".

Así es el Wanda.
Así es el Wanda.

Vamos a ver, que está al lado de casa. No de todos, claro, pero sí de la de muchísimos colchoneros. Al final, el barrio de Arganzuela ya siente los colores rojo y blanco del Atlético de Madrid. Cualquiera que se haya acercado al sur de Madrid un domingo de partido sabe que ese día se puede aparcar encima de la acera, en medio de dos carriles de ambos sentidos o donde buenamente se pueda sin que un policía corra raudo a colocar una multa en el limpiaparabrisas. El calor de la zona aumenta gracias también al Rastro de la calle Ribera de Curtidores y a las numerosísimas terrazas en las que las camisetas del Atlético brotan como setas en el bosque. Díganle ahora a esas familias que iban con sus hijos andando al Calderón que se tienen que coger el metro para ir a exactamente la otra punta de la ciudad para hacer lo mismo. Qué necesidad...

Claro que el aficionado nunca manda en estas materias. Lo que dicten los que tienen voz y voto será lo que ocurra y el aficionado tendrá que arrastrarse para llegar al nuevo emplazamiento y volver a cogerle cariño a la ruta desde la puerta de casa al estadio. Porque hay pocas sensaciones más maravillosas, de mayor júbilo interno, que salir de tu hogar y realizar la rutina de antes de un partido. Ahora el club les dice que vayan al Wanda (pero, ¡que se llama Wanda, por favor! ¿Cómo se le va a coger cariño a eso? Ni el apellido Metropolitano lo arregla) al menos dos horas antes, que si no se va a liar un 'pifostio' que dios nos pille confesados. Al menos le ha puesto 'food trucks', 'fan zone' y diferentes animaciones desde bien temprano, para que San Blas de repente parezca Madrid Río durante unas horas, aparentando que nada ha cambiado, cuando ya nada es lo mismo.

Los accesos al Wanda Metropolitano.
Los accesos al Wanda Metropolitano.

Y si alguien llega tarde porque se come un atasco en la autovía de circunvalación M-40, será porque el Wanda está terminado, pero no lo que está a su alrededor. Bueno, en realidad ni siquiera el propio recinto está liquidado y hasta Navidad no se verá su aspecto en pleno funcionamiento. El estadio de los mil problemas ya es apto para jugar, pero hasta prácticamente el último mes había dudas (y muy reales) de que no iba a llegar a tiempo. Y a saber cómo está en funcionamiento, porque las recientes lluvias que cayeron sobre la capital provocaron la inundación del graderío, las goteras eran bien hermosas. Lo bueno que tiene esto es que el aficionado atlético no va a pagar este derroche de su bolsillo. Algo positivo tendría que tener que los colchoneros no sean dueños de su club. Esos 310 millones de euros de los que habló Cerezo (y los que pueden venir después) los pagarán los Gil y los de Wanda, que para eso han venido.

En tiempos en los que la memoria histórica es vilipendiada a la vez que glorificada, es comprensible que se tienda a olvidar lo que no interesa recordar. Hoy, la memoria es más selectiva que nunca y apenas se tiene en cuenta lo que va en contra de la voluntad popular. El Atlético de Madrid se cambia de estadio, sí. Resulta histórico, obviamente, una o dos generaciones de aficionados colchoneros solo ha visto a su equipo como local en el Vicente Calderón. Pero no sufran demasiado, que al fin y al cabo, será la quinta residencia del club, cada una en una punta de la ciudad. Todo es adaptarse, que si se pasó del Retiro a O'Donnell o del Metropolitano al Calderón, se le cogerá cariño al Wanda. Al tiempo...

Alineaciones probables

Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Godín, Lucas, Filipe; Saúl, Thomas, Gabi, Koke; Griezmann y Correa.

Málaga: Roberto; Rosales, Luis Hernández, Baysse, Ricca; Keko, Recio, Kuzmanovic, Mula; Adrián y Borja Bastón.

Árbitro: Sánchez Martínez (C. Murciano).

Estadio: Wanda Metropolitano.

Hora: 20.45.

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