el francés robó un punto del bernabéu en el 85'

El Real Madrid creyó muerto al Atlético, pero Griezmann le dio un soplo de vida

Los blancos, con el once de gala, se pusieron el traje de las mejores ocasiones y volvieron a hacer un buen partido que se acabó escapando por los fallos en ataque, la especulación y los cambios

Foto: Griezmann celebra el gol del empate. (EFE)
Griezmann celebra el gol del empate. (EFE)

Cómo ha cambiado el derbi. Si este partido lo pones en el calendario de hace cinco años, el Madrid habría ganado con solvencia y habría humillado, como era costumbre, al vecino. Hace tiempo que esto ya no pasa, no siempre como antes. Para que ahora el Madrid le gane al Atleti tiene que asestarle un puñal en el corazón y asegurarse de que le deja de latir, nunca debe descuidarse. Un día en que los rojiblancos se vieron superados por juego y por ocasiones, aguantaron hasta el final con la cabeza alta, las opciones intactas y con Griezmann, que Griezmann siempre hace que suban las probabilidades de conseguir algo positivo, un valioso empate en este caso.

Este Real Madrid engaña. Lo hace porque hay días en los que gana, porque eso es a lo que se dedica, a sumar, pero pese a la suma de puntos, no sorprende a nadie, no enamora ni alguien ansioso por recibir amor. Esos días hace lo que tiene que hacer y, cuando más valor tiene, también lo realiza, sumando a esa consecución de objetivo una virtud a la altura de pocos conjuntos en el planeta: jugar bien contra los mejores. Al Madrid le motiva encontrarse retos por el camino. Lo normal es ganar al 95% de equipos a los que se enfrenta, pero no tiene por qué ser tan fácil ante esos equipos que tienen las mismas ambiciones en la temporada. Siempre que ha jugado contra un adversario de su misma entidad, ha cumplido con creces y ha ganado casi siempre. El 'casi' es la clave.

Desde que finalizó la racha de 40 partidos invicto, el Madrid ha tenido escasos días de brillantez futbolística y esos precisamente han coincidido con los partidos ante los equipos más fuertes. El Atlético es uno de ellos, un nivel que ha alcanzado por méritos propios en los últimos años en los que los derbis son más que dignos. De hecho, el liderato de los merengues no les otorgaba el papel de favoritos automáticamente, ni lo hacía jugar en casa. Ahora siempre hay dudas. Dudas que se disipan cuando se salta al césped y se aprecia al instante que son los que visten totalmente de blanco los que están mejor posicionados, más metidos en el encuentro y los que buscan con mayor insistencia el marco contrario.

Con los onces de gala

Así fue durante grandes fases del partido. El Madrid sacó su traje de gala, tanto en la forma de entrar al choque como con la alineación. No jugaba Isco, obviamente. Siempre que Zidane tiene a su disposición a los once que jugaron la final de la Champions de 2016, los utiliza, sobre todo cuando la ocasión lo merece, y un derbi bien que lo merece. No hay discusión al respecto dentro de la Casa Blanca. Los tres de arriba, los tres del medio y los cuatro de atrás. Más Keylor, que ahí hay dudas fuera, nunca en el interior del Madrid. Y tampoco había variaciones en el Atleti. Los mismos que estuvieron en Milán saltaron al césped del Bernabéu, con la variación de Carrasco por Augusto.

Modric mejoró, pero sigue lejos de su mejor nivel. (EFE)
Modric mejoró, pero sigue lejos de su mejor nivel. (EFE)

Pero poco o nada tuvo que ver este partido con aquel. En lo que se pareció fue en el desenlace final, sin contar los penaltis, claro. En esta ocasión, el Madrid encontró el equilibrio que a veces le falta con los tres delanteros y se posicionó en campo rojiblanco para cerrar la salida y tratar de robar balones muy arriba. No hizo lo mismo el Atleti, manera esta en la que en muchas ocasiones ha puesto en problemas al vecino. No fue, sin embargo, un partido excelso en el acierto, más bien todo lo contrario. Quizá la hora, la cercanía de una eliminatoria de Champions, el cambio de temperatura en la capital de España... o que simplemente no era el día. Nadie estaba preciso. Ni Koke, Gabi, Modric y Kroos, esos que siempre aciertan con el balón en los pies. Pérdidas constantes, motivadas en parte por la presión, pero más por la equivocación.

En ese ir y venir de balones al rival, el Madrid siempre suele tener ventaja por aquello de la mayor calidad individual de sus futbolistas. Benzema, que está de dulce, generó las mejores ocasiones para los blancos, que se podrían haber marchado al descanso con una ventaja bien holgada de no ser porque Jan Oblak volvió a ejercer como uno de los tres mejores porteros del planeta. Y cuando no llegó él, en una acción personal de Cristiano Ronaldo, un ángel de la guarda llamado Savic metió la cabeza en el preciso instante que el Bernabéu se relamía para cantar el primero.

Griezmann le coge el gusto al Bernabéu

Al Atleti le vale con poco, eso ya lo sabemos. Que le dominen y le generen peligro no supone ningún trauma ni una pequeña preocupación siquiera. No estaba cómodo, eso era evidente, pero durante años ha creado en la incomodidad el hábitat de sus éxitos más celebrados. De esta manera, cada acción de ataque colchonera era temida por el graderío, bien sabedor de que Griezmann puede hacer lo que quiera con medio balón. Tuvo medio en el primer tiempo y por poco aprovecha que Keylor no estaba bien colocado, como le suele pasar. Tuvo otro medio (bueno, uno entero) cuando agonizaba el encuentro y acalló al madridismo con un gol que valía un punto perdido.

Pepe marcó el 1-0 de un gran remate de cabeza. (EFE)
Pepe marcó el 1-0 de un gran remate de cabeza. (EFE)

El segundo tiempo vio como el Madrid apareció por el campo como si no hubiera pasado por él el cuarto de hora de asueto. Por lo hecho en la primera hora larga de encuentro, bien se podrían haber asegurado la victoria sobradamente, sin tener que pasar los apuros por los que al final se acabaron dejando dos puntos de oro. El gol de Pepe fue una maravilla, un remate de cabeza honorable para un madridista que puede haber jugado su último derbi, pero que se marchó, dolorido eso sí, con una ovación que sonó a despedida. Pero también fue consecuencia de la insistencia. Un equipo del poder ofensivo merengue tarde o temprano acaba marcando. Son 52 encuentros haciéndolo de manera consecutiva y eso asegura puntos.

Lo que no los asegura es la irregularidad dentro de un mismo partido. En ciertos momentos, el Madrid se desconecta. No son pocas las ocasiones en las que el equipo que entrena Zidane llegó al final sufriendo por mantener la ventaja en el marcador. Unas veces la salvó, contra el Atlético esas probabilidades de salir victorioso del sufrimiento se reducen drásticamente. El técnico dio entrada a Isco quitando a Kroos, un cambio extraño y que resultó nefasto. Estaba tan ansioso por tener ocpiones en ataque Simeone que casi mete a Cerci. Griezmann le quitó la ilusión al chaval de debutar esta temporada en Liga en un derbi, pero pocos colchoneros se quejarán por ello.

Ficha técnica

1 - Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Pepe (Nacho, m.67), Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos (Isco, m.76), Modric; Bale (Lucas Vázquez, m.81), Cristiano Ronaldo y Benzema.

1 - Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Savic, Godín, Filipe; Koke, Gabi, Saúl (Correa, m.62), Carrasco (Giménez, m.86); Griezmann y Fernando Torres (Thomas, m.78).

Goles: 1-0, m.52: Pepe. 1-1, m.85: Griezmann.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (colegio vasco). Amonestó a Casemiro (37) y Carvajal (87) por el Real Madrid; y a Saúl (51), Godín (61) y Koke (88)por el Atlético.

Incidencias: encuentro correspondiente a la 31a jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 80.000 espectadores.

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