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El Barcelona de Luis Enrique se deja la poca credibilidad que tenía en Anoeta
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zubizarreta apunta a bartomeu por la sanción del tas

El Barcelona de Luis Enrique se deja la poca credibilidad que tenía en Anoeta

El entrenador azulgrana justificó la suplencia de Messi y Neymar por los días extra de vacaciones que tuvieron y que él mismo les dio. “Tomé la decisión para buscar el menor riesgo posible para los jugadores. Habían venido de un viaje largo y llegaron so

Foto: Messi, Piqué, Neymar y Alves se quedaron en el banquillo en Anoeta (EFE)
Messi, Piqué, Neymar y Alves se quedaron en el banquillo en Anoeta (EFE)

A estas alturas, ni el más optimista de los culés, ese que pedía un poquito de paciencia para que Luis Enrique pudiera desarrollar su plan, sabe ya qué decir ni con qué argumento defender o explicar lo que está intentando poner en práctica el técnico asturiano. A Luis Enrique ya no le defiende nadie, y la derrota de ayer en Anoeta es especialmente dolorosa porque el Real Madrid había pinchado antes en Mestalla y el Barcelona podía colocarse como líder.

¿Y qué hace el asturiano? Pues decide que es un momento fabuloso para dejar en el banquillo a Messi, Neymar, Piqué y Dani Alves. En un estadio donde no habían ganado en las últimas cuatro visitas y donde esta temporada ya habían caído Madrid y Atlético. Con un par.

El plan, claro está, no funcionó. El único disparo del Barça a puerta en la primera mitad fue uno lejano de Pedro. Ni más, ni menos. No habían concluido los primeros 45 minutos y Messi ya estaba calentando en la banda. La seguridad en la idea inicial no duró ni la primera parte. “Tomé la decisión para buscar el menor riesgo posible para los jugadores. Habían venido de un viaje largo y llegaron solo un día y medio antes”, fue la explicación del técnico. Que Messi, Neymar y Alves aterrizaran el día 2 en la Ciudad Condal solo se le puede achacar a él. Él tomo la decisión de darles más vacaciones. Él y solo él. Si había un riesgo, ya lo sabía antes de que se fueran, en el calendario estaba fijado el partido en Anoeta: día 4 de enero. 21:00 horas. Y aun así, les concedió más días de vacaciones con la excusa de que tendrán que jugar la Copa América en verano, porque claro, ¿a qué culé no le quita el sueño la Copa América? El Bernabéu, la Champions y la Copa América, las prioridades, en fin.

En los tres últimos meses, a pesar de las malas sensaciones, del desconcierto general y de la percepción de que el equipo no sabía a dónde iba, a qué jugaba ni cuál era el plan, se repetía una idea de forma machacona. Si el Madrid exuberante en plena racha de resultados no se había despegado en la tabla de un Barça ramplón, en cuanto los blancos bajaran un pelo el pistón ahí estaría el Barça de Luis Enrique, agazapado, a la espera. ¡Pum! Pillados. Solo era cuestión de tiempo. Esa ocasión se presentó ayer y, más allá de la alineación, la propuesta del Barça sigue siendo absolutamente deprimente. Sin alma, sin juego, sin estilo, sin soluciones. Sin nada. Y ya también sin Messi, al que el entrenador decide dejar en el banquillo porque llegó el último de unas vacaciones que él le concedió.

El Barça perdió ayer más que tres puntos en San Sebastián. Perdió la poca credibilidad que le quedaba. Y el papel del técnico asturiano, ese que llegaba para poner orden después de que al bueno de Tata Martino se lo comiera el vestuario y el entorno, está ya seriamente comprometido. Y estamos en enero.

Y por si la descomposición en lo deportivo no fuera suficiente motivo de preocupación, en lo institucional ya no se calla ni Andoni Zubizarreta, que hasta el momento asumía a la perfección su papel de hombre de club. Tras el partido, y en declaraciones a Canal Plus, señaló a Josep María Bartomeu por el caso del TAS: "Mi cargo está siempre a disposición del presidente. Soy responsable igual que lo era el entonces presidente (Sandro Rosell) y el anterior vicepresidente deportivo (Bartomeu), actual presidente. El señor Bartomeu es quien mejor conoce la situación". Vamos, que Zubi también parece que se ha hartado. Bonito panorama.

A estas alturas, ni el más optimista de los culés, ese que pedía un poquito de paciencia para que Luis Enrique pudiera desarrollar su plan, sabe ya qué decir ni con qué argumento defender o explicar lo que está intentando poner en práctica el técnico asturiano. A Luis Enrique ya no le defiende nadie, y la derrota de ayer en Anoeta es especialmente dolorosa porque el Real Madrid había pinchado antes en Mestalla y el Barcelona podía colocarse como líder.

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