en principio se jugará este domingo

Pedradas al autobús, jugadores heridos... El River Plate-Boca Juniors, suspendido

El autobús de Boca Juniors fue atacado en su llegada al Monumental. Varios jugadores tuvieron que ser atendidos. La presión de los equipos provocó la suspensión del partido

Foto: Imagen de la grada del Monumental tras la suspensión del River Plate-Boca Juniors. (EFE)
Imagen de la grada del Monumental tras la suspensión del River Plate-Boca Juniors. (EFE)

El River Plater-Boca Juniors de la vuelta de la final de la Copa Libertadores se suspendió por los graves incidentes violentos acaecidos en los alrededores del Monumental. Hinchas de River atacaron el autobús de Boca en su llegada al estadio; rompieron varias lunas del vehículo e hirieron a varios jugadores. Otros tantos acabaron intoxicados por los gases lanzados por la policía.

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Tras dos aplazamientos, con la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) presionando para que se jugara el partido (sus médicos no creían que las lesiones de los futbolistas xeneizes justificaran la suspensión), al final se decidió suspenderlo y aplazarlo hasta el domingo. La presión de Boca, que se negaba a jugar, y el apoyo de River hizo que los dirigentes cambiaran de opinión. El partido no se podía jugar en esas condiciones, con el estadio convertido en el epicentro de enfrentamientos violentos y todo el mundo pendiente a través de la televisión.

Aplazado dos veces y luego suspendido

El partido fue retrasado hasta en dos ocasiones por la Conmebol. Los altercados sucedieron fuera del estadio y afectaron a varios jugadores de Boca en la llegada del equipo al recinto. La postura inicial de la CONMEBOL fue la de retrasar hasta en dos ocasiones la final para evitar la suspensión. De las 21:00 (hora española) se pasó primero a las 22:00 y más tarde a las 23:15. Siempre con la intención de que el partido se jugara. Las gradas del Monumental llevaban horas llenas. Fuera, cientos de aficionados con entrada no pudieron acceder. Y otros tantos sin ella intentaban hacerlo. Algunos lo consiguieron.

El capitán de Boca Juniors, Pablo Pérez, tuvo que ser trasladado a un hospital por los cortes sufridos con la rotura de las lunas del autobús. El parte médico reflejó una úlcera corneal. Sin embargo, la versión de los médicos de la confederación sudamericana en un comunicado dirigido al presidente del organismo, Alejandro Domínguez, era que las lesiones eran superficiales y no había motivos para la suspensión. Tuvo que dar su brazo a torcer y cambiar de opinión ante la negativa de los clubes.

Los incidentes se produjeron cuando el autobús que trasladaba a los jugadores de Boca Júniors se aproximaba al Monumental. En ese momento fue atacado con piedras por hinchas de River. Según varios medios argentinos, dos jugadores sufrieron cortes y otros cuatro fueron afectados por los gases. "Fue una zona liberada. Nos tiraron de todo, piedras, gases, venimos a jugar un partido de fútbol, esto no es la guerra", dijo Juan Carlos Crespi, exdirigente de Boca que forma parte de la expedición del club.

Media hora antes del partido se reunieron los miembros de seguridad para evaluar los pros y los contras de una posible suspensión. El ambiente de tensión se contemplaba como uno de los factores principales para tomar una decisión de aplazamiento y, de este modo, evitar una escalada de posible violencia. El hecho de que muchos aficionados hubieran accedido a las gradas del Monumental hacía sopesar los problemas que tendría un desalojo masivo. Además, se requisaron 300 entradas falsas.

Acuerdo River-Boca para no jugar

Carlos Tévez y Agustín Almendra, jugadores de Boca, comentaron que no estaban en condiciones de disputar el encuentro. Almendra sufrió distintos cortes en el cuerpo y Tévez ha vomitado varias veces en el vestuario, como consecuencia del gas pimienta que las autoridades lanzaron para dispersar a los fanáticos violentos que agredieron el autobús. Marcelo Gallardo, entrenador de River, se mostró a favor de suspender el partido si los jugadores de Boca hacían oficial su negativa. Esa unión entre ambos equipos fue lo que consiguió evitar que el partido se jugara.

El presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, solicitó a la CONMEBOL que no se jugara el partido. Buscar otra fecha, como sucedió en la ida tras el aplazamiento por la lluvia, también se contemplaba como un contratiempo, pero ante todo tenía que privar la seguridad de un encuentro en el que la escalada de violencia se desató antes del partido y tuvo su detonante con el incidente del autobús de Boca.

Decenas de detenidos

A última hora del sábado, hora española, los incidentes continúan y los jugadores siguen en el estadio a la espera de que la situación se tranquilice y puedan salir. Al menos 29 personas fueron detenidas "por atentado y resistencia a la autoridad" en los alrededores del Monumental, informaron a Efe fuentes policiales. Fuentes del Gobierno de la Ciudad aseguraron que asistieron a los alrededores del recito más de 100.000 personas.

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