marcó en su segundo partido en el watford

Otro gran estreno de Deulofeu, la promesa que no convence a ningún entrenador

En Everton, Sevilla y Barça, Gerard empezó jugando y acabó incluso dejando de entrar en las convocatorias. Solo en el Milan tuvo una regularidad que le permitió ser llamado a la selección

Foto: Deulofeu celebra su gol al Chelsea. (Reuters)
Deulofeu celebra su gol al Chelsea. (Reuters)

El Chelsea está hecho unos zorros. Fue campeón de la Premier con holgada diferencia en mayo y ahora es goleado en casa del Watford, acumulando tres derrotas en cuatro partidos y tiene a su entrenador, Antonio Conte, cada día más cerca de ser despedido. El conjunto 'blue' ha sido víctima de la ya habitual explosión inicial de Gerard Deulofeu. Volvió loco a la defensa del campeón, provocó un penalti, marcó un gol y generó infinidad de ocasiones que sirvieron para que Conte recibiera un doloroso 4-1 a las afueras de Londres. El canterano culé se ganó una vez más un hueco en los titulares de la prensa tanto inglesa como española y entra, una vez más, en las quinielas de Julen Lopetegui para la lista definitiva de cara al Mundial de Rusia.

Lo que ocurrió en Vicarage Road no es una novedad, al contrario. Es la historia de siempre de Deulofeu cuando comienza una etapa en un nuevo club. Siempre sorprende a los que no están habituados a verle jugar, sucede igual para los rivales, que no saben cómo pararlo y, debido a su juego eléctrico y vertical, suele acabar en el suelo objeto de infracciones. Sus primeras apariciones son como una revelación divina, la aparición de un salvador que va a sacar del pozo más hondo a la institución que lo eligió. Y Javi Gracia, el nuevo entrenador de los 'Hornets', necesita justo eso, alguien que reanime su proyecto apenas empezado.

En consecuencia a la explosión de Lionel Messi como la mayor figura jamás surgida en el fútbol, cualquier club del mundo se ha ilusionado cuando, mirando a su propia cantera, ha creído tener al 'nuevo Messi'. Le pasó al Real Madrid con Jesé Rodríguez, la gran figura de Valdebebas desde Raúl, y por supuesto le sucedió también al propio Fútbol Club Barcelona. Los informes que iban subiendo al primer equipo sobre Deulofeu eran poco menos que perfectos, tenían un diamante en bruto que solo necesitaban pulir para que se convirtiera en una estrella con su propio brillo. Cuando era poco más que un adolescente, ya aparecía en los entrenamientos de la primera plantilla. En edad juvenil jugaba en el filial y con la mayoría de edad cumplida, se tuvo que empezar a buscar la vida fuera de casa, como acaba de volver a hacer, ahora con 23 años, es decir, con toda su carrera todavía por delante.

Alergia al banquillo

Que fuera lo mejor que había surgido de la Masia desde Messi no fue suficiente para dejarle espacio en la primera plantilla. Se fue a la Premier League, al Everton, para tener los minutos que Guardiola no le garantizaba, sin la paciencia que en muchos casos necesita un chaval para crecer, para madurar y adaptar psicológicamente su desarrollo profesional con el mental, fundamental para que una promesa sea una realidad. Esta semana, después de un 'redebut' soberbio en Inglaterra, esta vez con el Watford, Gerard Deulofeu dijo lo que ha sido una traba para su crecimiento como jugador: "No soy de esa clase de futbolistas que le gusta quedarse en el banquillo. Lo paso mal si estoy fuera del terreno de juego".

Deulofeu ya ha jugado dos partidos en la Premier. (Reuters)
Deulofeu ya ha jugado dos partidos en la Premier. (Reuters)

Ni siquiera cuando estaba empezando en el fútbol profesional se detuvo a esperar su oportunidad. Ni él ni el Barça conciliaron un plan de progresión para que, en un futuro, cuando estuviera preparado, fuera entrando en los planes, fuera cogiendo minutos hasta, quién sabe, asentarse en el once titular o, de lo contrario, buscar su lugar lejos de casa. Desde el verano de 2013, hace cuatro años y medio, ha pasado por Everton (dos veces), Sevilla y Milan para volver al Camp Nou y no tener las oportunidades que pensó que, con la venta de Neymar, sí iba a tener. "Cuando regresé sabía que estaba Neymar en el equipo. Después él decidió irse, pero el Barça trajo a Dembélé y Coutinho. Entendí que la única solución era irme al Watford y recuperar la confianza en mi juego", explicó una vez ya de vuelta en Inglaterra, siempre con el Mundial en la mente.

En su primera etapa en el Everton, con solo 18 años, tuvo que esperar para entrar en el once titular, pero cuando lo hizo, marcó un gol y dio una asistencia. Algo similar ocurrió cuando jugó de inicio por vez primera en el Sevilla, cuando hizo un tanto. En su posterior llegada al Milan, la temporada pasada, cedido por el Everton, tuvo un impacto muy positivo de inicio y dio tres pases de gol y marcó otro en los primeros ocho encuentros como 'rossonero'. Su buena actuación en Italia le abrió las puertas del Barça, por primera vez iba a empezar una temporada con el primer equipo, y en la primera jornada de Liga, dio dos asistencias. En todos los casos Deulofeu acabó sin jugar, siendo un suplente habitual, un simple recambio. Salvo en el Milan, donde sí tuvo una regularidad que le permitió incluso volver a representar a la selección española.

"Tuvo opciones de demostrar"

Este año, tras la eliminatoria de Copa contra el Real Murcia, (cuyo partido de vuelta se jugó el 29 de noviembre), Deulofeu solo ha jugado nueve minutos contra el Betis en el Villamarín. Su última aparición en un once inicial en Liga data del 21 de octubre, cuando marcó un gol al Málaga. Cuando Valverde se quedó sin Neymar y sin su repuesto, Dembélé, Deulofeu tenía ante sí las puertas de la titularidad, pero el 'Txingurri' solo le dio un mes de plazo. No le convenció en absoluto. "Él tenía muchas ganas cuando llegó y nosotros también, tuvo opciones para demostrar, pero las cosas no han ido como nos hubiera gustado", dijo el entrenador cuando le cuestionaron sobre su marcha al Watford.

Nunca ha convencido a sus entrenadores. Todos le han dado oportunidades porque creyeron que con continuidad y un poco de cariño, la figura de Deulofeu se alzaría como la referencia del equipo, un jugador diferencial sobre los demás, para finalmente darse cuenta de que no era la solución. En Everton, Sevilla y Barça, Gerard empezó jugando y acabó incluso dejando de entrar en las convocatorias.

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