El canterano convence

El último tren de Gerard Deulofeu, el proscrito de Luis Enrique

Ya no es aquel verso suelto y alocado. Mira, ve a Messi, éste le sonríe, ambos sonríen y marcan. Gerard no es aquel patito feo de Luis Enrique. Quiere coger este último tren llamado Barça

Foto: Deulofeu celebra el gol marcado ante el Chapecoense en el Joan Gamper. (Cordon Press)
Deulofeu celebra el gol marcado ante el Chapecoense en el Joan Gamper. (Cordon Press)

Gerard Deulofeu (23) aterrizó este verano en el Barça agudizando la vista; después de cuatro años fuera de la 'casa', no quería más francotiradores, tampoco dijo aquello de “vengo para quedarme”, ninguna palabra vacía de contenido. 'Deulo' ya no es aquel verso suelto y alocado; su corazón blaugrana tiene alguna astilla, pero sigue indemne. Everton, Sevilla, Everton, Milan, Selección… Muchos viajes, mucho balón y fantasía, y ahora, otra vez, el Barça. Mira, ve a Messi, éste le sonríe, ambos sonríen y marcan. Gerard ya no es aquel patito feo de Luis Enrique. Quiere coger este último tren llamado Barça.

Haciendo un recuento de sus últimos cuatro años, de las camisetas puestas, Gerard Deulofeu se percata que ha jugado un total de 153 partidos, ha conseguido 29 goles y ha dado 45 asistencias. Ha tenido tardes de gloria y anocheceres tan oscuros que se le eriza el flequillo. Como dijo un veterano en el Barça: “Gerard tiene hambre y muchos callos en el culo de tanto banquillo”, por eso tiene una necesidad vital de revertir de una vez y para siempre esta situación. Se lo dijeron varios entrenadores, que lo recibieron con los brazos abiertos y lo despidieron con latigazos de indiferencia. Unai Emery, el hoy técnico del París Saint Germain, aplaudió el gesto del Sevilla de ponerle en sus manos a la joya procedente del Barça.

Un jugador único

Deulofeu llegó a Sevilla muy herido. Era el verano de 2014, y el de Riudarenes, que el año anterior jugó como cedido en el Everton, se mató a pura carrera para quedarse en el Barça, pero los ojos de Luis Enrique no estaban para los quiebros eléctricos del canterano y le puso una cruz. En el Sevilla, Gerard vio una magnífica oportunidad de demostrar muchas cosas. Tras varios partidos de titular y minutos con la camiseta blanca, Emery comenzó a oler gasolina: “Con sus virtudes, a su edad, es difícil encontrar a muchos futbolistas. Pero Gerard debe tener claro para qué ha venido al Sevilla, para aprender”.

En la segunda parte de la temporada, Gerard vio muchos partidos desde la grada de Nervión, y alzó la cuarta copa de la UEFA con el Sevilla con el chándal de los suplentes. El Everton lo compró al Barça, porque Roberto Martínez, el mánager general, confiaba en sacar petróleo de la mina. Y tuvo una buena temporada con el equipo azul de Liverpool. Pero al año siguiente, Ronald Koeman, un ex azulgrana, tenía un dibujo diferente en su mente y a mitad de temporada lo pasaportó al Milan.

En la imagen, Deulofeu y Messi. (Cordon Press)
En la imagen, Deulofeu y Messi. (Cordon Press)

El Milan y Lopetegui le dieron vidilla

Allí, Vicenzo Montella, alguien que ama a los artistas, le dio cariño y Gerard, desde la punta izquierda, devolvió algunas perlas. “Gerard es potencialmente una estrella. Tiene momentos devastadores. Pero debe mirar lo colectivo, ser más autocrítico”. Montella no inventó el agua, pero Deulofeu, por esta vez, tomó nota de las pinceladas de su entrenador e hizo un último tramo de temporada notable.

De ello dio fe Julen Lopetegui, el seleccionador nacional, que convocó a Deulofeu y lo hizo debutar con la absoluta de España en el amistoso frente a Francia. Cayó de pie: debut y gol. El sol le brilló de nuevo en la ventana a 'Deulo', que escuchó elogios de parte de todos, en particular de su mentor, el seleccionador de España: “Gerard tiene mucha calidad y ha progresado en las cosas que entendíamos tenía que progresar”.

Deulofeu, junto a Bartomeu firmando el contrato que le une al Barcelona. (FCBarcelona.com)
Deulofeu, junto a Bartomeu firmando el contrato que le une al Barcelona. (FCBarcelona.com)

Sentimientos encontrados

El Milan quiso retener a Deulofeu, pero el Barça hizo uso de la cláusula de repesca. Abonó 12 millones de euros al Everton y Gerard sacó billete de vuelta para Can Barça. Aterrizó con sentimientos encontrados y un par de moscas bisbiseándole por la oreja. Desde el primer momento sabe que es uno más en la constelación de estrellas azulgranas; que Neymar provocó un huracán, y todos miran a París y al '10'. Messi no dijo nada cuando vio a Deulofeu reaparecer de nuevo por el vestuario barcelonista. Le dedicó una media sonrisa y un guiño.

[Más noticias de fútbol]

Gerard pidió la camiseta número 16. El número de Antonio Puerta, del que le hablaron en Sevilla con devoción y respeto. El 16 es sinónimo de cantera. Y él, Gerard Deulofeu, es eso: cantera. La noche del Joan Gamper hizo el primer gol, Messi lo buscó de continuo. También Iniesta. Era noche para Deulofeu, que le dio el tercero al monstruo y éste lo busco para abrazarlo. En la grada sintió el soplo de los aplausos. Y el sonido del tren. El último para Gerard y él quiere agarrarlo.

Liga

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios