Libro sobre su primer año en el bayern

Desmontando a Guardiola: Perarnau cuenta los secretos de su Bayern en 'Herr Pep'

Las respuestas a las preguntas sobre el primer año de Guardiola en Múnich están en 'Herr Pep', libro del periodista Martí Perarnau. A la venta en septiembre

Foto: Guardiola permitió a Perarnau conocer profundamente su trabajo en el Bayern (EFE).
Guardiola permitió a Perarnau conocer profundamente su trabajo en el Bayern (EFE).

Tras la temporada 2011-2012, en la que el Bayern de Múnich perdió la liga y la copa alemanas a manos del Borussia Dortmund y la final de la Champions League en casa contra el Chelsea, el entrenador, Jupp Heynckes, decidió que abandonaría el equipo alemán un año más tarde. Casi al mismo tiempo, Pep Guardiola había anunciado su marcha inmediata del FC Barcelona. El Bayern no se lo pensó y eligió al entrenador español como sustituto. Directivos bávaros viajaron a Madrid a finales de mayo y se reunieron con su representante durante la final de la Copa del Rey entre Barça y Athletic. A partir de ahí, los acontecimientos se sucedieron: Guardiola se fue a Nueva York; en octubre, entre las varias ofertas que tenía, eligió la alemana; en diciembre firmó el contrato; y en enero se anunció.

Más tarde, Heynckes terminaría ganando el triple, pero todo estaba decidido mucho antes, en gran parte por su decisión de dejar el club. ¿Pero por qué ficha el Bayern a Guardiola y no a otro? ¿Y por qué elige Guardiola el Bayern y no el Manchester City, el Chelsea o el Milan? Estaba muy claro por entonces que el exentrenador del Barcelona era uno de los mejores del mundo, pero las razones del Bayern van más allá de ello y explican la decisión con la que fueron a por él cuando Heynckes comunicó su fecha de caducidad. Las respuestas a esas preguntas están en Herr Pep (Ed. Córner), el libro sobre el primer año de Guardiola en Múnich que ha escrito el periodista y escritor Martí Perarnau y que sale a la venta en España el 4 de septiembre.

Una obsesión: el fútbol

Perarnau pasó el último año ‘incrustado’ en el corazón del Bayern, con acceso a cuerpo técnico, jugadores, dirigentes y demás personal del club. Una especie de enviado especial al corazón de uno de los clubes más importantes del fútbol europeo. El resultado, más de 400 páginas que detallan el día a día de una temporada en la que el Bayern ganó la Supercopa de Europa, el Mundial de Clubes, la Bundesliga y la DFB Pokal. El libro es una rareza por dos razones. La primera es que no son habituales los relatos autorizados del día a día de un equipo de fútbol de este nivel. Y la segunda, porque es aún menos habitual observar a Guardiola en su hábitat natural. Más allá de la entrevista que cierra el libro, el autor describe (y transcribe) las reacciones del técnico catalán antes y después de los partidos, de los entrenamientos, sus bromas, sus gritos a los jugadores, sus preocupaciones, sus alegrías…

La idea del libro surgió cuando se anunció el fichaje por el Bayern. Perarnau se puso en contacto con Manel Estiarte y le comentó la idea. En principio, un seguimiento del equipo más externo de lo que al final acabó siendo. “Habló con Pep, me citaron, lo hablaron en entre ellos y dio la coincidencia de que en ese momento Pep estaba receptivo a que alguien viera lo que ocurre durante un año en los entrenamientos y lo contase", cuenta el autor en conversación con El Confidencial. Su amistad con la leyenda del waterpolo le abrió las puertas de Säbener Straße, la ciudad deportiva del Bayern, pero una vez allí fue acogido por todos, el primero, Guardiola, un torbellino en las sesiones de entrenamiento, que está muy encima de sus jugadores y que planifica las sesiones y los partidos hasta el más mínimo detalle.
 

Sammer, junto con Guardiola, con la DFB Pokal.
Sammer, junto con Guardiola, con la DFB Pokal.

"Pep es absolutamente obsesivo con su trabajo. Es latino de corazón, porque ya le ves gesticulando y dando golpes y collejas y patadas y besos, pero de cerebro es muy alemán. Muy perfeccionista, buscando siempre un paso más. Eso le hace estar muy insatisfecho, porque da un pasito, pero cree que hay que dar otro paso más. Y es muy obsesivo en el trabajo. Él vive para el fútbol. Por eso se desgasta como se desgasta. Se desgastará en el Bayern y se desgastará en la selección o en el club donde vaya. Porque está 24 horas", explica Perarnau. "Yo pensaba que ante ante tanta presión, Pep se había tenido que construir un ‘personaje’, y mi sorpresa es que no, que es exactamente como lo ves en la rueda prensa, que es la única vez que le ves. Es exactamente igual para lo bueno y para lo malo. Y eso me parece una fragilidad: te estás exponiendo en cada momento como eres", analiza.

El Bayern y la tercera fase

Para entender el fichaje de Guardiola por el Bayern hay que remontarse al 2009, cuando el club de Múnich ficha a Louis van Gaal. Ese fue el primer paso en busca de una identidad propia que permitiera identificar al equipo más grande de Alemania más allá de sus títulos, su poderío económico y su historia. Uli Hoeness y Karl Heinz Rummenigge trazaron un plan en el que Guardiola protagoniza la tercera fase. "El Bayern quiere una ecuación muy complicada. Lo explica Paul Breitner (asesor del club): el Bayern ganaba, pero no tenía una identidad de juego definida, que es lo que querían, pero no una igual que la del Barça", cuenta Perarnau.

"Ellos dan unos pasos que son Van Gaal, Heynckes y en una tercera fase sólo hay un entrenador que les puede acabar de crear esa identidad, que es Pep, opinan ellos. Lo tenían clarísimo", explica. No se puede entender la andadura de Guardiola en Múnich sin entender al Bayern. El eslogan del club es Mia san Mia (Nosotros somos nosotros), "que es más que más que un club". ¿Qué le pide el Bayern a Guardiola? "Ganar, ganar con los nuestros, ganar a nuestra manera bávara de hacerlo a veces todo por cojones y construir mientras tanto una identidad de juego que haga al Bayern reconocido. Y que esa manera de jugar no sea la manera de jugar del Barça", comenta Perarnau.

Rompiendo mitos del tiquitaca

Si hay un término globalmente extendido para definir el estilo de juego empleado por Guardiola es tiquitaca, y a su vez, no hay término que odie más Pep que relacionen con su juego que tiquitaca. “Yo odio el tiquitaca, lo odio. El tiquitaca es pasar el balón por pasar, sin ninguna intención. ¡El Barça no tenía nada de tiquitaca!”, les dice a sus jugadores en una sala de la ciudad deportiva. Esa charla, mucho más extensa y detallada a la perfección en el libro, viene originada por un partido muy Doctor Jekyll y Mister Hyde. “Fue en la jornada 3 –dice Martí Perarnau-, en el derbi contra el Nürnberg. La primera parte fue abominable (…) y esa noche cenamos con varios amigos barceloneses y le preguntamos qué les había dicho a los jugadores en el descanso. Muy simple: ¿a qué estáis jugando?”. 

Perarnau utiliza una U mayúscula para hacer referencia al juego del Bayern en aquel primer tiempo. “Rafinha, Boateng, Dante, Alaba… Alaba, Dante, Boateng, Rafinha … y vuelta a empezar”. Esa era la dirección de la pelota. “Los jugadores, a aquella pregunta, respondieron ‘creíamos que era lo que a ti te gustaba’. Y les dijo en ese descanso: ‘chicos, eso es el tiquitaca'”. En la segunda parte, en cambio, el Bayern llegó a la portería contraria “32 veces en 45 minutos”. Pero, según Perarnau, “se ha extendido el término, también por la pereza intelectual de los medios de comunicación, como a lo que jugaba el Barça. Y eso no es”. Los jugadores lo entendieron a la perfección y destrozaron al rival en la reanudación.

A lo que juega Guardiola y a lo que jugaba el Barça se llama juego de posición. El ataque posicional, para Pep es “meter al equipo contrario en su área y que no pueda salir de ella (…) pero el ataque posicional es muy difícil”. Este tipo de fórmula no se basa únicamente en tener la posesión. Dice Martí que “en la tele, el único dato que te dan es el de la posesión. Pep te diría: ‘¿Posesión? ¿De qué me estás hablando, tío?’”. La tenencia del esférico controladora sólo es útil para Guardiola en la salida del balón hasta una vez que se alcanza el centro del campo. “Sólo quiero que avancen juntos unos metros al principio, para que, si perdemos el balón, no nos pillen separados. (…) Cuando ya hayan avanzado juntos hasta el centro del campo, entonces quiero que sean más Bayern que nunca (…) que corran, que se liberen. En esto son unos monstruos”, asegura Guardiola. 

“La peor cagada”

La temporada para Guardiola en el Bayern iba a pedir de boca. Las preocupaciones iniciales del técnico de Santpedor no desaparecieron del todo, porque "es extremadamente exigente", pero sí se vieron subsanadas a lo largo de un curso muy positivo, en el que fue haciendo suyo el Bayern. Y así, mucho tiempo después de celebrar la Liga, el Bayern se jugaba su trono europeo contra el Real Madrid. Y entonces obtuvo dos sensaciones muy contrapuestas. "El partido de ida es una exhibición del Bayern. La gente dice los primeros veinte minutos. No, es una exhibición entera". Pero los alemanes se llevaron un resultado negativo. Y entonces "Pep traicionó a Pep".

En el libro, Perarnau desvela una frase de Guardiola a Doménech Torrent pocas horas antes de perder en el Bernabéu: “Dome, no permitas que cambie de opinión, ha de ser así”. Pep se refiere al sistema táctico con el que está convencido de que va a ganar en el Allianz Arena y que le va a permitir meterse en la final. Guardiola tenía claro que iba a salir con un 3-4-3 con Götze como quinto centrocampista. Quería ganar el centro del campo, pero se encontró con Javi Martínez con tendinitis en las dos rodillas y gastroenteritis de la semana anterior. Y además, "se dejó influir" por el ambiente épico que se respiraba en Múnich en la víspera del partido. Quiso arriesgar, hacer caso a su corazón en vez de a su cabeza. Jugó con un 4-2-4, "como en Dortmund en julio de 2013". "Y como en Dortmund, salió mal. Muy mal".

"Toda la temporada negándome a poner un 4-2-4 (…). Y lo pongo el día más importante… Menuda cagada…". Reconoce el Guardiola más autocrítico, hundido en su despacho del Allianz. Sus ayudantes intentan animarle. "Fue un error de sistema, porque acabó jugando con Robben, Ribéry, Müller y Mandzukic, luego Kroos y Schweinsteiger en el medio y un pastizal de metros" con la defensa. Aquella decisión, aquel contagio con el ambiente previo de un hombre emocional y conmovido por la muerte de su amigo Tito, fue "la peor cagada que he hecho nunca como entrenador".

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