NECESITAN UNA NOCHE ÉPICA

La vergüenza de Sudáfrica amenaza a Francia, presente en un Mundial desde el 98

Francia se encuentra al borde del precipicio, a punto de caer al abismo y volver a los infiernos que vivió allá por el Mundial de Sudáfrica en 2010.

Foto: Ribéry abandona el estadio de Kiev cabizbajo (Efe).
Ribéry abandona el estadio de Kiev cabizbajo (Efe).

Francia se encuentra al borde del precipicio, a punto de caer al abismo y volver a los infiernos que vivió allá por el Mundial de Sudáfrica en 2010. Deberá remontar en Saint Denis un 2-0 ante Ucrania. Empresa difícil la de los hombres de Deschamps, a tenor de lo visto en terreno ucraniano. Tendrá que remontar la eliminatoria a una selección que no pierde un partido desde diciembre de 2012 (nueve victorias y dos empates). Sin trazo, con el autoproclamado mejor jugador del mundo, Frank Ribéry, el equipo francés volvió a esa montaña rusa en la que vive instalada en la última década. Tan pronto se corona en las grandes citas internacionales (Mundial de 1998 y Eurocopa del 2000) como fracasa en ellas (Mundial de 2002 y de 2010).Todo un batacazo para Francia, que puso contra las cuerdas a España en la fase de clasificación, hasta tal punto que los hombres de Del Bosque se vieron obligados a ganar en París para volver a depender de sí mismos. Desde que se ausentara en 1990 y 1994 del Mundial, nunca había vuelto a quedarse fuera de una cita internacional.

No han logrado en la federación alejar el ruido del equipo, mirados los futbolistas con recelo por una afición que les percibe desde un prisma ególatra y poco implicados con la camiseta nacional. La eliminación, además de una importante humillación condenaría a Francia a dos años y medio de amistosos debido a la clasificación para la Eurocopa de 2016 al ser el anfitrión. Se une además el factor económico para la Federación, que podría perder alrededor de dos millones de euros por los contratos firmados con patrocinadores. Especialmente con la cadena TF1, poseedora de los derechos del Mundial.

No ha logrado ensamblar un equipo Didier Deschamps pese a los buenos mimbres. “El talento no es suficiente”, dijo Benzema tras el encuentro. Tras superar una guerra civil en el vestuario, de la que salieron trasquilados hombres como Evra, Anelka o el propio Ribéry, no ha logrado resurgir de sus pesadillas, tan recurrentes en un combinado carente de estilo y que busca volver a recuperar constantes vitales. Sólo el éxito rotundo que supuso la victoria en el Mundial de Francia, que trascendió lo deportivo por simbolizar aquel grupo la diversidad de razas francesa, permitió dar cierta estabilidad a la selección, que extendió su dominio con la conquista de la Eurocopa ante Italia. Precisamente era Deschamps el hombre encargado de levantar el trofeo. El mismo que ahora ve como su equipo navega a la deriva mientras se le espera en Francia con la guillotina preparada si finalmente se consuma la debacle. Ningún equipo en una repesca mundialista del continente Europeo fue capaz de remontar la eliminatoria tras encajar una derrota por dos o más goles.

Desde el escándalo de Sudáfrica, con gran parte de la plantilla sublevada al seleccionador Domenech, todo lo relativo al combinado galo es cuestión de Estado.  Tras la humillación en el último Mundial, Henry se reunión con el entonces presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy. También el seleccionador en aquel Mundial, Raymond Domenech, tuvo que comparecer en la asamblea francesa para explicar el fracaso de su equipo. “Alerta roja”, lleva a su portada el diario L’Equipe. “Ahora solo un milagro podría hacer que los bleus participasen en el próximo Mundial", destacaba en sus páginas. “Brasil, fuera del alcance para los blues”, titulaba Le Monde. “Acecha el fantasma de la eliminación contra Bulgaria en 1993”. 20 años después, el fantasma del 93 vuelve a sobrevolar París.

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