Francia exhibe músculo ganador y recuerda a todos por qué es la gran favorita en la Euro
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Francia exhibe músculo ganador y recuerda a todos por qué es la gran favorita en la Euro

La selección de Deschamps no da síntomas de debilidad en ninguna faceta del juego. Superó a Alemania con relativa facilidad y nadie parece capaz de frenar a Mbappé a campo abierto

placeholder Foto: Toni Kroos, desesperado por la derrota, se lamenta tras caer contra la selección gala en Múnich. (EFE)
Toni Kroos, desesperado por la derrota, se lamenta tras caer contra la selección gala en Múnich. (EFE)

La selección francesa tumbó a una de las grandes favoritas de esta Eurocopa con una sensación de superioridad alarmante. El gol llegó por un error de Mats Hummels en un centro lateral de Lucas Hernández, pero a pesar de los múltiples intentos de empatar el encuentro, Alemania no encontró ni una sola grieta en el entramado defensivo galo. Francia, ahora mismo, es un equipo sin fisuras. Como lo oyen. Una roca. Una suma de individuales increíbles que llega a este torneo en un estado físico y anímico impecable. Parecen invencibles. Y, hasta el momento, nadie se ha encargado de quitarles la razón. El combinado de Didier Deschamps se desplaza por el campo con una confianza y química sin igual. No hay una selección que despierte tanto respeto entre sus rivales.

placeholder Müller y Rüdiger tuercen el gesto durante el encuentro. (EFE)
Müller y Rüdiger tuercen el gesto durante el encuentro. (EFE)

Kanté, Mbappé, Pogba, Griezmann, Benzema, Pavard, Lucas Hernández, Rabiot, Kimpembe y Varane. Tan solo su guardameta, Lloris, dudó anoche en Múnich. El resto fue un rodillo capaz de doblegar a Alemania a su antojo. Sin necesidad de tener la pelota. Ni de acumular 200 pases intrascendentes. Y con dos goles anulados en el casillero. Juego vertical, directo y encargado de dejar fluir a sus futbolistas de ataque con un bloque que trabaja al unísono. Su dominio de las áreas es tan descomunal que puede prescindir del esférico si así lo considera durante largos tramos del partido. Tan claro lo vio su seleccionador que el primer cambio no llegó hasta el minuto 89. Y con Dembélé, Koundé, Ben Yedder, Tolisso, Lemar o Giroud en el banquillo. Es decir, nunca pensó que la ventaja se perdería.

Un todoterreno físico

Es el signo que acredita que la pelota fue teutona, pero todo sucedió según el guion escrito por Deschamps. La selección de Löw, con peloteros en la sala de máquinas del calibre de Kroos, Gündogan e incluso Kimmich, no halló el modo humano de atravesar la estructura defensiva gala. Tampoco lo hicieron unos delanteros veloces de primer nivel como Müller, Havertz, Gnabry, Sané o Werner, que acabaron frustrados y con un único disparo entre los tres palos. A diferencia de Deschamps, el técnico alemán sí que puso sobre la mesa todas sus cartas ofensivas. No hubo suerte. Por mucho que lo intentaran, subieran el ritmo de la circulación de la pelota y mejorasen en comparación al primer tiempo.

placeholder Mbappé se mostró imparable a campo abierto. (Reuters)
Mbappé se mostró imparable a campo abierto. (Reuters)

A muchos les aburrirá la manera en que Francia, contando con tanto talento ofensivo, renuncia a llevar el peso del partido si el rival se interesa por tener la posesión. Podrían jugar más vistoso, claro. Entretener más y ser más divertidos. Es una opinión respetable. De lo que no hay duda es de que, siguiendo su plan, lo bordan. Son infranqueables a balón parado, como ya demostraron en el pasado Mundial, dejan al rival acercarse hasta donde ellos quieren, se blindan en la frontal y arriba cuentan con tres estiletes capaces de deshacer cualquier sistema defensivo. No hay forma humana de remontarles un partido si se colocan por delante.

Y pobre del rival que quiera irles a presionar arriba con una bala al espacio llamada Mbappé. El futbolista del PSG, que ya está desarrollando una gran química dentro y fuera del terreno de juego con Karim Benzema, obliga al adversario a andar con pies de plomo si quiere viajar hasta campo rival para ahogar la salida de balón francesa. Si el combinado galo recupera el cuero con tiempo y espacio, la incursión de Mbappé en profundidad está más que asegurada. Siempre es una vía de escape que condiciona el plan rival sin necesidad de tocar la pelota. Ni de entrar en juego con asiduidad. La llegada de Benzema implica más recursos en el frente de ataque.

No se asumen riesgos al presionar arriba, no existen mecanismos en ataque estático. Lo único que hay es la libertad para unos futbolistas de un talento histórico como Benzema, Mbappé y Griezmann que se basan en su pura calidad individual para fluir, marcar la diferencia y castigar al adversario. La supremacía física, técnica y jerárquica es tan alta que la pizarra se queda en el túnel de vestuarios frente a la propia habilidad de sus futbolistas.

Una carrera supersónica al espacio de Mbappé. Una genialidad de Benzema. Un contragolpe liderado por Griezmann. Un cabezazo a balón parado de cualquier central que se tercie. Un Pogba desatado en ataque que se encarga de hacer olvidar el futbolista que es en el Manchester United para lucirse con su selección. Cualquier jugada aislada puede servir en bandeja de plata el triunfo.

Ahora mismo, cruzarse con Francia en la Eurocopa supone enfrentarse a la mejor selección del mundo. Lo acredita su título en Rusia. Lo explican su dominio, control y tranquilidad. No parece haber ninguna candidata al título con argumentos suficientes para tumbar este grupo si el error no proviene de un fallo garrafal propio. Quizá Portugal pueda arrojar más certezas, pero lo que es seguro es que Francia ya tiene la respuesta antes incluso de que se formule la pregunta.

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