recital de Barzagli, Bonucci y Chiellini

La ‘BBC’ de Italia se doctoró en la Eurocopa dejando sin cobertura a Bélgica

Barzagli, Bonucci y Chiellini, amén de Gianluigi Buffon, dieron un auténtico recital de cómo se para los pies a un rival dotado de un extraordinario potencial ofensivo

Foto: En la imagen, el veterano y contundente Chiellini ante el talentoso De Bruyne (EFE)
En la imagen, el veterano y contundente Chiellini ante el talentoso De Bruyne (EFE)

“En fútbol no hay nada escrito”. Con tan exigua frase resumía Antonio Conte la, para muchos, sorprendente victoria de Italia sobre una Bélgica que había llegado a la Eurocopa de Francia con la vitola de seria candidata a pelearle el título a las grandes potencias del Viejo Continente. El partidazo que se marcó la Azzurra ante la joven escuadra de Marc Wilmots ha disparado las expectativas de un combinado que llegaba a Francia con múltiples dudas, empezando por la de no tener en apariencia un once de garantías para poder soñar al menos con una dulce travesía como la que experimentaron en la anterior edición, en la que sólo una inabordable España les privó de levantar por segunda vez en su historia la copa Henry Delaunay en Kiev.

El futuro entrenador del Chelsea (lo será a partir del día después de acabar la Euro) se las ingenió para que Italia no extrañara en su debut a Marchisio o Verratti, los dos hombres sobre los que debería haber recaído la responsabilidad de dar forma al juego de su selección, y fuera capaz de convertir su ancestral profusión por la defensa de su caja de caudales como estilo de vida y un exquisito rigor táctico en virtudes sobre las que cimentar una actuación que fue de menos a más y que acabó en éxtasis gracias al segundo tanto, el de la sentencia definitiva, obra de Graziano Pellè. Buena parte de culpa del máster sobre control del juego y paciencia justa para encontrar los agujeros negros en la defensa enemiga que ofrecieron los once guerreros transalpinos la tuvo ese entramado defensivo ‘made in Juve’ que el propio seleccionador se sacó un buen día de la manga cuando se sentaba en el banquillo del conjunto turinés.

La conocida como ‘BBC’ italiana (Barzagli, Bonucci y Chiellini), amén de un Gianluigi Buffon que parece haberle vendido el alma al mismísimo diablo, dieron un auténtico recital de cómo se para los pies a un rival dotado de un extraordinario potencial de medio campo en adelante. Los Lukaku, De Bruyne, Hazard, Martens, Carrasco o Fellaini se quedaron con las ganas de hincarle el diente a una roqueña zaga que llevó a la Azzurra a firmar un récord para la historia del torneo: el de partidos sin recibir un gol en fases finales, que el centenario cuarteto (133 años suman entre los cuatro) juventino elevó a 17. Además, fue éste el triunfo más holgado obtenido por una escuadra italiana en su puesta de largo en un Europeo. Nunca, en sus ocho presencias precedentes, había logrado la victoria por más de un gol.

Graziano Pelle celebra el gol marcado ante Bélgica (Reuters)
Graziano Pelle celebra el gol marcado ante Bélgica (Reuters)

Baño táctico

La insolente juventud belga se estrelló de bruces una y otra vez con el once más veterano que ha saltado nunca al ruedo a lo largo de la competición desde que diera sus primeros pasos allá por 1960 (su media de edad fue de 31 años y 169 días). Pero ese detalle poco importa cuando cada peón del tablero interpreta con brillantez las consignas de su técnico. Y es que el baño táctico dado por los italianos a su rival fue de época. El 3-5-2 de Conte se convirtió en una tela de araña que envolvió e inutilizó con sus ayudas permanentes a un equipo belga decepcionante en términos generales, pero muy especialmente en ataque posicional.

Al incontestable partido de los tres zagueros centrales, con especial mención para un Bonucci que está de dulce, hay que sumarle las cabalgadas interminables de Candreva por el carril derecho, las labores de contención de Motta, De Rossi y Parolo en medio campo o el impagable trabajo de zapa y demolición sobre los centrales belgas de Giaccherini y Pellè, premiados ambos con los tantos que han devuelto a Italia al reducido grupo de pretendientes a la corona que detenta La Roja. Si es que alguna vez dejó de formar parte del mismo porque el alma competitiva de la Azzurra no conoce límites, ni retos imposibles. Cuestión de principios.  

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