Lo mejor y lo peor | El Barça sobrevive, pero practica un fútbol rácano y soporífero
  1. Deportes
  2. Fútbol
Acabó pidiendo la hora

Lo mejor y lo peor | El Barça sobrevive, pero practica un fútbol rácano y soporífero

El conjunto de Koeman sigue vivo en la Champions tras vencer por la mínima al Dinamo de Kiev. El gol de Piqué evita el desastre, pero jugando así no se va a ningún lado

Foto: Koeman echa una bronca a Ansu Fati por fallar el 2-0. (EFE)
Koeman echa una bronca a Ansu Fati por fallar el 2-0. (EFE)

El FC Barcelona venció por la mínima a uno de los equipos más flojos de la Champions League, el Dinamo de Kiev. Con la victoria y el 1-0 de Gerard Piqué, el conjunto azulgrana logró así su primer gol tras caer goleado ante Bayern de Múnich y Benfica y tres puntos que le enganchan a la lucha por acceder a los octavos de final. No hacerlo significaría perder casi 10 millones de euros para una delicada economía que sobrevuela la quiebra financiera. A pesar de la victoria, el nivel ofrecido por los azulgranas en un Camp Nou que no llegó a los 50.000 espectadores en un día clave debería preocupar mucho a los aficionados. Con el Clásico en el horizonte, el ritmo parsimonioso y previsible de los pupilos de Ronald Koeman hizo bostezar hasta al más fanático.

Foto: Piqué anota el 1-0. (Reuters)

El gol de Gerard Piqué, apareciendo en el interior del área y cazando un centro lateral de Jordi Alba, sirve para maquillar 90 minutos de una calidad ínfima en los que tanto el central como el lateral catalán fueron de lo más destacado. Quizás hasta lo único, puesto que la falta de pólvora ofensiva hasta la entrada de Ansu Fati fue más que evidente. Por otra parte, la apuesta del técnico neerlandés, basada en apostar por Luuk de Jong en la punta de lanza y tratar de alimentarlo con balones llovidos desde los centros laterales, falló estrepitosamente. Tuvo que ser el central quien anotase ante la impotencia del tanque De Jong y diese margen de maniobra a un Barça que especuló en los últimos minutos hasta acabar pidiendo la hora.

Lo peor | Ni la renovación de Ansu tapa lo mal que juegan

El equipo tenía ante sí una jornada ideal para reconciliarse con el Camp Nou. Conseguir una goleada, protagonizar un buen fútbol y enganchar al aficionado otra vez. Nada más lejos de la realidad, aborreció a más no poder a los culés que se acercaron a una hora intempestiva para tratarse de la Champions League. Desde el ritmo plomizo pasando por la falta de automatismos ofensivos e ideas individuales hasta aterrizar en el pasotismo defensivo. No se puede rescatar nada del encuentro que no sea el resultado. No hay nada que llevarse a la boca por parte de un equipo cuya mínima ventaja en el electrónico le sirvió de excusa perfecta para especular y pasar los últimos minutos sin pena ni gloria. Ni la renovación de Ansu Fati hasta 2027 tapa los problemas colectivos e individuales del equipo.

placeholder Los jugadores del Barcelona celebran el triunfo. (EFE)
Los jugadores del Barcelona celebran el triunfo. (EFE)

La sensación de colectivo poco trabajado en lo táctico y emocional que transmite el Barça semana tras semana es palpable en cada encuentro. Si en la salida de balón Koeman no ha implantado apenas mecanismos para generar ventajas que repercutan en mejores llegadas de los suyos arriba, la construcción y creatividad es otro punto negro de este equipo. Con Sergio Busquets obligado a atacar el espacio en algunos momentos, Frenkie de Jong tampoco apareció. No es la primera vez que la diferencia de contexto entre la Selección y su equipo hace que veamos un Busquets peor. Ni será la última. De De Jong se espera a aquel futbolista brillante y alegre del Ajax, pero en este triste Barça no hay noticias de él.

Lo mejor | El resultado

El Barça quería ganar a toda costa y por ello arriesgó lo mínimo en cada ataque. Poco movimiento, poco desorden ofensivo en el último tercio y aún menos fantasía por parte de unos atacantes que se limitaban a recibir al pie y tocar la pelota a cámara lenta. A veces Memphis Depay lo intentaba, pero con más corazón que cabeza, puesto que la circulación de balón previa no había sido ni lo suficientemente buena ni rápida para provocar una situación de uno contra uno. En el conjunto azulgrana casi nadie regateaba y la sorpresa brillaba por su ausencia.

placeholder El hispanoguineano tuvo la oportunidad de matar el encuentro. (Reuters)
El hispanoguineano tuvo la oportunidad de matar el encuentro. (Reuters)

Es probable que no le importe a Koeman, porque la situación del Barça en la Champions League era límite y necesitaba una victoria por lo civil o por lo criminal. Quizás de ahí su enfado cuando Ansu Fati falló una ocasión clarísima de gol para matar el partido con el 2-0. El técnico neerlandés trató de estimular a los suyos con varios cambios en los minutos finales después de dar entrada a Ansu Fati y Coutinho al inicio de la segunda parte, pero Sergi Roberto y el Kun Agüero no tuvieron impacto en el partido. Cuesta encontrar un partido en los últimos tiempos en los que el preparador azulgrana mejorase a su equipo a través de las sustituciones y la dirección de campo. Fue un partido flojo, gris y ramplón.

Lo malo | El olfato goleador de Luuk de Jong

El neerlandés no alcanza el nivel mínimo exigible para jugar en el Barça. Ni siquiera en este transatlántico a la deriva actual. Koeman apostó por él en la punta de ataque, pero el que fuera el tercer delantero centro del Sevilla volvió a dejar muestras de ser agua y aceite con el resto de sus compañeros. La mejor virtud del espigado ariete de 1,88 metros de altura es el remate dentro del área con la cabeza. "En un centro es más peligroso que Neymar", afirmaba su principal valedor, el propio Koeman. Sin embargo, erró con todo a favor un centro milimetrado de Memphis Depay y alargó la agonía goleadora del Barça en Champions.

placeholder Luuk de Jong falla solo frente al portero. (EFE)
Luuk de Jong falla solo frente al portero. (EFE)

Tan mala e intrascendente fue su actuación que Koeman lo quitó al descanso después de perpetrar una primera parte donde disparó con balas de fogueo. El Barça necesitaba un delantero que marcase la diferencia y por eso introdujo a Ansu Fati. Si Luuk de Jong ya falla en los remates de cabeza sin apenas oposición... pierde su gran fortaleza. Todo indica que, si el Kun Agüero mejora físicamente a medida con el paso de las jornadas, el argentino le irá restando minutos al ex del Sevilla.

Lo normal | Piqué tira del carro

El central azulgrana siempre está en la diana mediática. No es algo que le moleste y ya está acostumbrado. Sin embargo, entre tanta operación empresarial y un rendimiento que a veces deja dudas unidas a su edad (34 años), tiró de galones para brindarle la victoria a un equipo con muchas dudas. Lo hizo a lo Alexanko y anticipándose a un asedio que hubiese generado mucha ansiedad y nervios entre el barcelonismo. El Barça estaba atascado en ataque, no sabía cómo separar las líneas defensivas del bloque del Dinamo de Kiev y, en una acción aislada, detectó un espacio perfecto en el área rival para rematar el envío de Jordi Alba desde el sector izquierdo y hacer el único tanto del encuentro.

placeholder Piqué hinchó la esperanza del Barça. (Reuters)
Piqué hinchó la esperanza del Barça. (Reuters)

Con 119 toques y 96 pases completados (91% de éxito), Piqué se mostró seguro, expeditivo y jerárquico en la salida de balón. Sin ella aún estuvo mejor, puesto que exhibió un gran nivel a la hora de defender a campo abierto y con muchos metros a su espalda. Es habitual que los centrales del Barça se planten en el centro del campo y deban realizar vigilancias continuas sobre los delanteros. Piqué lo lleva haciendo mucho tiempo y lo volvió a clavar.

Lo bueno | Jordi Alba es una bala

No fue el Barça un equipo profundo y amplio, pero la poca profundidad al espacio y capacidad de sorpresa que tuvo se la dio su lateral izquierdo. Si Gerard Piqué dio la cara, también lo hizo otra de las denominadas vacas sagradas del vestuario, Jordi Alba. Combinando con Memphis Depay a uno/dos toques o apareciendo desde atrás para sorprender al sistema defensivo del Dinamo de Kiev, el internacional español fue una de las pocas notas positivas en una noche sin grandes alegrías ofensivas. Puso la asistencia al central con un centro medido y teledirigido hacia su cabeza y dotó de velocidad y agresividad el sector izquierdo azulgrana.

placeholder Jordi Alba realiza un centro lateral. (EFE)
Jordi Alba realiza un centro lateral. (EFE)

Más atacante que defensor, Jordi Alba pisó la línea de fondo tantas veces como quiso hasta conseguir el premio de la asistencia. "Para ser un defensa lleva muchos goles, pero hoy le he puesto un caramelito... le he pedido que me diera las gracias", reveló el lateral en la entrevista pospartido con Movistar+. Ya no está Messi para conformar una de las mejores asociaciones en el Barça, pero el cuentakilómetros sigue sumando carreras. Hoy por hoy, es vital en un equipo que va justo de piernas y talento en el último tercio.

Champions League