Piqué salva a un triste Barça del desastre absoluto en Champions (1-0)
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Piqué salva a un triste Barça del desastre absoluto en Champions (1-0)

El conjunto azulgrana realizó un partido flojo, gris y endeble ante uno de los equipos más flojos de la presente edición, el Dinamo de Kiev. El gol del central evita la catástrofe

Foto: Piqué anota el 1-0. (Reuters)
Piqué anota el 1-0. (Reuters)

El FC Barcelona ganó por la mínima a uno de los equipos más flojos de la presente Champions League, el Dinamo de Kiev, con un solitario gol de Gerard Piqué. El conjunto de Ronald Koeman salvó con pocos argumentos y menos fútbol todavía su último compromiso antes de un Clásico al que llegará en horas bajas y sigue vivo en la fase de grupos tras caer ante Bayern de Múnich y Benfica. Los ucranianos, con Mircea Lucescu en el banquillo, no generaron apenas peligro y solo se estiraron en los últimos minutos, cuando el Barça se desinfló y se soltaron en ataque. Koeman buscó revitalizar a los suyos en la segunda parte, pero el equipo, conforme con el resultado corto y el triste juego que protagonizaba, se mantuvo en la misma línea.

placeholder Piqué, autor del único tanto del duelo. (EFE)
Piqué, autor del único tanto del duelo. (EFE)

Al tran-tran saltó el Barça al campo. Un trote cochinero que serviría de precedente de lo que sucedería a continuación frente a un conjunto, el Dinamo de Kiev, con tan pocos argumentos para vencer que asustaba su presencia en la Champions League. Con Luuk de Jong en el equipo titular y Ansu Fati mordiéndose las uñas en el banquillo, el equipo de Ronald Koeman tocaba sin profundidad ni velocidad. Un ritmo plomizo invadió un Camp Nou con clapas, seriamente afectado por el atípico horario que le tocó vivir. Tan solo la sorpresa de Jordi Alba en la banda izquierda anulaba el bostezo que podía emanar de las bocas de los que allí se encontraban.

El Dinamo no tenía pólvora

Precisamente, con una aparición individual del lateral, surgió una de las pocas ocasiones de gol para los azulgranas en el primer tiempo. Dest, extremo en la derecha, llegó para conectar con la pelota, pero su remate se marchó desviado. El Dinamo, con más corazón que cabeza, trataba de estirarse al contragolpe, pero no contaba con ningún velocista entre sus filas ni tampoco con un futbolista capaz de marcar la diferencia.

Sin Ansu Fati para desbordar ni enfundarse el papel de extremo determinante, el Barça se encomendó al previsible centro lateral. Un bombardeo por saturación que abasteciera a su especialista: Luuk de Jong. "En un centro es más peligroso que Neymar", comentaba Koeman en su presentación. Aún no sabemos a qué tipo de centro se refería, porque el envío medido de Memphis Depay se marchaba sin que el neerlandés pudiese enviarlo al fondo de la red. Perdido entre centrales y definiendo a cámara lenta, el ‘9’ azulgrana en un día clave dejó muestras de su patente falta de nivel.

placeholder Luuk de Jong falla una ocasión. (Reuters)
Luuk de Jong falla una ocasión. (Reuters)

En esas, con Jordi Alba tirando del carro y Dest cargando el área, el extremo norteamericano encontró una oportunidad de oro para adelantar a los suyos, pero Buschan la sacó bajo palos. Acto seguido, el saque de esquina azulgrana caería en los pies de Jordi Alba, el español la colgaría al corazón del área y Piqué, vestido de delantero centro, remató con la contundencia de un '9'. El Barça había logrado lo más difícil en una primera parte gris y triste que solo maquillaba un resultado de mínimos, pero las sensaciones eran muy malas.

A la vuelta de vestuarios, Koeman introdujo a Ansu Fati y Philippe Coutinho por Luuk de Jong y Mingueza. El brasileño, reforzado por el tanto que anotó en Liga, salió con entusiasmo. El Barça subió el listón ofensivo y Ansu Fati se quedó muy cerca de anotar el 2-0 cuando un error grosero en la salida de balón de los ucranianos acabó con el toque desacertado del '10' buscando la escuadra de espaldas. Koeman enfureció en la banda. El Dinamo no tenía una prisa excesiva y cargaba el área con centros laterales y escapas del recién entrado Vitinho. En una acción aislada, Lenglet derribó a un atacante con el hombro, pero el árbitro no vio penalti.

placeholder Ansu perdonó la sentencia. (EFE)
Ansu perdonó la sentencia. (EFE)

De nuevo Coutinho enganchó un latigazo, aunque su disparo salió desviado. Por su parte, Koeman trató de reactivar a los suyos cuando el partido se anestesió y volvió al ritmo lento de la primera parte. Con Sergi Roberto por Gavi y Kun Agüero por Memphis Depay, Dest pasó al lateral, pero los cambios no alteraron la peligrosa inercia del partido para los locales. Conformes con el resultado, separados entre líneas y con una pasividad alarmante a nivel defensivo, el Barça filtreaba con un empate que le hubiese dejado en una situación lamentable.

Los últimos minutos avanzaron sin pena ni gloria con un Barça que acabó pidiendo la hora y un Dinamo de Kiev al que, simple y llanamente, no le daba para empatar el encuentro. Con el Clásico en el horizonte y dos partidos vitales contra el Bayern de Múnich y el Benfica para agarrarse a la Champions League, el Barça transmitió unas sensaciones horribles en un día propicio para ofrecer una goleada al Camp Nou que insuflara ánimo y confianza de cara a lo que deberá afrontar en las próximas semanas. Koeman sigue en la cuerda floja y el equipo no convence.

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