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¿Un fútbol en recesión? Un mercado de verano protagonizado por los centrales
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DEFENSAS ANTES QUE DELANTEROS

¿Un fútbol en recesión? Un mercado de verano protagonizado por los centrales

Destacan los fichajes de Koundé, Rüdiger, Lisandro López, Koulibaly, De Ligt, Christensen, Diego Carlos, Marcao… Mientras tanto, Monchi y el Cholo Simeone buscan otro central

Foto: Jules Koundé, el nuevo fichaje del FC Barcelona. (EFE/Enric Fontcuberta)
Jules Koundé, el nuevo fichaje del FC Barcelona. (EFE/Enric Fontcuberta)

El fútbol, "la única religión que no tiene ateos" según Eduardo Galeano, está cambiando a pasos agigantados. Advertía el escritor uruguayo que "el juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar, sino para impedir que se juegue".

Esa tendencia a impedir que se juegue en lugar de a jugarse ha tenido un reflejo sobresaliente en el mercado de fichajes de este verano 2022, que está siendo muy particular. Futbolistas que ya lucen su nueva camiseta sin haber sido aún inscritos en LaLiga, equipos más preocupados por vender para cuadrar sus cuentas que de fichar para cerrar sus plantillas, la aparición de las misteriosas palancas…

Si hay algo que ha llamado poderosamente la atención en este mercado es la trascendencia que han adquirido los centrales, que han protagonizado las grandes operaciones del verano: Jules Koundé, Antonio Rüdiger, Lisandro López, Kalidou Koulibaly, Matthijs de Ligt, Andreas Christensen, Diego Carlos, Marcao… Y aún no está claro que jugadores como Pau Torres. Baily, Gvardiol o Fofana acaben el verano militando en sus actuales equipos.

placeholder Koundé, en su presentación como flamante fichaje del Barcelona. (Reuters/Albert Gea)
Koundé, en su presentación como flamante fichaje del Barcelona. (Reuters/Albert Gea)

Búsqueda con perfiles heterogéneos

Se buscan centrales de todo tipo. Ya sean de pie fino o de pierna dura, de perfil áspero o de maneras elegantes, con malas pulgas o buenas intenciones, líberos con vista larga o cueveros destemplados, tiempistas que se anticipan a todo o defensas de lengua larga y codos afilados. Nadie ejemplifica este baile de zagueros mejor que el Chelsea.

Aún se lamenta Tuchel por lo ocurrido en el Santiago Bernabéu la noche del pasado 12 de abril. Los 'blues' ganaban cómodamente en el coliseo blanco 0-3 en el minuto 75, tras el gol de Timo Werner, que sellaba su pase a semifinales de Champions. Sin embargo, a sus centrales les temblaron las piernas y un centro largo desde la izquierda fue perseguido en el segundo palo por Benzema, quien, de primeras, sirvió el balón al corazón del área. Allí Rodrygo madrugó el remate a la zaga visitante y marcó, llevando el partido a la prórroga ante el fervor de la grada. Luego el propio Karim anotó el segundo para dejar fuera a los de Stamford Bridge, defensores vigentes del título hasta ese momento.

El técnico alemán le ha dado muchas vueltas a aquel partido, que provocó el desplome de una defensa de la que se han marchado Antonio Rüdiger, al Real Madrid, y Andreas Christensen, al Barcelona. Aunque no serán los últimos porque Marcos Alonso aún espera la llamada de Laporta para cerrar su marcha al Camp Nou, tras ser tasado en 15 millones. Aquella derrota operó como un tsunami que desmontó la defensa 'blue', que anda en plena reconstrucción.

placeholder Marcos Alonso aún espera la llamada de Joan Laporta. (Reuters/Albert Gea)
Marcos Alonso aún espera la llamada de Joan Laporta. (Reuters/Albert Gea)

El rechazo de Koundé

El primero en llegar a Londres, y el único de momento, ha sido el franco-senegalés Kalidou Koulibaly, desde Nápoles. Todo apuntaba a que el segundo sería Jules Koundé, especialmente después de que Sevilla y Chelsea llegasen a un acuerdo, pero el zaguero francés frenó el acuerdo y eligió el Barcelona. Por eso Tuchel sigue peinando el mercado y se debate entre el joven central del Mónaco, Benoît Badiashile, cuyo precio asciende a 50 millones aprovechando el déficit de defensas; el croata del Lokomotiv Josko Gvardiol, y el francés del Leicester Wesley Fofana. Alguno de ellos debería acabar formando junto al veterano Thiago Silva, Koulibaly y Reece James.

En España hay un caso similar, el del Sevilla. Monchi ha desmontado su poderosa defensa, vendiendo a Diego Carlos (al Aston Villa por 31 millones) y Koundé (al Barcelona por 50), para reconstruir con esos 81 millones un equipo que no ha estado a la altura de las expectativas en las últimas temporadas. Para suplir dos bajas tan importantes, el director deportivo ha apostado por Marcao, un central veterano y feroz que llega de jugar en el Galatasaray, y ha tratado de seducir, de momento sin suerte, al alemán del PSG Thilo Kehrer y al danés Victor Nelsson, compañero de Marcao en Turquía. Otro que gusta mucho a Lopetegui es el madridista Nacho, quien tenía una oferta del Milan y parece que finalmente apostará por mantener su condición de 'one club man' en el Madrid.

Entre los que siguen buscando sumar un zaguero a su defensa está el Atlético, que ha sondeado a un Azpilicueta que continuará en Londres dos temporadas más. En Francia colocan a Simeone entre los pretendientes de Presnel Kimpembe, que termina contrato en 2024 y ha abierto las puertas a una posible salida. Andrea Berta, director deportivo rojiblanco, llegó a tener atado al francés del Marsella Boubacar Kamara, pero el jugador cambió de parecer a última hora y el OM lo mandó al Aston Villa, que pagaba más.

placeholder Azpilicueta continuará en el Chelsea. (Reuters/Vincent West)
Azpilicueta continuará en el Chelsea. (Reuters/Vincent West)

El rendimiento de José Ángel Sánchez

Alguien que ha hecho los deberes de forma sobresaliente en los últimos años en ese aspecto es José Ángel Sánchez, el director general del Real Madrid, que ha reforzado la zaga blanca los dos últimos veranos con la contratación de David Alaba y Antonio Rüdiger sin gastar un euro porque llegaban libres. Alaba, junto a Militao, ha cubierto con suficiencia la marcha de Sergio Ramos y Varane, complementados con la solvencia. Ahora con la llegada de Rüdiger los madridistas y Courtois respiran tranquilos cuando no tienen la pelota.

Este problema de la falta de centrales no es exclusivo de los clubes, las selecciones también lo sufren. Desde que Sergio Ramos y Gerard Piqué dejaron de aparecer en las convocatorias de la Selección, España no acaba de encontrar una dupla de garantías en la zaga. Lesionado Laporte, que parece un fijo para Luis Enrique, han aparecido Eric García, Pau Torres, Íñigo Martínez, Diego Llorente, Hugo Guillamón… Luis Enrique necesita afianzar a una dupla con el Mundial de Catar a las puertas.

Dice un viejo aforismo futbolístico que "los delanteros ganan partidos y las defensas, campeonatos". En pleno cambio generacional, con Kylian Mbappé y Erling Haaland tomando el relevo de Messi y Cristiano, los clubes prefieren taparse los pies, en lugar de cubrirse la cabeza, parafraseando la célebre manta de Tim. Esto explica que el Bayern haya pagado 80 millones a la Juventus por De Ligt, el Manchester United haya comprado un caudillo para su defensa como Lisandro Martínez, previo pago al Ajax de 64 millones, o el Newcastle haya gastado 38 millones en el imberbe Sven Botman. Lejos queda aquel fútbol venerado por Galeano en el que "el gol es el orgasmo del juego". Hoy se celebran los despejes.

El fútbol, "la única religión que no tiene ateos" según Eduardo Galeano, está cambiando a pasos agigantados. Advertía el escritor uruguayo que "el juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar, sino para impedir que se juegue".

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