Del "puto amo" de Guardiola a Mourinho hasta Zidane y Koeman: 10 años de 'llorones'
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Del "puto amo" de Guardiola a Mourinho hasta Zidane y Koeman: 10 años de 'llorones'

En las salas de prensa se han seguido jugando los partidos con las quejas recurrentes de Mourinho o Emery, los roces entre Setién y Simeone o la enemistad de Bordalás y Marcelino

placeholder Foto: Koeman, durante el pasado Levante-Barcelona. (EFE))
Koeman, durante el pasado Levante-Barcelona. (EFE))

El 25 de abril de 2011 David Trueba recibió una llamada de Pep Guardiola. Me lo contó hace un tiempo en una conversación que mantuvimos con la revista Libero de testigo. "El famoso día del ‘¡Puto Amo!’ Pep me llamó y me dijo que la iba a armar en la rueda de prensa. Le recomendé que no entrase al trapo. Me dijo así que iba a hacerlo: “Los jugadores lo necesitan”. Ahí se ve el grado de influencia que tengo sobre él (ríe abiertamente). Pero para compensarlo había pensado otra cosa y me dijo: ‘Ven a cenar con los jugadores en el hotel’. Yo había estado en el hotel, había tomado algo alguna vez, pero nunca me había mezclado con ellos. Al margen siempre. Me dijo: ‘Ven, que te necesito’".

"Tenía dos piezas, una se la jugó él, la de la rueda de prensa de Mourinho, y la otra se la pidió a Víctor Valdés. Víctor era un tipo muy gracioso que hacía vídeos tipo YouTube, parodias del mundo del deporte. Y Pep le pidió que hiciera varias y las ensamblase. Con Pepe Costa montaron 'sketches' hechos por él de forma muy precaria. Y a mí Pep me llevó en calidad de cineasta para darle más suspense al tema. Cuando llegué, la tensión tras la rueda de prensa se cortaba. Pep le vino a decir a Mourinho “dejemos de joder, los entrenadores no tenemos tanta importancia en esta historia”. Pero el efecto de los vídeos de la noche, tras la cena, relajó el ambiente y la gente se tronchó. Aunque Pep es de mucha disciplina e información, trata de llegar con cosas de su época: habla con ellos, los manda a casa... Psicología de grupo. Y aquel día acertó", recuerda Trueba. El Barcelona ganó en el Bernabéu, pero lo que quedo en la memoria fue el episodio protagonizado por Guardiola en la sala de prensa del Santiago Bernabéu.

La llegada de José Mourinho a la Liga convirtió las salas de prensa españolas en una extensión del campo donde se seguían jugando los partidos. El entrenador portugués, genio y figura, en su versión de 'The Special One', se convirtió en azote de árbitros y rivales, tanto técnicos como jugadores. Muchos tildaron a Mourinho de 'llorón' por sus continuas quejas, advertencias y lamentaciones. Especialmente el día que salió a sala de prensa después de perder con el Sevilla con la famosa lista de 'trece errores arbitrales' de Clos Gómez en el partido.

placeholder Mourinho, un entrenador que siempre se sintió cómodo en las ruedas de prensa. (Reuters)
Mourinho, un entrenador que siempre se sintió cómodo en las ruedas de prensa. (Reuters)

Mourinho, más allá de los encontronazos con Guardiola, también se enfrentó a gente como Manolo Preciado o Unai Emery, por entonces técnico del Valencia. El donostiarra respondió al portugués advirtiendo que "nosotros tendríamos razones para sacar una lista con más hojas y con más errores. Podríamos hacer una nota pública de decisiones que han supuesto errores en contra, pero eso es una propuesta llorona. Los árbitros se equivocan, unas veces a favor y otras en contra". A lo que el luso respondió: "Alguno un poquito más frágil quiere escoger el momento de salir a los medios y tener un poco más de atención con eso. Y es un atrevimiento juzgar a personas sin conocerlas. Yo no voy a entrar en ese circo".

Después de Mourinho el siguiente en cobrar protagonismo por sus intervenciones en las salas de prensa fue Quique Setién, que no tuvo problema en descalificar y hacer de menos a rivales cuyo estilo de juego no le convencían. Y en aspecto inauguró una enemistad que aún hoy mantiene con José Bordalás. Todo comenzó en 2013, cuando Setién dirigía al Lugo y Bordalás al Alcorcón. Ese día y tras la victoria mínima de los madrileños, Setién se mostró muy crítico en sala de prensa con su adversario: "Es un rival complicado porque no juega a nada y no te deja jugar. Interrumpe muchísimo el juego, pierde tiempo... Tienen las directrices muy bien marcadas. Espero que no asciendan, da pena jugar contra ellos". A lo que Bordalás respondió: "Lo importante es que ha ganado el equipo que más ha querido ganar, el que más ha buscado la victoria y el que le ha echado un par de pelotas. Me parece una falta de respeto gravísima e insto a quién corresponda, Federación, LFP o AFE a tomar cartas en el asunto para cortar estos comentarios". En el partido de vuelta, Setién volvió a cargar contra el Alcorcón de Bordalás: "Este equipo tiene líos con todos".

La enemistad se trasladó a Primera cuando el cántabro fue nombrado entrenador del Betis y Bordalás del Getafe. En 2017 Setién volvió a despacharse a gusto en la sala de prensa: "El Getafe es el que menos tiempo de juego disputa y el que más faltas hace. Las interrupciones... esto es siempre lo mismo, yo no es que sea un adalid del 'fair play', pero estas cosas las tienen que mirar los árbitros. Que se jueguen 25 minutos en cada tiempo... Esto no es fútbol, es otra cosa, por mucho que me lo quieran vender".

placeholder Quique Setién, en su última experiencia en los banquillos como entrenador del Barcelona. (Reuters)
Quique Setién, en su última experiencia en los banquillos como entrenador del Barcelona. (Reuters)

Setién se granjeó otra enemistad en la persona de Diego Pablo Simeone. En este caso fue cuando dirigía a Las Palmas. Quique dejó las siguientes palabras: "El Atlético de Simeone, por ejemplo, juega como él. Se lo dije a Simeone, me encanta lo que haces, los títulos, lo que has conseguido, pero no me gusta cómo juega tu equipo". Y 'El Cholo' respondió con elegancia: "Los entrenadores tienen que entrenar para el club donde trabajan, porque los socios del club son los que pagan y le permiten a uno vivir del fútbol. No se puede entrenar para gustarse a uno mismo, aunque seguramente hay colegas que lo hacen. Ni el que ataca más es el mejor de todos ni el que defiende ordenado es el peor de todos".

Con Setién fuera de la rueda por estar sin banquillo, Bordalás se ha encontrado a otro enemigo íntimo en la persona de Marcelino García Toral. Otro de los entrenadores a los que engloban en el grupo de técnicos "llorones" por sus continuas quejas en la sala de prensa entre los que siempre aparecen los nombres de Setién, Marcelino, Emery, Lopetegui, Guardiola, Mourinho o, más recientemente, Ronald Koeman. La enemistad entre Bordalás y Marcelino arranca del primer enfrentamiento que vivieron, un Alicante-Recreativo de Huelva. Desde entonces han forjado una rivalidad que ha ido ascendiendo escalones hasta llegar a Primera División.

El punto de inflexión se produjo en la temporada 2018-19, cuando Valencia y Getafe se jugaban un puesto en las semifinales de Copa al tiempo que peleaban por una plaza de Champions. Todo estalló en un partido que acabó con una tangana multitudinaria fruto de la tensión existente entre ambos equipos y sus entrenadores. Marcelino declaró en la previa que el Getafe "juega al borde del reglamento". Palabras a las que respondió Bordalás, al que el asturiano niega el saludo desde entonces. "Yo no tengo nada con ningún entrenador. Yo sí que he visto que Marcelino ha tenido problemas con muchos entrenadores. Ya sabéis lo que dijo Jürgen Klopp en el último enfrentamiento que tuvo con él. No tengo nada más que decir", señaló Bordalás. Klopp había sido muy gráfico en sus declaraciones sobre García Toral: "No me gustaría ser como él ni un solo segundo de mi vida, pero considero que es un buen técnico".

Foto: La mano de Militao que acabó por significar el empate del Madrid y el Sevilla. (EFE) Opinión

Marcelino intentó responder con más elegancia, pero al final terminó entrando al trapo en una desafortunada intervención: "Cometería un error si contesto a cuestiones personales usando este micrófono. Afortunadamente acabo de cumplir 300 partidos en Primera. Respeto a todos los entrenadores. A los de más experiencia y a los que acaban de llegar. Yo tengo la educación y el respeto máximo a mis compañeros para no hacer declaraciones que signifiquen un menosprecio a cada uno de ellos. Imaginaos que para responder sobre el entrenador del Getafe hago referencia a unas declaraciones del entorno de Cata Díaz. Sería actuar de forma inadecuada y por respeto a todos mis compañeros. Nunca lo haré". Tarde, ya lo había hecho. Marcelino embarraba más la situación recordando un mensaje Celeste Marzella, mujer de Cata Díaz, que llamó a Bordalás "falso, traidor y cobarde" por el comportamiento que tuvo con su marido.

Hace una semana, Marcelino, ahora en calidad de entrenador del Athletic, volvió a descalificar el juego de un rival sin venir a cuento para explicar el tropiezo de su equipo. En este caso Osasuna. Los rojillos obtuvieron un empate en San Mamés que complicaba la clasificación del Athletic a Europa, y García Toral se refirió así al equipo pamplonica en sala de prensa: "El rival, sin hacer nada, que no había hecho nada, nos mete un gol. En su primera aparición, con un centro que golpea en uno... va a la cabeza de otro... y gol". La expedición de Osasuna, con Jagoba Arrasate y sus jugadores, prefirieron ser más elegantes y no entraron a valorar las palabras de Marcelino.

placeholder Zidane pide explicaciones al árbitro por el penalti de la mano de Militao ante el Sevilla. (Reuters)
Zidane pide explicaciones al árbitro por el penalti de la mano de Militao ante el Sevilla. (Reuters)

Sin embargo, el "llorón" más mediático de los últimos tiempos se escuchó en un Sánchez Pizjuán vacío el pasado 1 de marzo. Lo gritó a los cuatro vientos Ramón Rodríguez Verdejo, 'Monchi', el director deportivo del Sevilla. Las cámaras de televisión le cazaron cuando el colegiado Hernández Hernández mostró una tarjeta al central sevillista Diego Carlos. Entonces se escuchó el grito nítido de 'Monchi' desde la grada, donde veía el partido ataviado con la mascarilla: "Han tenido efecto las declaraciones del 'llorón". Con el 'llorón' se refería a Ronald Koeman, técnico del Barcelona, que se había quejado de los arbitrajes, condicionando a juicio del sevillista la decisión del colegiado. Koeman lo escuchó perfectamente, se dio por aludido y le mostró el pulgar hacia arriba tras girarse hacia la grada en la zona que estaba 'Monchi'. Todo acabó con el director deportivo pidiendo disculpas a un Koeman que ha identificado al VAR como su peor enemigo. Casi como Zidane, quien en el partido ante el Sevilla, bajó por primera vez desde que es entrenador al césped para pedir explicaciones al árbitro por la mano que había pitado a Militao en el penalti que ha podido decidir la Liga. Quien no llora, no mama...

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