Dele Alli, el último de una larga lista de jugadores "humillados" por José Mourinho
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Tensión en el vestuario de los Spurs

Dele Alli, el último de una larga lista de jugadores "humillados" por José Mourinho

La decisión del portugués de dejar fuera de la convocatoria al centrocampista fue tomada como una ofensa por parte de la opinión pública británica, mientras el jugador podría marcharse

placeholder Foto: Mourinho observa a Dele Alli, antes de darle entrada en un partido de Europa League. (Reuters)
Mourinho observa a Dele Alli, antes de darle entrada en un partido de Europa League. (Reuters)

José Mourinho aterrizó en Londres para tomar las riendas del Tottenham en noviembre del 2019. El portugués sustituyó a Mauricio Pochettino, quien, pese a haber llevado a los Spurs a disputar la final de la Champions League una temporada antes, fue despedido después de una serie de resultados pésimos al inicio de la Premier League. The Special One regresaba así a su particular Tierra Prometida después de una mala experiencia en el Manchester United, pero con un prestigio que le valió para firmar como uno de los mayores sueldos que un entrenador ha logrado en la liga inglesa, tan solo superado por Pep Guardiola. Poco tardarían los jugadores de la entidad en conocer las dotes de mando del nacido en Setúbal.

En el documental de Amazon Prime ‘All or Nothing, Tottenham Hotspur’, supervisado por el propio club, se repasó el primer año del técnico luso al frente de los Spurs. En una de las escenas de dicho metraje, Mourinho se encuentra charlando con el presidente, Daniel Levy, a raíz de la situación de Dele Alli. El futbolista, quien llegó a ser señalado como el inglés con mayor proyección de todo el panorama, atraviesa desde hace más de dos temporadas una crisis de juego que le llevó a la intrascendencia.

placeholder Dele Alli y Mourinho se saludan alegres tras un triunfo. (EFE)
Dele Alli y Mourinho se saludan alegres tras un triunfo. (EFE)

En esta conversación, cuando el dirigente habla sobre el bajón de rendimiento de una de sus estrellas, Mourinho le confiesa el único consejo que Sir Alex Ferguson le había dado en los dos años que fue el entrenador de los Red Devils: "Ficha a Dele Alli. Este tipo, con esa mentalidad, su manera de jugar, su agresividad. Es un jugador del Manchester United. Compra a ese tío". Las técnicas de motivación del portugués no sirvieron para recuperarlo para la causa y esta misma semana el jugador inglés acabó sentenciado.

Para la cita frente al Sheffield, el luso prefirió incluir en la convocatoria a su compatriota Gedson Fernandes (prometedor fichaje de futuro para los Spurs que ha disputado la friolera de cero minutos en lo que llevamos de Premier League) antes que a Dele Alli. Aunque el posible fichaje del inglés por el Paris Saint Germain -donde se reencontraría con Pochettino- está sobre la mesa, los medios locales entendieron que la decisión de dejar al jugador en la grada era una condena mayúscula. “Es una cruel humillación”, llegó a señalar Stan Collymore, exjugador del Liverpool, en su columna de opinión en el Daily Mirror.

Un carácter que ha dejado huella en cada club

La relación de Alli y Mourinho no era la ideal. Mientras el rendimiento del centrocampista caía en picado, su entrenador lo retaba públicamente, señalando los distintos fallos que tenía sobre el terreno de juego. La personalidad del portugués es una seña de identidad de su libreto como entrenador, que nada tiene que ver con otros compañeros de profesión que dirigen el club con mano blanda. El de Setúbal ha hecho suya la máxima bíblica de “el que no está conmigo, está contra mí". Tras 20 años de experiencia como primer entrenador, Mourinho acumula a sus espaldas una larga lista de desencuentros con sus propios jugadores, a los que no dudó en defenestrar ante los medios.

Odiado y amado a partes iguales, el luso siempre ha dado que hablar. El caso más sonado en España lo vivió con Iker Casillas. Aunque su relación actual es cordial, potenciada por el apoyo inmediato que el entrenador le brindó por privado tras sufrir su infarto, el enfrentamiento del portero y Mourinho en el Real Madrid acabó por dividir a todo el vestuario. Tras un buen inicio tanto en lo deportivo como en lo personal -el portugués llegó a pedir un Balón de Oro para el guardameta- todo se torció a raíz de la tensión vivida en los Clásicos de aquella época, encuentros en los que las tanganas eran una constante.

Foto: José Mourinho con Iker Casillas y Antonio Adán. (Efe)
Albert Ortega Opinión

El acercamiento de Casillas con pesos pesados blaugranas como Xavi Hernández y Carles Puyol por la estabilidad de la Selección Española acabó por suponer un punto de inflexión en la relación del portero con su entrenador en el Real Madrid. José Mourinho apostaría primero por el canterano Antonio Adán y luego por el fichaje de Diego López. Era la primera vez que ‘el Ángel’ era suplente en el conjunto blanco. En una de sus últimas apariciones públicas como entrenador madridista, el luso lamentó no haber fichado a López en su primera temporada, además de deslizar un mensaje para Casillas sin mencionar su nombre, “se cree que está por encima del resto".

Aquel episodio acabaría por hacer estallar una guerra civil en la afición del Real Madrid que todavía perdura en la actualidad. No fue la única polémica que The Special One protagonizaría con sus propios jugadores en el Santiago Bernabéu. Inolvidable fue la rueda de prensa en la que, cansado por las preguntas de la prensa en torno a su conflicto con Pedro León, José Mourinho aseguró lo siguiente: “Habláis de él como si fuera Zidane, Di Stéfano o Maradona y es un buen jugador que hace dos días jugaba en el Getafe".

placeholder Iker Casillas y Mourinho, en una rueda de prensa. (EFE)
Iker Casillas y Mourinho, en una rueda de prensa. (EFE)

En declaraciones para la Cadena Ser, el propio Pedro León afirmó que se sintió “humillado” en su corta etapa como madridista. Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo o Mesut Ozil fueron otros jugadores que sufrieron en sus carnes la intensidad del trabajo del técnico de Setúbal. El jugador alemán, que recientemente se desvinculó del Arsenal para marcharse al Fenerbahce, desveló en su biografía un durísimo cara a cara en los vestuarios en el que Mourinho llegó a espetarle que era “un bebé llorón” por la poca implicación que tenía en los terrenos de juego. A pesar de que la máxima tensión que se vivió aquel día, el propio Ozil reconoció el buen hacer de su técnico: “Después de unos días les confesé que había dado en la tecla y que le estaba agradecido por abrirme los ojos y hacerme ver mis debilidades".

Incluso en el Inter de Milán, lugar donde más feliz e identificado dijo sentirse Mourinho, el técnico acabó enemistado con varios jugadores. Del díscolo Mario Balotelli a su propio compatriota, Ricardo Quaresma, a los que acusó en rueda de prensa de no entrenar lo suficientemente bien durante sus dos años al frente de los Nerazzurri. El talentoso extremo confesaría años después sentirse traicionado por él, asegurando que no entendía por qué no le había ayudado a revertir su mala situación deportiva.

Cuando la venganza es un plato que se sirve frío

El gen competitivo de Mourinho, un hombre que no entiende de grises, le llevó a protagonizar sonadas decisiones deportivas que, a la larga, acabaron por convertirse en derrotas para su currículum. Su peor experiencia como entrenador la tuvo en el Manchester United, un equipo a la deriva tras la marcha de Ferguson y a la sombra del City en las últimas temporadas. A pesar de que el portugués logró levantar tres trofeos para los de Old Trafford (una Community Shield, una EFL Cup y una Europa League), el mal juego de sus pupilos comenzó a cuestionar si sus capacidades como técnico de fútbol estaban desfasadas.

En el vestuario de los Red Devils chocaría casi de inmediato con Paul Pogba. La gran estrella, máximo fichaje de la historia del United superando los 100 millones de traspaso, llegó incluso a celebrar en las redes sociales el despido de José Mourinho, en unas publicaciones que, aunque borró posteriormente, le valieron una multa por parte del club. Antes el entrenador le había quitado el brazalete de capitán -el mismo le nombró segundo en la línea de la capitanía durante su andadura- y le había señalado por su poca profesionalidad.

placeholder Mourinho, a punto de dar entrada al terreno de juego a Pogba. (Reuters)
Mourinho, a punto de dar entrada al terreno de juego a Pogba. (Reuters)

Muy sonado fue el cara a cara que ambos hombres mantuvieron durante un entrenamiento grabado por las cámaras. Según deslizaron medios británicos, Mourinho le retó a solicitar formalmente un traspaso si es que se encontraba tan a disgusto. Finalmente, sería el portugués quien acabaría por salir del United. Paul Pogba no ocultó su alegría por la decisión del club y parte de la afición y de la prensa local señalaron a los jugadores como causantes del despedido del luso.

Foto: Paul Pogba, en una imagen de archivo. (Reuters)
Miguel Gutiérrez Opinión

No era la primera vez que Mourinho acababa malparado por un enfrentamiento con un jugador de fútbol. En su segunda etapa al frente del Chelsea, 2013-15, el de Setúbal tuvo en plantilla a dos prometedores futbolistas que salieron del club por la puerta de atrás: Kevin de Bruyne y Mohamed Salah. Ambos jugadores emprendieron la recta de salida tras asegurar el portugués que no tenían hueco en el equipo. Años más tarde, los dos regresarían a la Premier League, el belga al City y el egipcio al Liverpool. Dos auténticas estrellas mundiales.

En esa misma experiencia en Stamford Bridge, el luso coincidiría con un viejo conocido, Samuel Eto’o. El camerunés había demostrado sacrificio en su exitoso paso tanto por el Barcelona como por el Inter, recalando en el Chelsea como un jugador ya veterano. Precisamente fue su edad lo que provocó un choque de personalidades con su mentor. Una conversación privada de José Mourinho en un acto promocional fue desvelada por la cadena francesa Canal Plus, en la que el técnico dudaba de la verdadera edad de su jugador: “El problema del Chelsea es que carezco de delantero. Tengo a Eto'o, pero tiene 32 o 35 años, ¿quién sabe?”, dijo en referencia al camerunés, quien oficialmente nació el 10 de marzo de 1981.

El histórico delantero africano respondió días después en el campo, cuando, tras anotar un gol, se marchó hasta la esquina del campo. Apoyándose en el banderín del córner como si fuera una garrota, imitó la postura de un anciano como celebración. Tiempo después, el propio Eto’o resumió la arrolladora personalidad del entrenador, así como sus métodos de convicción, en una charla de LaLiga: “Todos los jugadores hemos peleado con él, pero matamos por él”. “Casi todos”, apostilló Mourinho entre risas.

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