De ídolo a sentenciado

Ozil, siete meses sin jugar, amenaza con convertirse en el 'caso Bale' de Arteta

Es el sueldo más alto de la de la plantilla y lleva siete meses sin disputar un solo minuto de juego. El club no consiguió darle una salida en verano y él se remite a su contrato

Foto: Ozil, en uno de sus últimos partidos con el Arsenal. (Reuters)
Ozil, en uno de sus últimos partidos con el Arsenal. (Reuters)

Mikel Arteta comenzó su andadura como entrenador del Arsenal después de aprender los secretos del vestuario de Pep Guardiola. El técnico, antiguo emblema de los gunners en su etapa como futbolista, se convirtió en uno de los ayudantes más importantes del entrenador del Manchester City durante 4 años. Pero el club más importante de su carrera futbolística estaba en graves apuros. Unai Emery no consiguió revitalizar el vuelo de la última etapa de Arsene Wenger y la directiva de los londinenses apostaron por Arteta como buque insignia, a pesar de no haber tenido experiencia como primer míster.

Cualquier duda que existiera sobre su papel como entrenador principal de un integrante del Big Six, aún que fuera venido a menos en las últimas temporadas, se borró en tan solo un año. Mikel Arteta no solo consiguió levantar dos trofeos, FA Cup y Community Shield, sino que lo hizo con un juego atractivo, posicional y de transiciones rápidas. Un proyecto que ilusiona a la afición gunner, pero que ha condenado al ostracismo al último ícono del Emirates Stadium: Mesut Ozil.

Arteta da instrucciones a Ozil, en uno de sus últimos partidos disputados. (Reuters)
Arteta da instrucciones a Ozil, en uno de sus últimos partidos disputados. (Reuters)

El 10 del Arsenal fue importante para Arteta en los primeros meses del entrenador vasco en Londres. Ozil nunca destacó por ser un líder del vestuario ni tampoco sobre el césped, pero sí uno de los jugadores con más calidad de la última década. Ese talento empezó a no ser suficiente para su técnico, que prescindió de él. Además, unos oportunos problemas de espalda forzaron que sus últimos minutos con el Arsenal se remonten al 7 de marzo, cuando fue titular en un partido de Premier frente al West Ham. Siete meses sin vestirse de corto a sus 31 años.

Tal y como le sucede al Real Madrid con Gareth Bale, el Arsenal se encuentra en una encrucijada con el contrato de Ozil. Deportivamente rindió a un gran nivel, sin alcanzar los picos de la selección alemana o del Madrid, pero acumulando, por ejemplo, 19 asistencias en una sola temporada. Fue en la 2015/16, cuando el Arsenal quedó segundo de la Premier League y Ozil fue premiado como mejor jugador del equipo por el propio club.

En el 2018, ante los intereses de clubes punteros de Europa como el Bayern de Múnich, el Arsenal ofreció un jugoso contrato para convertirlo en uno de los mejores pagados de toda la liga. Ozil aceptó, pasando a cobrar una cifra cercana 23 millones de euros. Aubameyang, gran goleador y líder del Arsenal, cobra 14,5 millones. Mismo sueldo de Thomas Partey, el mediocentro elegido por Arteta para cubrir las espaldas del equipo y por el que se pagó una cláusula de recisión de 50 millones de euros al Atlético de Madrid.

Ozil se protege del sol desde la grada del Emirates. (Reuters)
Ozil se protege del sol desde la grada del Emirates. (Reuters)

El Arsenal trató de ofrecer una marcha a Ozil, que tiene contrato hasta junio del 2021. La idea de Arteta es no contar con él salvo un aluvión de bajas. No había nada que pensar, el representante del alemán zanjó cualquier tipo de rumor en el pasado mercado de verano: “Va a cumplir su contrato”. El mediapunta continuará siendo el mejor pagado del equipo mientras ve los partidos desde la grada.

Una decisión táctica y de forma

Mikel Arteta fue muy sincero al inicio de la campaña. “Soy el primero que quiere a Mesut en el mejor de los casos”, aseguró en rueda de prensa. Ni una puntada sin hilo. El club no está nada contento con la forma física del jugador. Los problemas de espalda que acumula desde hace años no ayudan. En Inglaterra se señaló su afición por los videojuegos como el causante de esta lesión habitual. El Daily Star calculó, a través de su usuario que él mismo hizo público en redes sociales, que Ozil jugó una media cinco horas durante 40 días consecutivos al popular videojuego Fortnite en plenos molestias físicas.

Por si su estado de forma no fuera suficiente castigo, el dibujo táctico con el que Arteta se siente cómodo no le favorece. El entrenador español sabe que necesita al mejor Pierre-Emerick Aubameyang para continuar logrando éxitos en el Arsenal. Su demarcación favorita es la de extremo izquierdo con libertad para pisar área. Tanto con defensa de cinco hombres como de cuatro, los extremos son obligatorios para Arteta. Ozil es demasiado lento para jugar por la derecha, pero sin despliegue físico para un centro del campo que combina talento y trabajo, siendo Dani Ceballos el mejor ejemplo de lo que busca el entrenador gunner.

Ozil es un problema para el Arsenal, que difícilmente tiene solución más allá de una última temporada testimonial hasta acabar contrato. Mientras tanto, Mesut tuvo un detalle con la afición. El jugador se ofreció a pagar el sueldo a Jerry Quy, que ejerce como mascota del equipo (Gunnersaurus) desde hace 27 años, y fue despedido por las consecuencias económicas de la pandemia de coronavirus, mientras sea jugador del conjunto inglés.

La mascota del equipo, con Ozil a su espalda. (Reuters)
La mascota del equipo, con Ozil a su espalda. (Reuters)

Meses atrás el nombre de Ozil se filtró como uno de los tres miembros de la plantilla que se negaron a aceptar la rebaja salarial propuesta por la entidad para la viabilidad económica por culpa del coronavirus. El club acabó por presentar un plan de contingencia que supuso el despido de 55 trabajadores gunners, entre los que estaba la mascota.

Las luces y sombras de su pasado madridista

El talentoso mediapunta alemán llegó al Arsenal en el 2013. El club de Londres pagó una cifra récord en aquel momento para sus arcas, 50 millones de euros. En el Real Madrid dejó un sabor agridulce. Ozil fue muy importante en distintas temporadas para José Mourinho, siendo el enganche con la delantera de la etapa del técnico portugués. Pero la llegada de nuevos nombres para el ataque madridista como Gareth Bale o Isco Alarcón le dejaron sin hueco.

Ozil y Ramos, en su etapa como madridista. (EFE)
Ozil y Ramos, en su etapa como madridista. (EFE)

Hombre fuerte del vestuario, su amistad con Sergio Ramos a punto estuvo de causar fuerte polémica en el Bernabéu. Ozil había sido mandado al banquillo por un José Mourinho ya enfrentado con distintos pesos pesados. Las cámaras de televisión captaron como el defensa central llevaba debajo de su equipación la camiseta de su amigo, dispuesto a homenajearle si marcaba gol.

El propio Ramos tuvo que explicar ante el revuelo mediático que no se trataba de un desafío a Mourinho, sino de un gesto con un gran amigo al que quería dedicarle el primer gol de la temporada. Feliz en la capital, asiduo a la noche madrileña y con el apoyo del vestuario, Ozil forzó hasta el último día de mercado su marcha al Arsenal. La prensa inglesa deslizaría en los años siguientes distintos comentarios por parte de su entorno, asumiendo que fue un error salir del Real Madrid.

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