las consecuencias de la ruptura

La venganza de Messi con Bartomeu: no hay diálogo en una relación rota

La comunicación es inexistente. Messi se ha sentido traicionado por Bartomeu y su reacción pasa por evitarle todo el tiempo que pueda, ignorarle y no hablarle

Foto: Leo Messi durante el partido de pretemporada del Barceloa contra el Girona. (Efe)
Leo Messi durante el partido de pretemporada del Barceloa contra el Girona. (Efe)

La comunicación entre Bartomeu y Messi es inexistente. El presidente y el capitán del equipo no se hablan desde hace semanas y su relación está rota. Estas son las consecuencias de que el argentino haya tenido que dar marcha atrás a su decisión de querer irse esta temporada porque, como reconoció en la entrevista a ‘Goal’, el presidente no le daba ni bola ni cumplió su palabra. Messi se ha quedado en el Barcelona para evitar ir a juicio contra el club después de conocer que Bartomeu haría todo lo posible para impedir su salida y aplicar la cláusula liberatoria.

Messi está en el Barcelona y la convivencia con Bartomeu puede resultar hasta desagradable. Cada uno por su lado, evitándose y distanciados. Romper los puentes de comunicación provocará que siga habiendo tensiones entre un presidente y un jugador que ha vuelto a ser nombrado como capitán del equipo. Así lo han decidido sus compañeros. Messi lleva el brazalete y tiene que negociar e intercambiar impresiones con el máximo responsable del club mientras estén juntos. Pero no se hablan, como así lo corrobora una información de ‘Mundo Deportivo’.

Messi y Koeman chocan las manos en el partido contra el Girona. (Efe)
Messi y Koeman chocan las manos en el partido contra el Girona. (Efe)

Messi fue muy duro con la gestión de Bartomeu cuando comentó que “hace tiempo que no hay proyecto ni hay nada. Se van haciendo malabares y van tapando agujeros a medida que van pasando las cosas”. Con esta afirmación dejó claro que no solo está en contra de la gestión en el proyecto deportivo del presidente sino que también le retiró su confianza. Messi no quiere saber nada de Bartomeu y las ocasiones en las que tengan que compartir algún tipo de conversación que afecte al vestuario pueden ser frías y protocolarias. Si sobre la mesa de diálogo, el club pone la posibilidad de otra rebaja salarial es cuando pueden aparecer las tensiones. Habrá algo más que discrepancias entre un presidente que necesita rebajar la masa salarial y un capitán que culpa a Bartomeu de una mala gestión.

Pagarle con la misma moneda

Ha pasado ya más de un mes de la tragedia de Lisboa. La dolorosa goleada contra el Bayern de Múnich provocó que Messi tomara la decisión de marcharse. Llamó a Bartomeu y no tuvo respuesta. Esto le dolió. Decidió enviar un burofax como única vía para dejar constancia de que haría uso de la cláusula liberatoria y encontró que los canales de comunicación con el presidente estaban rotos. La venganza de Messi es ahora no querer saber nada de Bartomeu. Pagarle con la misma moneda. Mostrarle su inderefencia.

Leo Messi se ha sentido traicionado por Bartomeu y su reacción pasa por evitarle todo el tiempo que pueda, ignorarle y no hablarle. Es otra forma de hacer daño a un presidente que no ha dado explicaciones desde que Messi anunció, el 9 de septiembre, que se quedaba en el Barça. La factura entre Bartomeu y Messi es evidente y va a necesitar algo más que un buen intermediario para que se vuelva a ver una imagen de los dos juntos en la que muestren que hay complicidad.

Josep María Bartomeu, presidente del Barcelona. (Efe)
Josep María Bartomeu, presidente del Barcelona. (Efe)

Messi ha decidido que lo único que tiene que hacer es centrarse en entrenar fuerte y jugar al más alto nivel. De lo contrario, si baja su rendimiento porque cae en la desmotivación, estaría tirando piedras contra su tejado. Al argentino le vamos a ver enchufado en el césped y distante cuando tenga que cumplir con su función de representación como capitán. Una de las últimas imágenes es el choque de manos con Ronald Koeman en el segundo partido de la pretemporada que el Barça jugó contra el Girona. El gesto del argentino no es que sea más alegre, pero sirve para comprobar que guarda el respeto al nuevo entrenador. ¿Cuánto tardaremos en ver esta imagen entre el presidente y el argentino? Probablemente pasará mucho tiempo o no la veamos porque Messi es ahora el que no quiere hablar ni saber nada de Josep María Bartomeu.

Son muchas cosas, además de la gestión deportiva de Bartomeu y su directiva desde que despidieron a Ernesto Valverde, que no le han gustado a Messi. Lo que más daño le ha hecho es que el presidente no haya sido capaz de cogerle el teléfono para hablar tras la derrota en la Champions y después haya concedido una entrevista señalando qué jugadores tenían que irse. Las desavenencias vienen de atrás y entre los principales motivos de la ruptura también está la existencia de cuentas en las redes sociales, monitorizadas desde el club, donde su imagen era dañada. Además de las informaciones que señalaban el poder del vestuario y, en especial, de Messi con el entrenador. Bartomeu tuvo que dar explicaciones a los capitanes en su momento para aclarar esta polémica, pero el crédito del presidente está acabado para el capitán.

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