el entrenador pierde la autoridad

A Celades le despellejan en el vestuario del Valencia: bronca y traiciones

Albert Celades está en la cuerda floja y tiene más frentes abiertos que Marcelino García Toral. Lo grave es que no tiene el respaldo de sus jugadores. El vestuario del Valencia es un polvorín

Foto: Zidane consuela a Albert Celades en la derrota del Valencia contra el Real Madrid. (Efe)
Zidane consuela a Albert Celades en la derrota del Valencia contra el Real Madrid. (Efe)

Lo peor que le puede suceder a un entrenador es tener al enemigo dentro del vestuario. En el Valencia no se daba esta situación antes de la llegada de Albert Celades. Los jugadores y Marcelino García Toral eran una familia. La unión, sólida y con complicidad, les llevó a ganar la final de la Copa del Rey contra el Barcelona y meterse en posiciones de Champions después de años dando tumbos por la clasificación sin rumbo. En el Valencia, con Marcelino, el enemigo estaba en Singapur (Peter Lim) y en el palco (Anil Murthy). El éxito fue rotundo. Aunque no le sirvió a Marcelino para continuar en el banquillo por la gestión unilateral y a distancia del multimillonario. La propiedad se lo cargó por tener demasiada personalidad y opinar en materia de fichajes. Albert Celades está ahora en la cuerda floja y tiene más frentes abiertos que Marcelino. Lo grave es que no tiene el respaldo de sus jugadores.

“¿Siente el apoyo del vestuario?”, le preguntaron a Albert Celades tras la derrota de este jueves en Ipurua contra el Eibar. “Yo estoy bien. Estoy tranquilo, pero es una pregunta más para ellos. No para mí…” contestó el técnico. Celades está tocado y puede ir preparando las maletas porque su situación es insostenible. Los siete partidos que quedan para que finalice esta Liga pueden ser duros. En el vestuario le han echado la cruz, la afición vuelve a caer en una profunda decepción (conocemos la exigencia y el inconformismo del público del Valencia) y en Singapur están callados. Puede ser hasta más peligroso que ni Peter Lim ni el presidente y mano ejecutora del multimillonario (Anil Murthy) haya abierto todavía la boca.

Celades, en el estadio Alfredo Di Stéfano, durante el partido entre el Real Madrid y el Valencia. (Efe)
Celades, en el estadio Alfredo Di Stéfano, durante el partido entre el Real Madrid y el Valencia. (Efe)

El Valencia se aleja del objetivo marcado por Peter Lim: la cuarta plaza que da acceso a la Champions y garantiza los millones de euros por los que el dueño desembarcó por estas tierras. Celades tiene al equipo a siete puntos y una plantilla que es un polvorín y demostró, contra el Eibar, que no mueren por este entrenador como lo hicieron por Marcelino. La actitud fue la de un equipo apático y con falta de compromiso. En este caso, son los jugadores los que van a dejar caer a un entrenador que entró sin hacer ruido, buscando la empatía y cuando ha tenido que tomar decisiones importantes se encuentra con que tiene jugadores que se le encaran y hacen gestos de reproches en público.

En busca del chivato

Las tensiones se han hecho evidentes con el regreso del Valencia a la competición tras el parón por el coronavirus. El técnico criticó a uno de sus jugadores, Diakhaby, en sala de prensa por cometer un penalti en el derbi contra el Levante. Una acción, en el minuto 97, que hizo estallar a un entrenador de perfil bajo y sereno. Celades lo afeó y el vestuario se revolvió. Hasta el punto de que antes del encuentro entre el Valencia y Osasuna apareció un comentario del exjugador y ahora comentarista en Movistar, Pichi Alonso, en referencia a Diakhaby que ha caído como una bomba en el vestuario. “Me han soplado que tal vez de carácter le falta algo y que, incluso, cuando Albert (Celades) le presenta un vídeo de sus errores se pone a llorar”. ¿Quién se lo ha soplado? ¿Hay un chivato en el Valencia? ¿Sospecha el vestuario de Celades o algún miembro de su equipo? Una de las reacciones, con más impacto, de la plantilla ha sido un mensaje de Kondogbia, en sus redes sociales, que no tiene desperdicio: “¿El traidor? Es como la serpiente, pica y se esconde”.

En este escenario de desconfianza, mal juego y peores resultados se produjo el encontronazo entre Maxi Gómez y Celades. Sucedió tras el partido contra Osasuna. El técnico cambió al uruguayo y éste se fue a por él en el vestuario. Hubo bronca. Hay informaciones que hablan de que llegaron a las manos. Maxi Gómez reprochó a Celades que siempre es el primer cambio. En el mismo partido, otra de las estrellas (el portugués Guedes), que había marcado un gozo y dado una asistencia a Rodrigo Moreno, se fue al banquillo con mala cara cuando le quitó el entrenador. Todo esto sucedió antes de la derrota contra el Eibar.

Celades mira la acción de Gayá en el partido contra el Eibar. (Efe)
Celades mira la acción de Gayá en el partido contra el Eibar. (Efe)

Las tensiones fueron en aumento. Celades, a pesar de que Maxi Gómez se disculpara por el altercado, no le permitió entrenar el lunes. Le apartó del equipo. La reacción de sus compañeros fue la de reunirse los cinco capitanes (Parejo, Rodrigo, Gayá, Jaume y Kondogbia) con el director deportivo, César Sánchez, para buscar el indulto de Maxi Gómez. Lo consiguieron, aunque el uruguayo no se libró de una multa y de que Celades le dejara en el banquillo en el partido contra el Eibar. Lo sacó en el 86’. El Valencia había bajado ya los brazos, rendido y sin energía ni fe desde el banquillo ni por parte de los jugadores.

En Valencia se habla ahora de broncas, tensiones, traiciones, fracaso deportivo y los medios de comunicación que siguen la actualidad piden una limpia. Los aficionados echan de menos la figura de Marcelino García Toral y sienten nostalgia de Mateu Alemany, el director general que también se cargó Peter Lim. Desde Singapur, junto con el socio y representante Jorge Mendes, comprueban cómo se ha derrumbado un proyecto que la temporada pasada resultó un éxito.

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