recibe muestras de gratitud cada día

La nueva vida de Marcelino: en Valencia, con clases de inglés y visitas a su madre en Gijón

Las personas que se encuentran a Marcelino por Valencia le paran, le dan las gracias, le dicen que su despido es una injusticia, le piden una fotografía... Y cargan contra el dueño que está Singapur

Foto: Marcelino en la celebración de la Copa del Rey. (EFE)
Marcelino en la celebración de la Copa del Rey. (EFE)

A Marcelino García Toral le echaron del Valencia por ‘teledespido’ desde Singapur, pero su recuerdo permanece muy presente entre el valencianismo. La decisión de Peter Lim agitó a los futbolistas y los aficionados: ley del silencio de la plantilla, reproches del vestuario al presidente Anil Murthy, manifestaciones a las puertas del estadio, pancartas contra Lim, Murthy y cánticos de reprobación en las gradas. El ruido no cesa, pese a ese triunfo en Stamford Bridge contra el Chelsea que se pone en el haber de unos jugadores que tiraron del manual del ex entrenador. El paso del tiempo, si va acompañado de buenos resultados, ayuda a calmar las crisis y recuperar la normalidad, aunque en el caso de Marcelino se sigue comprobando cómo recibe el cariño de los aficionados con los que coincide por las calles de Valencia. Incluso con los que ha podido tener contacto cuando se ha desplazado en los últimos días a Gijón para visitar a su madre.

Los que se encuentran estos días a Marcelino siguen mostrando su reconocimiento y apoyo. Le comentan que el despido es una injusticia, le agradecen su trabajo, se hace fotografías y hasta hay algunos que le aplauden. El despido le ha hecho más estrella. Así transcurre la nueva vida de un entrenador en paro desde que fuera fulminado el 11de septiembre. Vive en su piso de Valencia con la familia y tiene la cercanía de sus ayudantes. Está dando clases de inglés intensivo tres horas al día y se mantiene en buena forma física. Va al gimnasio y hace bicicleta de carretera. Lleva una vida normal y va superando esa impotencia por no haber podido seguir adelante con su proyecto en el Valencia.

Marcelino acaba de recibir una oferta para coger el banquillo del Sporting de Lisboa y ha decidido rechazarla. Se toma su tiempo y en el mercado de invierno se puede plantear otros destinos que pasan por entrenar en el extranjero. Tiene la ambición de probar una experiencia en el fútbol inglés, italiano y no descarta el francés. Pero no se quiere precipitar y estudiará si hay opciones de coger un equipo de alto nivel para seguir su carrera a sus 54 años. Las muestras de apoyo, reconocimiento y ánimo son un buen ejemplo del legado que ha dejado este entrenador en Valencia. Las recibe de las personas y aficionados que coinciden con él y de ese vestuario al que le cuesta asimilar el cambio de entrenador. En este sentido, Marcelino es muy claro con sus ex jugadores y, aunque les quiere como si fueran sus hijos, les anima a que sigan adelante como un equipo.

La agencia de representación llamada Valencia

Es el apoyo y el reconocimiento a una decisión para la gran mayoría injusta el mejor premio que tiene Marcelino de su etapa en el Valencia. En lo deportivo ganó y mejoró mucho a un equipo y a una institución que no encontraba el rumbo y que quedó en manos de Peter Lim y el todopoderoso representante portugués, Jorge Mendes. Llegaron Marcelino y Mateu Alemany (director general) para ponerle criterio a lo que se sospechaba y ahora se confirma como un club gestionado desde Singapur como una agencia de representación. El negocio está por encima de un proyecto deportivo sensato.

Un aficionado contrario a Peter Lim. (Efe)
Un aficionado contrario a Peter Lim. (Efe)

El fracaso de Peter Lim y su mano derecha, Anil Murthy (que lo vive más cerca) es comprobar cómo en Valencia se está del lado del entrenador que han despedido y el que han contratado, Albert Celades, transmite indiferencia. Las personas que se encuentran con Marcelino por Valencia se dirigen a él con el respeto y la admiración por haber devuelto al equipo a los puestos de Champions y le dan las gracias por la Copa del Rey conquistada contra el Barcelona. El trofeo que no quería Peter Lim porque lo veía como un obstáculo para centrar todas las energías en la Liga y conseguir la plaza de la Champions, que es donde ven el dinero en Singapur. Marcelino gestionó la temporada y todos los jugadores, hasta los que menos minutos tenían, fueron respondiendo hasta ganar esta Copa. Ese día Lim ni felicitó a Marcelino. Sí lo hizo en Valladolid, el último partido de Liga, cuando se frotaba las manos por los millones que le iban a caer por jugar la Champions.

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