El recado tras el empate contra el Sevilla

Cuando Gerard Piqué no quería hablar de árbitros y solo le interesaba el fútbol

El central ha pasado de defender la independencia de los árbitros a convertirse en su principal azote. Cuando a los culés no les terminan de salir las cosas, Piqué utiliza el recurso para generar ruido

Foto: Gerard Piqué y Rakitic discuten con Juan Martínez Munera en un partido de Liga en el Camp Nou. (EFE)
Gerard Piqué y Rakitic discuten con Juan Martínez Munera en un partido de Liga en el Camp Nou. (EFE)

La avalancha de partidos de este final de Liga coloca al Real Madrid en una buena posición para hacerse con el liderato este domingo en caso de victoria ante la Real Sociedad. El empate del Barça contra el Sevilla, en un mal partido para los azulgranas, les dificulta el título. Los culés salieron tocados del duelo y, si los de Zidane cumplen con su obligación, pueden verse obligados a ir a remolque de aquí en adelante. Es por eso que Gerard Piqué decidió que era el momento y la hora de poner toda la carne en el asador y emprender su particular cruzada. No debe sorprenderle a nadie que, ante las cámaras y micrófonos de Movistar, señalara un hipotético favoritismo del estamento arbitral hacia el Madrid. Ya lo ha hecho otras veces, especialmente cuando las cosas no le han terminado de funcionar a su equipo. Es su estrategia.

Piqué ha activado la guerra psicológica con el objetivo de desestabilizar a su adversario. Más allá de que la plantilla esté más o menos cabreada por lo visto tras la reanudación del campeonato (la posición justa del gol de Benzema ante el Eibar o el tanto anulado a Rodrigo en el Di Stéfano), si algo está claro es que el central sabe sacarle punta a todo, exprimir la naranja hasta que no quede jugo y convencer a compañeros y aficionados de que aquí pasa algo raro de verdad. Y, para que el mensaje cuele, lo coloca y repite las veces que haga falta: "Va a ser muy difícil ganar esta Liga. Vamos a hacer todo lo posible pero se van a perder muy pocos puntos. Vistas las jornadas que han sucedido... Va a ser difícil que el Madrid pierda puntos". Blanco y en botella. Piqué saca la caña para pescar entre el ruido.

Atrás quedaron ya aquellos tiempos en los que el futbolista abogaba por no hablar de los colegiados e incluso criticaba a los que los utilizaban para excusar su falta de acierto en el césped. El Barça de Guardiola ya no existe, aquel conjunto dominador es ya un recuerdo. Lo que queda hoy en día es un equipo aburrido, parco de ideas y excesivamente dependiente de Leo Messi. "Lo mejor es estar callado y ganar títulos porque en el fútbol todo vuelve. Todo el mundo sabe dónde está el límite. Se han hecho acusaciones falsas toda la temporada, ataques constantes cada semana para derribar algo tan bonito como lo que hacemos. Nosotros no hablamos de árbitros, sólo jugamos al fútbol", comentó en 2011 tras un acto publicitario, cuando sentába cátreda y reprochaba a Mourinho. Donde dije digo, digo Diego.

Las esposas en el Bernabéu

Hace bastantes años, de hecho, que se pasó al lado oscuro. Desde que las tornas cambiaron y, títulos aparte, el Barça dejó de ser sobresaliente en el campo. "En el descanso le dije al árbitro que era penalti a Keita y él se la ha guardado. Tengo la sensación de que ha habido premeditación". Era el año 2012 y, tras un partido ante el Sporting de Gijón en el que fue expulsado, ya dejó entrever el viraje. Pero fue en 2013 cuando Piqué dio el paso definitivo al simular unas esposas al término de un Clásico en el Bernabéu. Los futbolistas azulgranas se acercaron para protestarle a Pérez Lasa la expulsión de Víctor Valdés y, entre el tumulto, el zaguero se llevó todos los 'flashes' al levantar las manos en el centro y ejecutar ese gesto, que denunciaba un supuesto robo. En dos años, dos denuncias del Comité de Árbitros.

La roja a Valdés, el desencadenante del gesto de las esposas de Piqué al final del Clásico. (EFE)
La roja a Valdés, el desencadenante del gesto de las esposas de Piqué al final del Clásico. (EFE)

"Sabemos que cuando vienes al Santiago Bernabéu tienes que ser muy superior al Real Madrid para poder ganar", apuntó entonces en otra suerte de recado bastante transparente. En los cursos sucesivos siguieron produciéndose más salidas de tono y en 2017 Gerard Piqué tocó cumbre cuando, tras un empate en el Madrigal, señaló directamente al palco antes de entrar al túnel de vestuarios: "¿Lo has visto? Sí, tú tú. ¿Lo has visto?". Aparte de su presidente, Josep María Bartomeu, en esa posición se encontraba también Javier Tebas, responsable de LaLiga y al que pareció dirigirse enfadadísimo tras un penalti no pitado a favor. Aquel capítulo, que dio la vuelta al mundo, abrió telediarios y programas de radio durante al menos dos días.

"Todo se resume en ir de blanco"

Pero Piqué continuó erre que erre y después de un duelo copero contra el Athetic, en febrero, otra acusación clarividente y sin tapujos a los árbitros le acabó costando una multa de 3.000 euros (1.500 del Juez único de Copa y otros 1.500 de Competición por lo acontecido en El Madrigal): "El penalti a Neymar y el que me hacen a mí son claros. Ya sabemos cómo funciona esto. Queremos jugar al fútbol y no a la ruleta, que es lo que provoca el arbitraje. Lo vimos en el Madrid-Sevilla. Espero que suban el nivel". Lejos de arrepentirse, el catalán echó más leña al fuego al colgar varias instantáneas en su cuenta de Twitter tras un Madrid - Villarreal, criticando una supuesta doble vara de medir de los colegiados. "Contra los mismos equipos. Ocho puntos, ocho y tal. Los recortes son de la prensa de Madrid, por las dudas", escribió.

Ni la entrada del VAR la temporada pasada aplacó las quejas de Piqué, que incluso respondió con sorna cuando le preguntaron qué le parecía el invento, que el Barcelona siempre había considerado necesario: "Al final, todo se resume en ir de blanco". Con el campeonato apretadísimo esta temporada, el empate ante el Sevilla parece haber descolocado a los azulgranas. Setién sigue sin encontrar el estilo que prometió al llegar y el Madrid, que sin mucho lucimiento sí parece saber lo que quiere, se acerca. Zidane no quiere que nadie desvíe la atención de sus futbolistas, que ansían levantar la tercera liga en diez años. "Tengo mi opinión, pero no voy a responder a Piqué porque puede pasar lo mismo al revés [...] No, no creo que los árbitros influyan", afirmó el técnico. Se muerde la lengua, pero no le faltan ganas de réplica.

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