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Anfield solo fue el principio: la mutación de Marcos Llorente en el Atlético de Madrid

El jugador madrileño ha pasado de residual a pieza clave. Está de dulce, siendo determinante en el aspecto físico y goleador. Su cambio de posición en el campo, clave. Simeone, encantado

Foto: Marcos Llorente, durante un entrenamiento del Atlético esta semana. (EFE)
Marcos Llorente, durante un entrenamiento del Atlético esta semana. (EFE)

Algo cambió para Marcos Llorente aquella mágica noche del 11 de marzo en Anfield (Liverpool). Desde que se convirtiera en el héroe inesperado de la eliminatoria, dándole la vuelta al marcador en la segunda parte y obrando una remontada de escándalo que permitía al Atlético pasar a cuartos y seguir soñando con la Champions, su situación ha dado un vuelco, un giro radical. El madrileño se ha venido arribísima, hasta el punto de pasar de ser un jugador residual a una de las piezas claves para Simeone en esta etapa post-coronavirus.

Con independencia de que salga de titular o desde el banquillo, Llorente al fin ha encontrado esos minutos de calidad que venía reclamando. Los colchoneros apostaron fuerte por él en el pasado mercado estival, fichándolo directamente del Real Madrid para cubrir la baja de Rodrigo, pero durante buena parte de la temporada su papel no había pasado de testimonial. Ni rastro de un futbolista que estaba destinado a ocupar plaza en el once y a regalar grandes tardes en el Metropolitano. Pero Llorente se destapó en el momento más delicado para el equipo en Inglaterra y se ganó la total confianza de Simeone, que hasta ese entonces mantenía un extrañísimo pasotismo con el centrocampista.

Hablan los datos, desde que LaLiga arrancara de nuevo tras el parón el rojiblanco ha marcado tres goles en tres partidos, aparte de regalar dos asistencias. Está en un estado de forma realmente espectacular en este tramo decisivo del año y es casi imparable. En su partido contra Osasuna quedó patente: golazo tras deshacerse de tres rivales que le encimaron y le empujaron. El 'Cholo' Simeone, dado su extraordinario disparo, hace tiempo que le pide que chute más a puerta, que sea más atrevido en sus acciones, y desde que se ha aplicado el cuento no ha pasado inadvertido. Su sola presencia cerca del área inquieta al contrario y le abre un abanico grande de posibilidades a su equipo.

Llorente fue el jugador más destacado del Atlético en la victoria ante Osasuna. (Cordon Press)
Llorente fue el jugador más destacado del Atlético en la victoria ante Osasuna. (Cordon Press)

De mediocentro a delantero

Uno de los grandes secretos de su resurrección ha sido, sin duda alguna, el cambio de posición. De mediocentro, donde no terminaba de convencer a su entrenador, a interior derecho e incluso media punta. No es su rol natural, pero por su rendimiento parece que ha jugado ahí toda la vida. "Viéndolo entrenar, sus condiciones físicas y su contundencia en el remate, era una opción que compartí con él. Es mediocampista y lo seguirá siendo, pero es una alternativa muy importante para darnos vértigo", comentó Simeone. “Con tal de salir al campo y poder jugar no nos vamos a quejar de la posición, estoy encantado", explicó el futbolista a EFE en vísperas del partido de vuelta en Anfield.

Simeone le veía como hombre de ataque antes de la pandemia. Le había probado en las bandas, donde puede desplegar su gran físico, tanto para sostener al equipo sin balón, como para ayudar a terminar las jugadas en ataque, y cuando le ha tocado defenderse como segundo delantero no le ha pesado la responsabilidad. Evidentemente, ha sido un acierto acercarle más a la portería. Si el Atlético necesitaba un '10' como el comer, el '14' se ha destapado como un hombre ofensivo óptimo. Sin llegar a ser un Raúl García, para eso aún falta cocción, poco a poco el madrileño, al que nunca se le achacó falta de trabajo y compromiso, parece haberse ganado definitivamente un sitio.

Marcos Llorente celebra su segundo gol al Liverpool en Anfield. (EFE)
Marcos Llorente celebra su segundo gol al Liverpool en Anfield. (EFE)

Es lo que tienen los jugadores de calidad, que valen para un roto y un descosido. Llorente se machacó durante el confinamiento esperando que volviese la actividad y ahora recoge sus frutos. Un gol y dos asistencias en menos de 30 minutos en El Sadar dan buena cuenta de una realidad notoria: cuando los partidos van tocando a su fin a Llorente se le ve un punto por encima del resto en el apartado físico. Su exhibición en tierras navarras no la había realizado nadie en la presente Liga. El madrileño se convirtió en el primer jugador que participa en tres goles en un mismo partido tras salir desde el banquillo, casi nada.

Todo hace indicar que, en el encuentro de esta noche ante el Valladolid (22:00h), Simeone saldrá de inicio con Llorente como segundo delantero. Cualquier otra cosa resultaría cuanto menos sorprendente. Él está de dulce, siendo determinante, y el Atlético se está jugando su plaza en posiciones Champions, con todos los ingresos económicos que eso supone. El jugador ha dado la vuelta a la tortilla, convenciendo al técnico y también a una afición que ahora mismo le rinde pleitesía.

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