la polémica con el ayudante de setién

El toque a Eder Sarabia y cómo 'anestesiar' lo que molesta en el vestuario del FC Barcelona

En el club deciden que tiene que moderar su comportamento en público. A Eder Sarabia le van a frenar el ímpetu que se vio en el Clásico para evitar choques con las estrellas

Foto: Eder Sarabia, sonriente, en el partido contra el Betis. (instagram Eder10)
Eder Sarabia, sonriente, en el partido contra el Betis. (instagram Eder10)

La medida estaba cantada. Le van a ‘anestesiar’. En el Barcelona van a rebajar la personalidad explosiva de Eder Sarabia y su vena hinchada, después de las imágenes que se han hecho públicas del segundo entrenador en el Clásico. Han molestado al vestuario y hay expresiones mal sonantes. El ayudante de Quique Setién se ha mostrado tal y como es, con esa pasión, intensidad e intervencionismo que ya se conocía, pero el Barcelona no es ni Las Palmas ni el Betis. Hay que cuidar las formas. No traspasar ciertas líneas y el explosivo Eder Sarabia se ha pasado de la raya. Para algunos, incluso, sobreactúa. Al segundo de Setién le darán una serie de recomendaciones en el club para evitar que se repitan este tipo de polémicas, que no dejan de ser más incómodas para los jugadores que para los propios aficionados. Hay una corriente que aplaude el carácter y resalta cómo vivió el partido contra el Real Madrid.

A Eder Sarabia le van a dar un toque. No se puede llamar de otra manera cuando aparecen informaciones (en RAC1), con fuentes cercanas al club, que se refieren a este asunto de la siguiente manera: en el Barcelona van a hablar con el ayudante de Setién. Le piden que tenga un tono más reservado y privado. Vamos, que no se comporte en público con la espontaneidad que exhibió en el Clásico. La recomendación es que entienda la repercusión que tiene este tipo de actos y procure hacerlos en privado.

Le van a ‘cortar’ las alas para frenar, de alguna manera, ese ímpetu. No hay otra forma de interpretarlo. Lo van a hacer de esta manera para evitar posibles tensiones o que crezca el rechazo del vestuario con el segundo entrenador. A Setién le puede haber salido un grano con Eder Sarabia. El cántabro quiere manejar con tacto las relaciones con los jugadores y se encuentra con un doble incendio: primera derrota en el Clásico y un ayudante que coge un foco inesperado. No será porque no estaba advertida la plantilla azulgrana. Setién presentó a Eder Sarabia como una personalidad pasional y excitado, pero no se podía imaginar tal desenfreno. La dimensión que alcanza Eder Sarabia no encaja con lo que conocen en el vestuario. Ninguno de los segundos entrenadores que han estado los últimos años (Unzué, Robert Moreno y Jon Azpiazu) han tenido el protagonismo de Eder Sarabia. Y, sobre todo, no les han pillado con la exaltación y el lenguaje que se vio en el Bernabéu.

La defensa del padre

La mano derecha de Setién tendrá que modificar su comportamiento en el banquillo. Y, para qué lo vamos a negar, dejará de ser el auténtico Eder Sarabia. Perderá la identidad o personalidad que le encajaba a Quique Setién. De otra forma no se puede entender porque si no es así no estaría con él desde que lo llamó para su equipo técnico en 2015. En el partido del sábado, en el Camp Nou contra la Real Sociedad, se podrá comprobar si Eder Sarabia modera sus formas, está más sereno, se sujeta o se tapa la boca para que las cámaras no le lean los labios. “Otra vez ahí. Otra vez Benzema hace lo que le sale del rabo” o “los putos pases largos de mierda”, son algunas de las frases que han generado polémica. Y no está para más líos el club que preside Josep María Bartomeu. Pese a que el presidente pretendía con el cambio de entrenador un efecto de este tipo. Que desde el banquillo se pudiera provocar una reacción a un equipo que se desenchufaba. Lo de Eder Sarabia le supera.

Los que conocen bien a Eder Sarabia le definen como una personalidad intensa, pasional y sin filtros. Es así y Quique Setién le acepta tal cual. Hasta el punto de que le da vía libre para incidir con mensajes a los jugadores desde la banda y salir a corregir. Ese carácter volcánico o de ‘poli malo’, como le llaman algunos, le ha costado roces con jugadores rivales. En una semifinal de Copa del Rey, entre el Betis y el Valencia, vivió momentos de tensión con Gayá. El lateral zurdo del Valencia le acusó de desestabilizarle.

El patio sigue revuelto en el Barcelona. En lo institucional y también en lo deportivo con la decepción de haber desaprovechado la oportunidad de dejar al Real Madrid a cinco puntos. Se suma el capítulo de Eder Sarabia. En su defensa sale, como no puede ser de otra manera, su padre. Manu Sarabia (una leyenda en el Athletic de Bilbao y amigo de Quique Setién) está sorprendido: “No entiendo la polémica de las imágenes. Es una situación normal del día a día de los banquillos. Eder conoce perfectamente los códigos del vestuario y lo que es entrenar al máximo nivel”, comenta en el programa ‘El transistor’ de Onda Cero.

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