el enfado con el entrenador

El momento débil de Ernesto Valverde (su carácter) y la sombra de Ronald Koeman

Sube el nivel de enfado con Ernesto Valverde en el Barcelona. Se le recomienda que sea más duro, que dé voces en el vestuario, tenga energía en la banda... Aparece un candidato: Ronald Koeman

Foto: Ernesto Valverde sentado en el banquillo del Camp Nou. (EFE)
Ernesto Valverde sentado en el banquillo del Camp Nou. (EFE)

En el Barcelona ven superado a Ernesto Valverde. Incapaz de reaccionar en situaciones adversas y desgastado en lo anímico y lo futbolístico. No gusta y, lo peor, da la impresión desde el exterior que no pinta nada. Los jugadores devoran a un entrenador que califican de buena persona, pero del que han 'abusado' por su carácter. En el club han dejado engordar el problema aunque llevan buscando un sustituto al técnico vasco desde hace tiempo (sin atreverse a dar ningún paso). La inculpación de la plantilla en las debacles de Roma y Liverpool (y que el 'enemigo' no está mejor con el derrumbe de tres entrenadores en el Real Madrid en el último año) favorecieron la continuidad de un técnico cuestionado dentro de la directiva. Ernesto Valverde está tocado, pero no dimite. Se lo preguntó un periodista, tras la derrota en el Ciutat de Valencia, en lo que puede ser un signo de la debilidad que transmite.

Josep María Bartomeu, que escucha las voces del vestuario, se ha dejado aconsejar y ha obviado el paternalismo. Dicho, de forma vulgar, no le ha metido mano al 'caso Valverde'. El primer calentón del presidente fue en abril de 2018 con la derrota y eliminación en la Champions en Roma, pero el 'Txingurri' salvó la cabeza con el doblete (Liga y Copa del Rey) en la primera temporada. El segundo mosqueo de Bartomeu fue en mayo de este año en Anfield y el tercero es la derrota contra el Levante. La imagen de un equipo desganado y la de jugadores sin actitud inquieta en el Barcelona. Al margen de todos está Leo Messi. Poco o nada se le puede reprochar al argentino, que saca adelante al equipo y tapa la mediocridad del juego.

Leo Messi, cabizbajo, en el partido contra el Levante. (Efe)
Leo Messi, cabizbajo, en el partido contra el Levante. (Efe)

La tercera temporada tiene visos de hacérsele dura al 'Txingurri'. Lleva varios accidentes: tres derrotas en la Liga (Athletic, Granada y Levante) más un empate (en Pamplona) y demasiados sustos en la Champions (Dortmund, primera parte contra el Inter y Praga). Un recorrido con curvas que tiene un 'buen' compañero de viaje: la flojera del Real Madrid. La incapacidad del equipo de Zidane de aprovechar los fallos del Barcelona y coger el liderato suavizan la crisis del equipo de un Ernesto Valverde señalado y que pierde crédito. Se busca y se filtra quién puede ser el siguiente entrenador del Barcelona y aparece el nombre de Ronald Koeman. El seleccionador holandés y ex jugador del Barcelona empieza a hacer sombra a la figura de Valverde.

El reproche a Ter Stegen

De lo que puede estar tranquilo el 'Txingurri' es que Koeman no es una solución de urgencia a corto plazo. El seleccionador tiene una cláusula liberatoria si le llama el Barcelona y solo la ejecutaría después de la Eurocopa de 2020. Koeman es un candidato para recuperar la esencia y el estilo del Barcelona. En este sentido de Ernesto Valverde se espera poco en lo futbolístico y se le empieza a pedir que gane, como sea, pero que no se le caiga el equipo con la facilidad que se vio contra el Levante. Se le recomienda que sea más duro, que dé voces en el vestuario, tenga energía en la banda, inyecte energía o alguna bronca que sirva para que reaccionen unos futbolistas que dan síntomas de caer en la autocomplacencia.

Se lo piden desde dentro del Barcelona. Tiene que escuchar a Ter Stegen, crítico con la desconexión que tuvo el equipo en la segunda parte en Praga. Sus palabras se las reprochó el entrenador. Le dijo que los trapos sucios había que lavarlos dentro del vestuario. Es, precisamente, de lo que se sospecha de Ernesto Valverde... de no tener más mano dura o carácter. Valverde transmite resignación y eso eleva los niveles de enfado en el barcelonismo. Hay quien se acuerda de la fuerte personalidad de Luis Enrique para sentar a las 'vacas sagradas' en un partido contra la Real Sociedad en Anoeta.

El asturiano tuvo sus momentos de tensión con Messi. Muy fuertes con Jordi Alba. Eran otros tiempos. Ganó la última Champions. Pero Valverde es más suave. Toma decisiones a su manera. Como la de no explicar qué pasa con Dembélé (fuera de la convocatoria por decisión técnica en el partido contra el Levante). El estilo de Cruyff está en sus horas más bajas y es por ello que se tiene en la agenda a Koeman. Lo que se le exige ya a Ernesto Valverde es que ponga firmes a los jugadores.

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