"Me siento respaldado"

Los motivos que tienen preso a Ernesto Valverde en la celda de castigo del Barcelona

El técnico del Barça, que renovó por un año más el pasado mes de febrero, está en la picota tras la eliminación en la Champions. Las causas son varias. La afición responderá este sábado

Foto: Ernesto Valverde, durante el Barcelona-Liverpool. (EFE)
Ernesto Valverde, durante el Barcelona-Liverpool. (EFE)

No son buenos tiempos para Ernesto Valverde. El técnico extremeño, que llevaba una temporada inmaculada hasta su tropiezo ante el Liverpool en Champions, está en el alambre. Como siempre que un equipo grande cae eliminado con estrépito, como él mismo ha reconocido en la rueda de prensa de este sábado, empieza el carrusel de dudas. "Ahora mismo me siento como en la peli de la Gran Evasión: cada vez que intento escaparme me meten de nuevo en la celda de castigo".

Valverde, que se tomó su tiempo consciente de que las cosas pueden cambiar de la noche a la mañana, renovó con el Barça el pasado mes de febrero por una temporada más. Ahora, pese a que ya ha ganado la Liga y ha metido al Barça en la final de la Copa, su trabajo está en entredicho. "Me siento respaldado. Sé los comentarios porque cuando pasa algo así todo se tambalea. A veces quieren quemarlo todo, esto es como los niños cuando cogen una pataleta", dijo el técnico, pero la realidad es que su continuidad puede depender de lo que depare el partido ante el Valencia en Sevilla, le guste más o menos.

El extremeño se salvó de la quema el curso anterior tras la debacle europea en Roma, pero son ya dos seguidas lo que ha terminado por levantar las ampollas en la junta directiva. "Queremos esa copa tan linda", avisó Leo Messi en la presentación del equipo, pero el argentino y toda la tropa se han quedado con las ganas. El Barça ha caminado con solvencia en los campeonatos domésticos, pero en el viejo continente, donde se reparte 'la chicha', ha destapado todas sus carencias. Se ha hablado de triplete, pero al final lo que cuenta en Barcelona, como en Madrid, son los hechos. "Esto ha supuesto un duro varapalo para todos. Es importante resarcirse cuanto antes y demostrar lo que somos capaces", explicó el 'Txingurri', que prefirió no suavizar el desastre.

Ernesto Valverde, junto a Leo Messi en un partido de esta temporada en Champions. (Reuters)
Ernesto Valverde, junto a Leo Messi en un partido de esta temporada en Champions. (Reuters)

En can Barça, sobre todo entre los aficionados, lo que más ha dolido es la renuncia al estilo que ha hecho único y especial al club. En ninguno de los dos partidos ante el Liverpool se vio a un Barça de toque y precisión, más bien de contraataque, justo el punto donde los quería Klopp, que supo emplear mejor sus cartas a pesar de las bajas que atesoraba. En el nuevo esquema de Valverde, que tira por el fútbol práctico, solo Vidal parece encajar. Por supuesto, no todo es un problema del extremeño porque si Messi no aparece el Barça carece de organización. El argentino es el líder absoluto, pero la fuerte dependencia que sus compañeros tienen con él limita el bloque. Si no hubiera sido por 'la pulga', los azulgranas no hubieran sacado adelante el partido de ida y esto es una cuestión de Estado. Coutinho, que llegó para sustituir a Iniesta y hacer de Neymar cuando tocara, está lejísimos del nivel que demostró en Inglaterra, por lo que no hay opción posible si Messi no juega. "No nos precipitemos con Coutinho, queda un título importante. Aún nos queda el doblete y tiene que ayudarnos", intentó defenderle sin demasiado éxito Valverde.

La política de fichajes

Otro problema que se le achaca al técnico es su falta de reacción en momentos clave. En Roma ya tuvo ese problema y en las pasadas semifinales, más de lo mismo. La afición está que trina porque no fue capaz de cambiar el equipo de una semana a otra. En Barcelona se demostró que el equipo sufría atrás hasta la entrada de Semedo, que puso orden y fue un soplo de aire para Piqué y Lenglet. "Cuando te meten cuatro los análisis se quedan en segundo plano. Teníamos que marcar en el primer tiempo y eso desmonta cualquier análisis", se excusó. La realidad fue que el Barça tuvo una noche de auténtica pesadilla no por su falta de puntería, a pesar de que sea raro verle sin marcar, sino porque perduraron automatismos erróneos a los que no se les prestó la suficiente atención.

Respecto al nueve, Luis Suárez es un delantero espectacular, pero le falta competencia. Lleva cuatro años sin marcar fuera de casa en Champions (teniendo en cuenta que 'su tanto' ante el United fue en propia puerta de Shaw) y ha jugado los últimos meses tocado del menisco. Ahí entra Pep Segura y su política de fichajes. El manager general es el máximo responsable de esta parcela y solo hace falta mirar al pasado mercado invernal para sacar conclusiones. Boateng y Murillo se han demostrado incapaces de vestir el escudo de manera aceptable. Alcacer se marchó y lleva 18 goles en la Bundesliga, Paulinho también se fue en verano y, contra pronóstico, se le echa de menos por su temible llegada desde atrás y su gran disparo. Malcom, al que se le ven maneras, tampoco ha tenido demasiada continuidad. De Jong ilusiona, pero ni la mitad que Aleña y Riqui Puig. Los culés se preguntan si, en vez de lanzarse al mercado a por rostros 'conocidos', Segura y Valverde no deberían haber confiado más en La Masía.

Ernesto Valverde, que este domingo se enfrenta al Getafe de Bordalás, tendrá que pasar por una dura prueba de fuego: la afición, que ya se verá como responde. "El palo gordo lo hemos recibido todos y podernos recriminarnos todo a todos, pero mañana es el fin de la temporada en nuestro estadio", advirtió. Un fin de curso que deja cierto sabor amargo.

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