No piensa rendirse pese a críticas y rumores

La fortaleza de Zidane en sus días más difíciles en el Real Madrid

El técnico francés compareció en rueda de prensa antes del partido este domingo contra el Sevilla. Aseguró sentirse fuerte y preparado para revertir la situación. No le importa que se hable de Mourinho

Foto: Zidane, durante la comparecencia del sábado en el Bernabéu. (EFE)
Zidane, durante la comparecencia del sábado en el Bernabéu. (EFE)

"¿Se siente cuestionado por el club?" Fue la pregunta que le hicieron a Zinedine Zidane, entrenador del Real Madrid, en la previa liguera al encuentro contra el Sevilla de este domingo (21:00h). "El club siempre me ha respaldado. Si no fuese así, mejor irse", contestó el técnico. El debate está en la calle. La durísima derrota el pasado miércoles contra el PSG en el debut en Champions ha debilitado la figura del galo. Zidane ya no es intocable. En numerosos programas deportivos se cuestiona la planificación deportiva, su táctica en los partidos e incluso el mensaje, que parece no calar tanto como en temporadas anteriores en el vestuario. Zidane está en la palestra y una derrota esta noche contra el equipo de Julen Lopetegui le pondía prácticamente contra las cuerdas. "La afición quiere lo mismo que yo, ganar", señaló.

El francés regresó el curso pasado para rescatar a un Madrid a la deriva y las sensaciones son que el equipo no solo se ha estancado, sino que parece haber empeorado. "Siempre hemos tenido dificultades, incluso ganando. No sólo como entrenador, hemos tenido periodos más complicados que este. En momentos como este, la fuerza la tenemos dentro", trató de explicar en una nutrida rueda de prensa. El Madrid tiene que hacer frente, al menos hasta el próximo mercado invernal, a un problema estructural bastante serio: primero, el que afecta al plano deportivo y, segundo, al psicológico. "No me sorprenden las críticas. Sé lo que tengo que hacer", afirmó.

Equilibrar el centro del campo, donde se acumulan las urgencias -bien por lesión o bien porque ya no están ni Ceballos, ni Marcos Llorente ni Kovacic- es la misión principal. El equipo sufre mucho con el 4-3-3, especialmente cuando no está Casemiro. Se vio contra el Levante y también contra el conjunto parisino esta semana. Demasiados espacios entre líneas. Un 4-4-2 podría ser la alternativa. "Tenemos ahora otra oportunidad para hacerlo mejor que en París. Sé la dificultad de estar en el Madrid. Jugamos contra el líder y hay que ir a ganar. No creo que la plantilla esté rindiendo por debajo de su nivel", comentó. "¿Van de Beek y Eriksen? No voy a decir si dije que sí o no a sus incorporaciones porque entonces me preguntaríais por Pogba. Somos los que estamos".

Mourinho, junto a Zidane en una rueda de prensa del portugués en 2011. (EFE)
Mourinho, junto a Zidane en una rueda de prensa del portugués en 2011. (EFE)

La sombra de Mourinho

El francés no cree que sus jugadores se hayan cansado de ganar. Para Zidane las desconexiones y los errores de su grupo en el campo se deben a la falta de intensidad. "Nos faltó el miércoles (intensidad), pero contra el Levante en la primera parte estuvimos perfectos. Hoy en día son partidos de transiciones. Box to box. El otro día nos superaron en eso. No creo que mi mensaje no llegue a la plantilla. La intensidad no es algo que se trabaja cuando juegas cada tres días. Sabemos que tenemos que estar fuertes y mantener el ritmo lo máximo posible", apunta. Pese a la dolorosa derrota en el Parque de los Príncipes, Zidane decidió conceder un día de descando a los futbolistas, algo que parece no haber sentado muy bien a la directiva, tampoco a los aficionados. No obstante, el galo se defiende: "Jugando siete partidos en 21 días, el jueves era un día para darles. Volvimos a las cuatro de la mañana. Todo en la vida es importante, no sólo pensar en si han ganado o no. Nosotros queremos ganar siempre".

Zidane no piensa rendirse y quiso dejarlo claro, por su cabeza no pasa otra cosa que no sea revertir por completo la situación del equipo. "Tomé la decisión de volver porque me vi con fuerta para un proyecto nuevo. Ahora estoy aquí y lo voy a intentar. Tenemos que estar todos juntos para lograr los objetivos", mafiestó con seriedad. Durante estos días el francés ha tenido que lidiar, para su desgracia, con el nombre de José Mourinho, de nuevo actualidad en casa blanca: "No me molesta que suene como mi sustituto, es así. No tengo que decir si me molesta o no, esta es la situación: aquí pierdes un partido y hay que cambiar todo. Es difícil, pero es la realidad". A Zidane parece no preocuparle el ruido exterior porque es algo que "no puedo controlar" y no pondrá su puesto fácil: "Si tengo que leer la prensa, estoy fuera. Me siento fuerte. Me han enseñado a no rendirme nunca y seguir trabajando hasta el último minuto. Lo he hecho siempre".

El francés, como el resto del equipo, llega herido en su orgullo a la cita del Sánchez Pizjuán. Una victoria sólida le daría oxígeno. Para los más optimistas, el recinto hispalense es el escenario pefecto para empezar a levantar la cabeza antes de la visita de Osasuna y el viaje al Wanda Metropolitano contra el Atlético. El fútbol no entiende de pasado, solo de presente. Estas próximas tres citas determinarán si Zidane sale reforzado o definitivamente tocado y hundido.

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