A LA ESPERA DE QUE TERMINE LA INVESTIGACIÓN

Aunque sea ventajista, rompo una lanza por Cañizares en su crítica al accidente de Reyes

Al igual que una responsable de la DGT dijo sobre Reyes que "se homenajea a la persona, no a lo que pasó", Cañizares criticó lo que provocó el desgraciado accidente, no a quien lo sufrió

Foto: El coche de José Antonio Reyes, en el momento de ser trasladado por una grúa. (EFE)
El coche de José Antonio Reyes, en el momento de ser trasladado por una grúa. (EFE)

Decir lo que piensas no te quita el corazón ni te deshumaniza. Es solo cuestión de ser valiente, o morderse la lengua. Por eso confieso que cuando el pasado domingo me plantearon opinar sobre el comentario de Santi Cañizares a propósito del trágico accidente de tráfico que le costó la vida a José Antonio Reyes -y, no lo olvidemos, a su primo Jonathan Calderón-, sentí cierto vértigo. Y no por el hecho de tener que defender o, siempre mucho más cómodo en estos casos, criticar al que fuera guardameta internacional por escribir que "Reyes no merece un homenaje como si fuera un héroe". Sino porque el asunto me parecía tan delicado, que no sabía muy bien cómo afrontarlo sin que pareciera oportunismo. Insisto, pensé que no era el momento para dar o quitar la razón a Cañizares, quien, otra cosa no sé, pero a buen seguro que comentó lo que comentó de buena fe y sintiendo como el que más la muerte de un compañero.

[El berenjenal de Cañizares en su crítica al accidente de Reyes]

Sin embargo, con la perspectiva que ofrece el paso de los días, creo que Santi merece que se rompa una lanza por él. Es cierto que la Guardia Civil desmintió este lunes que en su atestado se apuntara que Reyes circulaba a una velocidad estimada de 237 kilómetros por hora en un tramo de máximo 120, tal y como publicó algún medio. De hecho, en el mismo comunicado aseguró que el informe de velocidad tarda un mes como media y que en este caso el estudio puede ser incluso más complicado porque el coche quedó calcinado. Eso sí, la propia Guardia Civil confirmó que se baraja "un exceso de velocidad", quizás "acompañado de una distracción". Este martes se ha confirmado que era "a más de 220 km/h", según la Guardia Civil.

[José Antonio Reyes circulaba a más de 220 km/h]

En cualquier caso, y más allá de que la noticia de la muerte de Reyes fuera tremendamente dura de digerir para todos, lo cierto es que el mensaje de Cañizares estaba cargado de sentido común y fue muy honesto por su parte hacer un llamamiento a la prudencia, y no solo al volante, que también. Sé que soy ventajista, pero creo que Santi merece comprensión, sobre todo por su buena intención. "Hasta que la Guardia Civil no concluya su trabajo no podemos confirmar ni desmentir nada, tenemos que dar una información fiable, apoyada en el trabajo real, científico y de investigación de quienes saben hacerlo", señaló el delegado del Gobierno en Andalucía en el papel políticamente correcto que le toca.

Capilla ardiente de José Antonio Reyes en el estadio Sánchez Pizjuán de Sevilla. (EFE)
Capilla ardiente de José Antonio Reyes en el estadio Sánchez Pizjuán de Sevilla. (EFE)

Claro que lo que sí podemos pensar es que el accidente mortal que se produjo en el kilómetro 17 de la A-376 en dirección a Utrera quizás pudo haberse evitado si el conductor del Mercedes Brabus S550 de 380 caballos no hubiera ido tan rápido. Sobre todo si a ello se le suma que en el informe policial se apunta que el accidente se habría producido por "una distracción" al volante, lo cual hizo chocar el coche contra una de las barreras laterales de la calzada y provocó el reventón de rueda, lo que supuso la pérdida definitiva del control del vehículo. De hecho, la jefa del área de Intervención del Observatorio de Seguridad Vial de la DGT, Pilar del Real, declaró que "si un vehículo circula a 120 km/h, la distancia de frenado que recorre es similar a la longitud de un campo de fútbol y de ahí se puede extrapolar a las distintas velocidades". Pues bien, según parece, el coche de Reyes salió despedido 200 metros más allá del asfalto, así que la extrapolación parece clara...

"Reyes no merece un homenaje como si fuera un héroe, pero eso no quita que lamente lo ocurrido y que rece por sus almas", escribió Cañizares, por si alguien no lo sabía y aunque a más de uno se le antojará paradójico, un fanático de los rallyes que llegó a ser campeón del de la Comunidad Valenciana al volante de un Porsche 911 GT3 Cup 97. "El mundo del motor es peligroso y es lo primero que hay que tener claro", dijo el ex futbolista tras el grave accidente que en septiembre de 2015 le costó la vida a siete espectadores en el Rally de A Coruña. "Se necesita la colaboración de los espectadores, que por encima de todo deben ser prudentes. Lo que ha sucedido nos debe hacer reflexionar a todos; sin la colaboración del aficionado es imposible", añadió.

Entereza en la muerte de su hijo

Tampoco está de más recordar que Cañizares afrontó con una gran entereza el fallecimiento de su hijo con tan solo cinco años después de sufrir una larga enfermedad. "Mi hijo Santi ha fallecido. Creo que he de ser yo quien os lo cuente, en agradecimiento por todas las muestras de apoyo y cariño que he recibido de vosotros. Se ha marchado rodeado de paz, y habiendo comprendido su misión en estos cinco años que nos ha acompañado", escribió Cañizares en su cuenta de Twitter, la misma red social en la que tuvo la gallardía, aunque para otros a buen seguro que osadía, de reprochar el exceso de velocidad que, probablemente, le costó la vida a Reyes.

No, aunque lo parezca y la resultante para quienes la sufren a fin de cuentas sea la misma, no es lo mismo morirse que matarse, como tampoco es lo mismo matarse que quitarse la vida. Evidentemente, se trata de un asunto muy delicado, en el que lo más fácil es insultar a Cañizares, algo que muchos hicieron. "Solo pretendo condenar la insensibilidad e invitar a la reflexión de cuantos errores cometemos, y creo que es perfectamente compatible con el dolor", sentenció Santi. Como dijo la mencionada Pilar del Real, "se homenajea a la persona, no a lo que pasó". Pues eso es justo lo que hizo el bueno de Cañizares: criticar lo que provocó el desgraciado accidente, no a quien lo sufrió.

*Kike Marín es periodista deportivo desde hace casi tres décadas. Inició su carrera profesional en El Diario Vasco y fue redactor jefe de los diarios deportivos Marca y As. Después de pasar por el desaparecido Público y Voz Pópuli, llegó a El Confidencial, donde ahora ejerce de columnista. Colaborador de Teledeporte y Radio Marca, es autor de los libros ‘Xabi Alonso, un modelo de futbolista’ y ‘100 nombres que hicieron grande a la Real’. Siempre a su bola.

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