ídolo del oporto Y CON OFERTAS DE EEUU

El duro camino de Casillas para dar un manotazo en la mesa: quiere seguir jugando

El 12 de julio de 2015 se despidió solo y entre lágrimas del Real Madrid. Hoy es campeón de Portugal y todo el estadio de Do Dragao es un clamor: “¡Iker, quédate!”. Casillas resurge

Foto: Iker Casillas, sonriente, en la fiesta de celebración del título de Liga del Oporto ante los aficionados que le aclaman. (EFE)
Iker Casillas, sonriente, en la fiesta de celebración del título de Liga del Oporto ante los aficionados que le aclaman. (EFE)

El 12 de julio de 2015 se despidió solo y entre lágrimas leyendo un comunicado en la sala de prensa del estadio Santiago Bernabeú. El 6 de mayo de 2018 todo el estadio de Do Dragao fue un clamor: “¡Iker, quédate!”. Han pasado casi tres años de este contraste de escenas en las que Iker Casillas se marchaba lloroso y compungido del club que llevaba en el corazón, en el que había entrado con 9 años, y ahora con casi 37 años (los cumple el 20 de mayo), vuelve a sentir la emoción de una afición, la del Oporto, que le premia con su cariño y le hace sentir un ídolo por la conquista del título de Liga. El último éxito de un portero de leyenda no es tanto haber ganado la liga lusa sino haberse levantado a una situación tan dolorosa como fue la de salir del Real Madrid y empezar una aventura en Portugal con destino incierto por la exigencia que suponía tener que demostrar que su fichaje aseguraría títulos. Ahora, con un contrato que termina el 30 de junio y una ficha de 5 millones netos, la duda es si seguirá en el Oporto porque su deseo es un contrato de 2 años (tiene 37) y continuar con su ficha.

Ha llegado el gran premio y la recompensa a tanto esfuerzo y sufrimiento. El Oporto no conseguía proclamarse campeón desde hacía cinco años en los que dominaba el campeonato el Benfica y el título ha sido, en buena parte, al rendimiento que ha mostrado Casillas en la portería. El domingo, después de la victoria ante el Feirense (2-1), en la fiesta de celebración los seguidores se rindieron al portero español. Casillas permaneció en el césped, junto a su mujer Sara Carbonero y sus hijos, para volver a emocionarse y sentir lo que había perdido desde su traumática salida del Madrid en ese mediodía caluroso de un domingo de julio. Una liberación, un premio personal para un futbolista que sintió que se fue por la puerta de atrás del Real Madrid, y que ha pasado tres años difíciles en los que ha tenido que adaptarse a una nueva vida, un fútbol distinto y un club en el que no cuajaban los proyectos al que llegó de la mano de Julen Lopetegui (con crisis institucionales y deudas financieras). La inestabilidad del club era otro enemigo.


La temporada ha estado marcada por momentos 'crueles' en los que ha debido apretar los dientes, callar y empezar de cero para salir adelante de una situación que le llevó al banquillo y superó con demasiado ruido externo en contra. El 1 de octubre recibió un palo inesperado cuando el entredador del Oporto, Sergio Conceiçao, decidió sentarle en el banquillo para poner a Jose Sá. No hubo una explicación clara y convincente sobre los motivos por los que un portero de 24 años, inexperto, quitaba el puesto de titular a Casillas en la Liga y en la Champions. Los medios de comunicación portugueses publicaron informaciones que dañaban a Iker, como una falta de rendimiento en los entrenamientos y el uso del teléfono móvil en las concentraciones cuando estaba prohibido. Iker quedó bajo sospecha y señalado cuando el equipo estaba líder en el campeonato portugués con él en el once. Pasó a un ostracismo que duró casi cuatro meses. Hasta que a mediados de febrero, el Liverpool, en la ida de los octavos de final de la Champions, goleó al Oporto en casa (0-5). Iker Casillas recuperó la titularidad y el Oporto volvió a ganar para coger el liderato y acabar como campeón.

Iker Casillas y Sara Carbonero en la celebración de la Liga del Oporto. (EFE)
Iker Casillas y Sara Carbonero en la celebración de la Liga del Oporto. (EFE)

Tiene ofertas para jugar en la MLS

El camino ha sido duro, con muchos sinsabores y dificultades para una de las mayores figuras del fútbol español. Pero Casillas ha resistido y ahora el Oporto tiene un importante dilema: Iker Casillas acaba contrato el 30 de junio y, pese a los 37 años, ha demostrado que es un portero ganador. La afición quiere que siga, que renueve y continúe siendo el guardameta del Oporto. Es un ídolo. El presidente, Jorge Pinto da Costa, está obligado a cuadrar las cuentas y pretende hacer un esfuerzo para retenerle. No será fácil porque el club portugués tiene una deuda y unas obligaciones para cumplir con el ‘juego limpio financiero’ y Casillas ha recibido ofertas de la Mayor League Soccer (MLS) de Estados Unidos.

Lo que Casillas ha dejado claro en estos últimos meses que no está acabado ni mental ni deportivamente, que es difícil enterrarlo y quiere seguir dando guerra. "No sé lo que va a pasar, pero yo quiero seguir jugando al fútbol", comenta el de Móstoles a El Confidencial. El presidente Pinto da Costa promete hacer une esfuerzo para convencerle de que se quede en Portugal: "Me gustaría que siguiera e intentaré que se quede". Puede que haya jugado su último partido en Europa, pero no colgará los guantes porque estudiará ofertas que le atraen del fútbol de Estados Unidos donde cada vez aterrizan más futbolistas de renombre, como por ejemplo Zlatan Ibrahimovic que triunfa en Los Ángeles Galaxy.

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