GAY DE LIÉBANA advierte un cambio en el fútbol

"En el Barça, mientras negocias en Japón debes lidiar con los que te piden la estelada"

El economista y especialista en mercado deportivo Gay de Liébana analiza las consecuencias de la fractura social en Cataluña y su repercusión en las cuentas del Barcelona

Foto: Las gradas semivacías en el último partido en el Camp Nou. (Reuters)
Las gradas semivacías en el último partido en el Camp Nou. (Reuters)

La llamada a José María Gay de Liébana le pilla organizando grupos de la universidad, porque por encima de todo este doctor en Economía es un profesor entregado a sus alumnos. Es uno de los primeros expertos mediáticos, de los que crecieron a la sombra de la crisis cuando España, de repente, necesitó explicaciones para problemas que no alcanzaba a entender. Es didáctico y ameno, también muy futbolero, porque Gay de Liébana no es un profesor envarado sino de esos que comparte afición con sus alumnos. En la Universidad de Barcelona es bastante probable que haya mayoría clara azulgrana, pero él pertenece a la resistencia -la maravillosa minoría, que se hacen llamar- y es hincha del Espanyol. "A mí me gustaría dejar claro que el Barça hoy es grande gracias al Espanyol, el entrenador, Coutinho… se lo estamos dando todo al Barça, quiero que lo hagas constar, la grandeza del Barça se debe al Espanyol”, dice entre bromas durante la conversación. El fútbol no es tampoco una cosa tan seria.

Lo que sí es más serio es la situación en Cataluña, los meses de tensión que, por descontado, han tenido ramificaciones futbolísticas. Porque en realidad es imposible que sea de otro modo, es parte de la sociedad y cuando esta se encrespa todo llega también al deporte. Y en un club como Barcelona, el mandamás de la ciudad, todo el conflicto es especialmente enconado y de muy difícil gestión.

"Los directivos del Barcelona se han tenido que colocar en una situación muy comprometida, el Barcelona es un estandarte de Cataluña, uno de sus representantes. Soy consciente de que la gente del Barça sufre esta situación, no es nada cómodo porque es un club que tiene un componente de catalanidad, pero también de internacionalidad y cuando eres un club de todo el mundo no puedes empezar con ramalazos de este tipo", explica el economista. "Pero claro, estás en Barcelona, con los políticos de aquí y la gente de aquí", desarrolla Gay de Liébana.

"Creo a pesar de todo que los directivos lo están gestionando bien, siendo una situación muy comprometida porque por un lado tienes que negociar con Japón y por el otro te dicen que tienes que poner una bandera independentista en un córner. Eso te fastidia, es una realidad difícil y es que la mayor parte de la gente es normal, no fundamentalista política, y te están obligando a que cada día te tengas que pronunciar, y te vinculan a un lado o a otro... 'no hombre, a mí déjenme en paz'. Te ponen en un brete y eso lo sufren también los directivos y los futbolistas", analiza el economista.

Bartomeu, en la presentación de Coutinho (EFE)
Bartomeu, en la presentación de Coutinho (EFE)

Sin daño económico en el club

La siguiente reflexión vuelve al campo de estudio de Gay de Liébana, la economía, concretamente las finanzas del Barcelona. "No creo que le haya hecho daño, salvo lo que pueda repercutir en la taquilla. El último partido no tuvo mucha gente, pero claro, lo ves en casa con Movistar, ves los ángulos, el penalti, la repetición... en casa lo ves tranquilamente y los horarios también influyen", cuenta el economista que sí ve algún posible efecto en otras áreas de negocio. "No sé las cifras del museo, que es una fuente brutal de ingresos, pero si hay menos turismo también bajarán los visitantes al museo, claro", razona el doctor en Economía.

No cabe duda, las gradas están cambiando. Los aficionados de siempre, los que renuevan cada año su abono, se quejan de que ya no suena como antes. El Camp Nou y el Bernabéu se han convertido en centros de turismo, parques temáticos para que gente de todo el mundo tenga la oportunidad de ver el espectáculo, algo cada vez menos aferrado al terreno y la tradición.

El Camp Nou más de japonés y chino

"Ahora el estadio es más de japonés y chino con la cámara de fotografiar. Aquí hay dos temas, los ingresos por socios y abonados es cada vez más pequeño. Luego tienes la explotación del estadio, todo lo que organizas para que vaya la gente y lo que sí es cierto es que esta apertura de los estadios, a la gente de fuera es importante, porque va muy bien, cobras bien las entradas y tienes lo del asiento libre y la zona vip… eso sí, es cierto que en la medida que haya gente así le restas un poco el espíritu tradicional, la idiosincrasia, la familia, el aficionado…", relata el experto.

Esa pérdida de esencia es un problema menor para los clubes, que han logrado hacer de sus estadios una máquina de hacer dinero. "Los grandes clubes han conseguido que sus estadios estén permanentemente generando ingresos", cuenta Gay de Liébana.

José María Gay de Liébana.
José María Gay de Liébana.

La desafección de los jóvenes

Toda esta realidad social, la internacionalidad, el independentismo, el tumulto, no dejan de ser movimientos que hablan de la base del fútbol. El deporte es también economía y necesitan imperiosamente gente que los siga. Sin aficionados no hay dinero, y por eso es positivo que desde fuera tornen sus ojos en La Liga y se enamoren del Madrid o el Barcelona. Pero ojo, porque tanto mirar fuera puede ensombrecer una realidad que se da dentro, en España, en la masa tradicional de aficionados a La Liga a los que hay que cuidar, por descontado, tanto o más que a los nuevos aficionados.

La experiencia universitaria de Gay de Liébana le ofrece una atalaya magnífica para conocer a las nuevas generaciones. Moldea jóvenes economistas que no son más que jóvenes como otros cualquiera y en ellos ve una tendencia, que, igual, tendría que preocupar al presidente de La Liga, Javier Tebas. "La gente ha cambiado, los chavales no son tan futboleros como éramos nosotros. Nosotros no teníamos nada, solo fútbol y toros los domingos por la tarde. Ahora los chavales tienen tantas cosas, el mundo tiene tantas posibilidades que sin salir de sus casas tiene tanta interconexión, tanta globalización, que para muchos chavales el fútbol es secundario", analiza Gay de Liébana. "Yo que estoy en la facultad, antes cuando hablaba de fútbol todos estaban exaltados, y ahora cuando hablo de fútbol algunos se animan. Te quiero decir que en general la juventud empieza a tener cierto pasotismo por el fútbol".

Y ese, quizá por encima de otros más llamativos, puede ser el mayor dolor del fútbol en un futuro. Sin aficionados no hay economía, así es el mercado.

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